Lo que para miles de hinchas era una noche de fútbol terminó siendo algo muy distinto para al menos dos personas. Anoche en el Gigante de Arroyito, el programa Tribuna Segura volvió a demostrar que los controles en los accesos al estadio no son un trámite: son un filtro que, a veces, saca a la luz historias que van mucho más allá de la cancha.
El caso más grave fue el de un hincha de Rosario Central de 18 años que intentó ingresar al estadio como cualquier otro fanático. Los controles del operativo detectaron que el joven tenía un pedido de captura activo en una causa judicial por homicidio agravado. Fue detenido en el acto. Sin escenas dramáticas, sin persecución: simplemente el sistema funcionó.
¿Cuántas veces alguien con ese perfil entró a una tribuna sin que nadie lo supiera? La pregunta no es menor. El fútbol argentino tiene una historia larga y dolorosa con la violencia, y la idea de que una persona imputada por matar a alguien pueda mezclarse entre familias y chicos en una popular no es un dato menor.
Pero el operativo no terminó ahí. En el mismo marco del programa Tribuna Segura, un hombre de 60 años fue impedido de ingresar al estadio por figurar en el registro de deudores alimentarios. La medida, que puede sonar llamativa para quienes no la conocen, tiene sustento legal claro: la provincia de Santa Fe aplica restricciones a quienes incumplen sus obligaciones alimentarias, y los eventos deportivos son uno de los espacios donde ese control se ejerce.
El programa Tribuna Segura es una iniciativa que articula fuerzas de seguridad, el Poder Judicial y los clubes para garantizar que los estadios no sean refugio de personas con causas pendientes o inhabilitaciones. Funciona con bases de datos cruzadas que se consultan en tiempo real durante los controles de acceso. No es nuevo, pero cada vez que da resultados concretos, el debate sobre su alcance y efectividad vuelve a la superficie.
Rosario Central recibió anoche a su hinchada en el Gigante de Arroyito, el estadio ubicado en el barrio homónimo que tiene capacidad para más de 40.000 espectadores. Un escenario masivo donde, sin estos controles, la posibilidad de que alguien con pedido de captura pase inadvertido es real y concreta.
El caso del joven de 18 años es el que más pesa. Homicidio agravado es una de las figuras penales más graves del Código Penal argentino. Que alguien imputado en esa causa haya intentado ir a la cancha con tanta naturalidad dice algo sobre cómo ciertos sectores perciben —o no perciben— el riesgo de circular libremente con una orden de detención encima.
La seguridad en los estadios rosarinos viene siendo un tema sensible desde hace años. Los operativos de Tribuna Segura son parte de una respuesta institucional que, con sus limitaciones, va dando señales de que el Estado puede estar presente donde antes miraba para otro lado. Que funcione no alcanza para cantar victoria, pero que falle sería imperdonable.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Bien por el operativo. Que un pibe de 18 años con causa por homicidio vaya tranquilo a la cancha como si nada dice todo de la situación en Rosario. Por lo menos acá lo agarraron.
No me vengan a manchar la cancha con estas noticias. El 99% de los hinchas vamos a ver fútbol, no somos todos delincuentes.
Nadie dijo que todos son delincuentes. Justamente el sistema sirve para separar a los que tienen causas de los que van a ver el partido tranquilos. ¿No es eso lo que querés vos también?
Sí, pero el título de la nota parece que todos los hinchas de Central somos asesinos. Eso molesta.
Lo del deudor alimentario me parece lo más importante. Hay tipos que no le pasan un peso a sus hijos y sí tienen plata para la entrada. Que no entren y que les embarguen lo que sea.
Totalmente de acuerdo con Tere. El que no paga alimentos no merece ir a ningún lado a divertirse. Punto.
¿Y cuántos habrán entrado antes de que existiera este programa? Eso es lo que me pregunto yo.
18 años con causa por homicidio agravado. Eso es lo que me parte el alma. Un chico. ¿Qué le pasó a esa familia, a ese barrio, para que llegue a eso?
Dejate de llorar por el asesino, Romina. Llorá por la víctima del homicidio.
Lloro por los dos. Se puede. No es una competencia de dolor.
El programa funciona bien cuando hay voluntad política de aplicarlo. Ojalá lo extiendan a todos los eventos masivos, no solo al fútbol.
Buen operativo pero me pregunto cuántos se les escapan. Con 40 mil personas entrando no es fácil controlar todo.
jaja fue a la cancha y termino en cana. karma puro