La Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Rosario se convirtió, una vez más, en el termómetro más fiel de lo que le pasa al pueblo. En el primer semestre de 2026, su Servicio de Guardia atendió a 5.446 personas, una cifra que no es solo una estadística: es la radiografía de una crisis sanitaria que avanza silenciosa pero implacable sobre los rosarinos.
Lo que más llama la atención —y que debería encender todas las alarmas— es que entre esos miles de pacientes ya aparecen personas con obra social. Eso significa que no son únicamente trabajadores informales o vecinos sin cobertura los que golpean la puerta de la universidad pública: también llegan laburantes con sindicato, con descuento en el recibo de sueldo, con un carnet en la billetera que en teoría debería garantizarles atención. Pero no alcanza. O no llega. O el prestador privado ya no existe en su barrio.
El fenómeno no es casual ni aislado. En un contexto de ajuste estructural impulsado desde el gobierno nacional, los servicios de salud privados y las obras sociales vienen sufriendo un deterioro sostenido. Las paritarias odontológicas corren siempre detrás de la inflación, los aranceles de las prestaciones no se actualizan a tiempo y los profesionales directamente se caen de los padrones o cierran sus consultorios. El resultado lo paga el paciente, que termina haciendo cola en la guardia de la UNR.
La Facultad de Odontología de la UNR, ubicada en el corazón de Rosario, tiene una larga tradición de atención comunitaria. Sus servicios de guardia, clínicas de práctica y programas de extensión funcionan como una red de contención que el Estado nacional debería reforzar, no asfixiar con recortes presupuestarios. Los estudiantes que allí se forman aprenden odontología, sí, pero también aprenden lo que significa la salud pública como derecho y no como mercancía.
Más de 5.400 atenciones en seis meses equivalen a casi 900 personas por mes, o más de 200 por semana, que encontraron en la universidad pública lo que el mercado no les pudo dar. Esa es la dimensión real del problema. Y si la tendencia continúa —como todo indica que va a pasar—, el segundo semestre podría superar esa marca.
Desde el movimiento sindical y los sectores populares de Rosario, la lectura es clara: la universidad pública sigue siendo el gran escudo del pueblo. Cada vez que alguien intenta recortarle el presupuesto, está atacando directamente la salud de los que menos tienen. Y ahora también la de los que tienen obra social y ya no les alcanza.
El desafío para la gestión de la UNR y para las autoridades municipales es acompañar este crecimiento de demanda con más recursos, más personal, más insumos. Porque si la guardia odontológica colapsa, no hay plan B para miles de familias rosarinas. La salud bucal no es un lujo: es parte de la dignidad de vivir bien, y eso no debería depender de si el gobierno de turno decide ajustar o no.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Yo soy afiliada a OSDE y tuve que ir a la UNR porque el odontólogo de la cartilla más cercano a mi casa quedaba a 12 kilómetros. Esto es una vergüenza. Pago todos los meses y no tengo prestador.
Che, OSDE no es obra social sindical, es medicina prepaga. No es lo mismo que una obra social de trabajador. Igual el problema es real, no te digo que no.
Tenés razón, me confundí. Pero el punto es el mismo: pagás y no te atienden. Da igual cómo se llame.
La universidad pública es el orgullo de este país. Que sigan funcionando así, con las puertas abiertas para todos, es lo que nos diferencia de otros países. Hay que defenderla con uñas y dientes.
Defenderla con uñas y dientes... en una nota de odontología. Involuntariamente poético.
5446 personas en seis meses. Eso es impresionante y preocupante al mismo tiempo. La UNR no puede absorber sola toda la demanda que el sistema privado no cubre. Necesitan más presupuesto ya.
Esto es lo que pasa cuando el gobierno nacional ajusta el presupuesto universitario y encima destruye las obras sociales con la desregulación. El pueblo termina pagando dos veces: con los impuestos y con la salud.
No todo es culpa de Milei. Las obras sociales sindicales llevan décadas siendo un desastre. Antes de Milei también había listas de espera eternas y cartillas vacías. No seamos caraduras.
Nadie dijo que antes era perfecto. Pero el ajuste actual lo profundizó exponencialmente. Los números lo muestran: cada vez más gente en la guardia de la UNR. Eso no pasaba en la misma magnitud.
Mi hijo estudia odontología en la UNR y me cuenta que están desbordados. Los docentes hacen lo que pueden pero los insumos escasean. El Estado tiene que aparecer.
yo fui el año pasado y me atendieron re bien, sin turno y sin pagar nada. La verdad que los pibes que estudian ahí son muy profesionales. Gracias UNR
Claro que te atendieron bien, porque hay docentes y estudiantes comprometidos. Pero eso no quita que el sistema está al límite. El mérito es de ellos, no del gobierno que los abandona.
Como odontóloga que trabaja en el sistema público puedo decir que esto es real. La demanda creció muchísimo. Y no solo en Rosario, en toda la provincia. El sistema está al borde del colapso si no se invierte.