Setenta años es mucho tiempo para cualquier cosa. Para un puerto, es casi una eternidad de oportunidades perdidas, inversiones postergadas y potencial dormido. Pero algo está cambiando en Villa Constitución: el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe acaba de poner en marcha el proceso de elaboración participativa del pliego licitatorio para la futura concesión de uso de la Terminal I del puerto local, y eso no es poca cosa.
El organismo encargado de motorizar el proceso es el Ente Administrador Puerto Villa Constitución (EAPVC), que tomó la decisión de abrir la cancha para que el sector privado pueda hacerse cargo de la operación de una terminal que, durante siete décadas, nunca pasó por una licitación formal. La modalidad elegida es la de elaboración participativa del pliego, lo que implica que los actores del sector —empresas, operadores logísticos, cámaras— tendrán voz en la redacción de las condiciones antes de que el proceso quede cerrado.
¿Por qué importa esto para la región? Porque Villa Constitución no es cualquier punto sobre el río Paraná. Ubicada en el extremo sur de la provincia de Santa Fe, a unos 70 kilómetros al sur de Rosario, la ciudad tiene una historia industrial y portuaria que la convierte en un nodo estratégico del corredor fluvial argentino. Su puerto mueve cargas vinculadas a la siderurgia —con la planta de Acindar como referencia histórica ineludible— y tiene capacidad para crecer en el segmento de graneles y cargas generales si recibe la inversión adecuada.
El modelo de concesión de uso es el que el Estado provincial viene aplicando en otros puertos de la red santafesina: el Estado mantiene la propiedad de la infraestructura pero delega la operación a un privado que se compromete a invertir, modernizar y gestionar con eficiencia. En teoría, todos ganan: el Estado se desentiende de los costos operativos, el privado tiene un negocio, y la región recibe un puerto más competitivo.
En teoría, claro. Porque la historia portuaria argentina está llena de concesiones que prometieron el oro y el moro y terminaron en conflictos judiciales, incumplimientos de inversión o renegociaciones eternas. El desafío del EAPVC será redactar un pliego que establezca obligaciones claras, metas de inversión verificables y mecanismos de control que no queden en el papel.
La instancia participativa en la elaboración del pliego es, en ese sentido, una señal positiva. Que los propios actores del sector puedan opinar sobre las condiciones antes de que el proceso se cierre reduce el riesgo de que aparezca un concesionario que después alegue que las reglas eran imposibles de cumplir. Es la diferencia entre un pliego hecho en un escritorio y uno que refleja la realidad operativa del puerto.
Lo que viene ahora es el período de consultas y aportes, tras el cual el pliego quedará definido y se abrirá la licitación propiamente dicha. Los plazos no fueron informados oficialmente, pero la puesta en marcha del proceso marca un punto de inflexión: después de 70 años, la Terminal I de Villa Constitución va a tener, por primera vez, un concesionario elegido por concurso.
Si el proceso se hace bien, Villa Constitución puede dar un salto real en su capacidad portuaria. Si se hace mal, será una oportunidad más desperdiciada en la larga historia de infraestructura prometida y no ejecutada en el interior santafesino. La pelota, por ahora, está en la cancha del Ministerio.

Comentarios (12)
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Era hora. Setenta años manejando un puerto sin licitación es exactamente el tipo de cosa que explica por qué la infraestructura argentina está como está. Ojalá se haga bien y no termine en otro escándalo de concesión a dedo.
Yo soy de Villa Constitución y esto lo venimos pidiendo hace años. El puerto está desaprovechado hace décadas. Si entra un privado serio puede cambiar mucho para la ciudad.
¿Y quién controla que el privado cumpla con las inversiones prometidas? Porque en Argentina eso siempre termina igual: prometen todo, no hacen nada y después renegocian el contrato.
Totalmente de acuerdo. Ya vimos lo que pasó con otras concesiones portuarias en el país. El pliego tiene que tener multas reales y mecanismos de rescisión que se puedan aplicar, no que queden en el papel.
Entiendo el escepticismo, pero algo hay que hacer. ¿La alternativa es que siga igual otros 70 años con el Estado manejando mal el puerto?
La modalidad participativa del pliego es una buena práctica. Se usa en varios países para evitar que el concesionario después diga que las condiciones eran irrazonables. El detalle está en quiénes participan: si solo van las empresas grandes, el pliego va a estar hecho a su medida.
Con Acindar como está, el puerto necesita diversificarse. Si la concesión trae nuevos operadores de graneles o cargas generales, puede ser un antes y un después para Villa Costi.
Me parece bien que se abra a privados, pero que no se olviden de los trabajadores portuarios. Cada vez que entra una empresa privada lo primero que hacen es ajustar la planta.
70 años sin licitación... y encima nos sorprendemos de que el país no funcione. Esto es la Argentina en una sola noticia.
Hay que ver qué empresa termina ganando y con qué condiciones. Si el pliego es serio, bienvenido. Si es un mamarracho armado para que gane alguien en particular, ya sabemos cómo termina.
Ojalá esto traiga trabajo genuino para Villa Constitución. La ciudad la viene peleando hace tiempo y se lo merece.