Lo que ocurrió dentro de la Escuela Penitenciaria N° 7 de Santa Fe no es fácil de procesar. Un cadete denunció haber sido abusado sexualmente por siete compañeros de formación, todos varones, todos mayores de edad, todos cursando el primer año de la carrera que supuestamente los prepara para custodiar a otros. La ironía es brutal y el hecho, peor.
La denuncia la formalizó la propia víctima, y fue la dirección de la institución la que la canalizó ante la justicia. A partir de ahí, la Policía de Investigaciones (PDI) actuó rápido: operativo, allanamientos-en-las-flores-3kg-de-cocaina-con-el-logo-de-un-tequi.html" class="auto-link">allanamientos y los siete acusados detenidos. Todos tienen 19 años y habían ingresado a la escuela en marzo de este año.
Rolando Galfrascoli, director provincial de Investigación Criminal, no buscó eufemismos para describir lo que pasó. Lo llamó «absolutamente extraordinario, terrible y grave» y confirmó que se trató de un «abuso colectivo». Palabras que pesan. Que deben pesar.
La causa quedó en manos de la fiscal Jorgelina Moser Ferro, de la Unidad de Violencia de Género, Familiar y Sexual. La carátula inicial es abuso sexual simple con circunstancias agravantes, aunque Galfrascoli aclaró que esa calificación es provisoria y podría modificarse según los informes del equipo médico y psicológico que acompaña a la víctima. En criollo: puede empeorar.
Los siete detenidos enfrentarán primero una audiencia de imputación de cargos y luego otra donde se definirán las medidas cautelares. Ahí se sabrá si siguen presos durante el proceso o si quedan en libertad con restricciones. Una decisión que, en casos como este, tiene un peso enorme para la víctima.
¿Cómo se llega a esto? ¿Qué pasa puertas adentro de una institución que forma a quienes van a tener poder sobre otras personas, que va a ponerlos a cargo de presos, de situaciones límite, de vidas ajenas? Son preguntas que la justicia no va a responder, pero que el sistema penitenciario santafesino tiene la obligación de hacerse.
Galfrascoli subrayó que el hecho es «de instancia privada», lo que significa que fue la propia víctima quien eligió denunciar. No es un dato menor: en casos de abuso colectivo dentro de instituciones cerradas, el silencio suele ganar. Que este cadete haya hablado requirió una valentía que merece reconocimiento.
«Estamos acompañando con todas las herramientas que tenemos a la familia de la persona que sufrió este delito», dijo el funcionario. El Servicio Penitenciario, agregó, está al lado de la víctima. Habrá que ver si eso se sostiene en el tiempo o si es solo el discurso de las primeras horas.
El caso sacude a una institución que, por su naturaleza, opera con escasa visibilidad pública. La Escuela Penitenciaria N° 7 forma a los futuros agentes que van a trabajar en las cárceles de Santa Fe, una provincia que arrastra hace años una crisis severa en su sistema carcelario. Que el abuso ocurra adentro, entre quienes se están formando para ejercer autoridad, dice algo sobre la cultura institucional que nadie debería ignorar.

Comentarios (13)
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Que asco. Y estos son los que van a cuidar presos después. El sistema penitenciario santafesino está podrido de raíz.
Ojo, todavía son acusados. Hay que esperar la justicia. No me gusta saltar a conclusiones antes de que haya una condena.
Son SIETE contra UNO adentro de una institución. ¿Qué conclusión querés que espere? La víctima denunció, la PDI actuó, los detuvieron. Algo habrá.
Lo más importante acá es que la víctima tuvo el coraje de hablar. En ese tipo de instituciones el silencio es la norma. Eso hay que valorarlo.
Me pregunto cuántos casos así habrán pasado antes y nadie dijo nada. Este chico fue valiente pero no puede ser el único.
Hay que ver qué pasa en las audiencias. Si los largan con una tobillera ya sé cómo termina esto.
Siete personas. SIETE. Eso no es un error ni un accidente. Eso es una cultura. Y esa cultura se forma adentro de la institución.
Bien por la PDI que actuó rápido. Al menos eso funcionó. Ahora falta que la justicia no los deje en libertad a los dos días.
Y después te dicen que el sistema penitenciario necesita más recursos. Primero arreglen la cultura interna, después pidan plata.
Que el Servicio Penitenciario diga que está 'al lado de la víctima' me genera desconfianza. Son la misma institución que formó a los acusados. Hay un conflicto de interés enorme ahí.
Coincido con Silvia. Que la propia institución 'acompañe' a la víctima cuando los victimarios son sus propios alumnos es raro. Debería haber un organismo externo a cargo.
La fiscal que lleva el caso es de la unidad de género, eso es una buena señal. Al menos el enfoque va a ser el correcto.
Esto pasa en Santa Fe capital pero en Rosario no estamos mejor. Las instituciones de seguridad tienen un problema cultural serio en toda la provincia.