Un hecho que sacudió a la institución penitenciaria santafesina: un cadete de 19 años denunció haber sido golpeado y abusado sexualmente por siete compañeros dentro de la Escuela Penitenciaria N° 7 "Marcos Sánchez", ubicada en el barrio Las Flores de la ciudad de Santa Fe. El episodio ocurrió el jueves pasado cerca de las 19, en el establecimiento situado sobre Blas Parera al 8800, en el interior del complejo penitenciario.
Según la denuncia presentada, la víctima fue reducida por sus compañeros, golpeada y manoseada mientras intentaban bajarle los pantalones. En medio del ataque, otros tres cadetes intervinieron para frenar la situación y dispersar a los agresores, un dato que la fiscalía también tomará en cuenta en el marco de la investigación.
La causa quedó en manos de la fiscal Jorgelina Moser Ferro, titular de la Unidad Especial de Violencia de Género, Familiar y Sexual del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe. Fue ella quien dispuso la detención de los siete sospechosos, todos mayores de edad y cursando el primer año de formación para incorporarse al Servicio Penitenciario provincial. Está previsto que los acusados sean llevados a audiencia imputativa el próximo martes.
El director provincial de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli, confirmó el procedimiento y no escatimó palabras para calificar lo ocurrido. "Son siete personas contra una", señaló al describir la mecánica del ataque, y agregó que una situación de esas características "contradice los valores de camaradería y compañerismo" que deben regir en cualquier institución del Estado. El funcionario calificó el hecho como "aberrante" y subrayó que ocurrió en un ámbito donde el Estado tiene la obligación de garantizar el cuidado de quienes están en proceso de formación.
Galfrascoli también destacó el coraje del joven al dar el paso de denunciar. "La víctima con valentía y con firmeza ha hecho la denuncia respectiva", sostuvo, recordando que la investigación se inició a partir de una acción de instancia privada, lo que implica que sin esa denuncia el caso podría haber quedado en silencio. Un detalle que no es menor en un contexto institucional donde las presiones internas suelen desalentar este tipo de acciones.
En cuanto a la calificación legal, la causa avanza bajo la figura de abuso sexual simple con circunstancias agravantes, aunque el propio Galfrascoli aclaró que se trata de una calificación provisoria que podría modificarse a medida que avancen las pericias médicas y psicológicas, la recolección de evidencia y el análisis integral de los hechos. La Fiscalía continúa trabajando en la toma de testimonios para definir la imputación formal en la audiencia de la semana próxima.
El caso pone bajo la lupa las condiciones de formación y convivencia dentro de las escuelas penitenciarias, instituciones que tienen la paradoja de preparar a futuros agentes del Estado para custodiar a personas privadas de su libertad. Que la violencia y el abuso aparezcan en ese espacio de formación no es un dato menor: habla de culturas institucionales que el Estado tiene la responsabilidad de revisar y transformar de raíz.

Comentarios (14)
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Que valiente el pibe de denunciar. En esas instituciones la presión para callarse debe ser enorme. Ojalá la Justicia actúe con la misma firmeza que él tuvo al hablar.
¿Y estos son los que van a custodiar presos? Si ya en la escuela hacen esto, imaginate cuando tengan el uniforme puesto y el poder en la mano. Hay que revisar todo el sistema de selección.
Lo de Galfrascoli diciendo que es 'aberrante' está bien, pero hay que ver si eso se traduce en condenas reales o si en seis meses los tipos están de vuelta en la calle. Las palabras solas no alcanzan.
Siete contra uno. SIETE. Y en un lugar donde el Estado los está formando. Es una vergüenza institucional de primer nivel.
Hay que esperar la investigación antes de condenarlos mediáticamente. La Justicia tiene que hacer su trabajo.
¿Esperar? Siete tipos lo redujeron, lo golpearon y le quisieron bajar los pantalones. ¿Qué más hay que investigar? El director provincial ya lo calificó de aberrante.
Entiendo la bronca, pero 'esperar la investigación' no significa negar lo que pasó. Significa que la calificación legal puede cambiar y que el proceso tiene que ser justo para que la condena sea firme. Si lo hacen mal, se les escapa.
justa la respuesta de Diego, si no se hace bien el proceso judicial los abogados los sacan caminando
Esto pasa cuando no hay filtros serios en la selección de personal para el Estado. No cualquiera puede tener ese tipo de poder sobre otras personas. Hay que reformar los procesos de ingreso.
Buen punto el de Silvia, pero también hay que revisar la cultura interna de estas instituciones. El problema no es solo quién entra, sino qué aprenden adentro.
Me alegra que haya tres cadetes que intervinieron para parar la situación. No todos son iguales. Eso también hay que reconocerlo.
Ojalá esos tres que frenaron el ataque no sufran represalias adentro de la institución. Eso también lo tiene que garantizar el Estado.
La fiscal especializada en violencia de género llevando el caso es una buena señal. Al menos hay alguien con experiencia en este tipo de situaciones a cargo.
Que no se olviden de este caso en dos semanas. La memoria corta es el mejor aliado de la impunidad.