Lo que pasó este jueves en el Gigante de Arroyito no fue un episodio menor. En el medio de la fiesta copera, con Rosario Central recibiendo a Corinthians por los octavos de final de la Copa Libertadores, el operativo de seguridad deparó una detención que habla de algo más profundo: un joven de 18 años con pedido de captura por homicidio agravado intentó entrar a la cancha como si nada.
El identificado como Nadir Isaías T. fue interceptado en uno de los controles de ingreso al estadio gracias al sistema Tribuna Segura, el programa que cruza datos de asistentes con registros judiciales y policiales en tiempo real. El sistema lo marcó de inmediato: sobre él pesaba un pedido de captura y detención por una causa de homicidio agravado. Personal de la División Judicial de la Unidad Regional II concretó la aprehensión dentro de las instalaciones del estadio y lo trasladó a la Comisaría 10ª.
Al momento de la detención, al joven se le secuestró documentación, efectos personales y la suma de 421.800 pesos en efectivo. Un detalle que, sin inventar nada, llama la atención.
¿Cómo llega alguien con pedido de captura por homicidio a la puerta de un estadio con casi medio millón de pesos encima? La respuesta, en todo caso, la tendrá la Justicia. Lo que queda claro es que sin el operativo de Tribuna Segura, ese hombre habría entrado, se habría mezclado entre miles de hinchas y nadie se habría enterado.
El dispositivo de seguridad fue organizado por la Dirección de Eventos Masivos del Gobierno de Santa Fe, que en los últimos años viene reforzando los controles en partidos de alto impacto. Y este era uno de los más importantes del año para el canalla: un duelo de Copa Libertadores ante un gigante brasileño.
Pero la noche no terminó ahí. En otro de los controles, el sistema detectó a un hombre de 60 años identificado como Sergio Daniel A., quien presentaba derecho de admisión desde el 13 de mayo de este año por una deuda alimentaria. Personal policial lo notificó de la restricción y le impidió el ingreso. Dos casos distintos, un mismo mensaje: en la cancha, el pasado te alcanza.
El programa Tribuna Segura viene demostrando que los estadios ya no son tierra de nadie. La combinación de bases de datos judiciales, policiales y registros de deudores alimentarios convirtió los controles de ingreso en algo parecido a un filtro real. No perfecto, pero real.
Lo que pasó este jueves en Arroyito es la prueba de que el sistema funciona cuando se aplica en serio. La pregunta que queda flotando es cuántas veces, en partidos sin este nivel de operativo, alguien con un pedido de captura entró, vio el partido y se fue a su casa tranquilo.
Con información de: El Ciudadano, Rosario3.

Comentarios (13)
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Esto es exactamente para lo que sirve Tribuna Segura. Un pibe de 18 años con pedido de captura por homicidio intentando entrar a la cancha. Si no estaba el operativo, entraba y listo. Hay que reconocer cuando algo funciona.
Che, y los 421 mil pesos encima? Eso no lo explica nadie? Pregunto...
Lo del deudor alimentario me parece igual de importante. Hay pibes que no comen y el padre va a ver la Copa Libertadores. Vergüenza.
Totalmente de acuerdo Silvia. Eso debería salir en todos lados y no sale. El homicidio copa todo y lo del alimentario queda en el último párrafo.
Igual hay que ver la causa de homicidio. No sabemos si es imputado, si hay condena, nada. Un pedido de captura no es una condena. Seamos serios.
Diego por favor. Pedido de captura por homicidio AGRAVADO a los 18 años y lo defendés? En qué mundo vivís.
No lo defiendo, digo que hay que esperar la Justicia. Eso se llama Estado de derecho, no sé si lo conocés.
el pibe tiene 18 años y ya con eso encima. triste la verdad
Muy bien el operativo. Ojalá se haga así en TODOS los partidos, no solo en los de Copa. En el torneo local también hay quilombos.
Hay que ver si el Gobierno de Santa Fe mantiene este nivel de operativo cuando no hay cámaras de por medio. Porque en los partidos chicos esto no pasa.
Cuántas veces habrá entrado antes sin que nadie lo parara? Esa es la pregunta que habría que hacerse.
El sistema funciona, sí, pero también hay que preguntarse cómo llegó hasta la puerta del estadio. Alguien lo llevó, alguien sabía. No vino solo desde la nada.
Igual para mí lo más importante es que no entró. Eso es lo que importa. El resto lo resuelve la Justicia.