Los números no mienten, aunque a veces duele leerlos. En mayo de 2026, 5.825.163 argentinos estaban en situación de mora con alguna entidad financiera, bancaria o no bancaria. Eso representa 2.392.121 personas más que en el mismo mes del año anterior, según un informe del Instituto Patria Grande elaborado con datos del Banco Central.
La tasa de morosidad sobre el total de deudores trepó del 17,7% en mayo de 2025 al 27,8% en mayo de 2026, un salto de diez puntos porcentuales en apenas doce meses. El deterioro es generalizado, pero el golpe más fuerte se concentra en las entidades no bancarias —financieras, mutuales, cooperativas de crédito— donde la mora pasó del 27,2% al 40,7%: cuatro de cada diez deudores no están pagando lo que deben.
El cuadro completo del sistema financiero argentino muestra 8.003.869 morosos con bancos, 5.281.906 con entidades no bancarias y 7.631.525 con ambas. La única excepción al crecimiento generalizado es el segmento bancario puro, que redujo su cartera morosa en 707.500 personas en el último año, probablemente porque los bancos endurecieron el acceso al crédito antes de que el problema se agravara.
El dato más elocuente del informe es el de las cadenas de electrodomésticos, donde la morosidad alcanza el 50%. La explicación es casi obvia: quien compra una heladera o un lavarropas en cuotas paga una tasa de interés promedio del 137% anual, contra una inflación que ronda el 30% anual. La brecha entre el costo del crédito y la suba de precios es tan brutal que muchos simplemente dejan de pagar.
Frente a este escenario, los bancos tomaron nota y empezaron a cerrar el grifo. La estrategia es clara: no actualizar los límites de tarjetas de crédito, mantener tasas altas en créditos personales y, en definitiva, desalentar la toma de nuevos préstamos. El resultado se vio en junio: los préstamos destinados al consumo cayeron 0,8% respecto de mayo y 1,1% interanual en términos reales, según el propio Banco Central.
Pero la moderación de los bancos no es solo prudencia crediticia. También hay un factor estructural que explica por qué no tienen urgencia de prestarle al sector privado: el Estado nacional sigue siendo un tomador seguro de deuda a tasas por encima del mercado. Mientras el Tesoro compita por los pesos del sistema, la banca privada tiene pocas razones para asumir el riesgo de prestarle a familias al límite de su capacidad de pago.
En ese contexto, los segmentos que sí mostraron dinamismo en junio fueron los préstamos comerciales, con un alza del 1,5% mensual en términos reales, impulsados por documentos a sola firma que crecieron 2,5%. Los créditos hipotecarios UVA, en tanto, acumulan un crecimiento interanual del 63% y presentan la menor tasa de morosidad del sistema: las familias priorizan el pago de la hipoteca sobre cualquier otro gasto. Los créditos prendarios para autos 0km, en cambio, profundizan su caída con un -0,4% mensual y -0,6% interanual.
El diagnóstico es claro: una parte creciente de los argentinos llegó al límite de su capacidad de endeudamiento después de años de crédito fácil y tasas que no guardaban ninguna relación con la realidad económica. El ajuste era inevitable. La pregunta es cuánto tiempo más tardará en estabilizarse la cartera morosa del sistema.
Con información de: Rosario3 / Instituto Patria Grande / Banco Central de la República Argentina / Agencia Noticias Argentinas

Comentarios (15)
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Compré una heladera el año pasado en 24 cuotas y ya no puedo pagarla. Con el sueldo que tengo no me alcanza ni para comer, ¿cómo voy a pagar el 137% de interés? Esto es una locura.
Y encima los bancos le prestan al Estado a tasas altas y después dicen que no hay plata para el sector privado. El negocio de siempre, los de arriba se arreglan entre ellos.
Perdón pero esto no es culpa de Milei, esto es la consecuencia de 20 años de kirchnerismo que destruyó el poder adquisitivo. Ahora hay que pagar los platos rotos y duele, claro que duele.
¿20 años de kirchnerismo? Jajaja. El gobierno actual lleva dos años y la morosidad explotó en el último año. Los números están en la nota, no en el relato.
Los números también muestran que la inflación bajó del 300% al 30%. Algo se está haciendo bien. El problema es que el ajuste duele y la gente no puede esperar. Pero el camino es este.
Che, que alguien me explique cómo una financiera te cobra 137% de interés y eso es legal. Eso es usura, no crédito.
Es legal porque hay desregulación total. Antes el BCRA ponía topes a las tasas. Ahora cada entidad cobra lo que quiere. Libertad de mercado, le dicen.
Si ponés topes a las tasas, las financieras no prestan y la gente no tiene acceso al crédito. El mercado regula solo. El problema es que la gente se endeuda sin leer la letra chica.
Lo de los hipotecarios UVA me parece lo único rescatable de todo esto. Al menos hay un segmento que funciona y la gente prioriza pagar la casa. Algo es algo.
Trabajo en un banco y puedo confirmar que hace meses que no actualizamos límites de tarjetas. La orden viene de arriba. Saben perfectamente lo que está pasando y prefieren frenar antes de que explote.
Casi 6 millones de morosos y el gobierno habla de récord de reservas y superávit fiscal. Mientras tanto la gente no puede pagar la cuota del lavarropas. Dos mundos paralelos.
El superávit fiscal es justamente lo que evita que la inflación vuelva al 300%. Si querés que el Estado gaste más, preparate para otra corrida. Ya lo vivimos.
mi vieja dejo de pagar la tarjeta del Naranja hace 4 meses. no le alcanza. y no es la unica en el barrio. esto es real, no son estadisticas
El informe es del Instituto Patria Grande, que es kirchnerista. Hay que leer los datos con ese filtro. Igual los números del BCRA los confirman, así que por más que no me guste la fuente, el problema existe.