Lo que pasa en la pantalla no siempre llega a los oídos de los padres. Y eso, según los especialistas, es exactamente el problema.
En la previa del Día del Niño, el Centro de Estudios en Ciberentornos de BTR Consulting publicó un relevamiento que sacude cualquier ilusión de que el mundo digital de los chicos es un lugar seguro: el 97% de los adolescentes usa tendencia-en-argentina.html" class="auto-link">redes sociales, y el 40% de los jóvenes de entre 12 y 17 años sufrió alguna forma de acoso online. El dato que más duele, sin embargo, es otro: apenas uno de cada diez de esos chicos se lo contó a sus padres o a algún adulto de confianza.
Nueve de cada diez lo callaron. Solos.
El informe no se queda en el ciberacoso. El panorama que describen los especialistas es más amplio y más oscuro: grooming, sexting no consentido, estafas digitales, robo de identidad y exposición de datos personales forman parte del menú de riesgos al que están expuestos los menores cada vez que abren una aplicación. Y en muchos casos, sin saber que están en peligro.
El grooming merece una mención especial porque su mecánica es particularmente perversa: un adulto construye un perfil falso, se gana la confianza del menor de manera progresiva y, una vez establecido ese vínculo, busca obtener imágenes, datos personales o material de otro tipo. No es un proceso instantáneo. Es paciente, calculado y difícil de detectar desde afuera.
A eso se suma la problemática de las imágenes íntimas: una vez que una foto o un video es compartido, escapa del control de quien lo envió. Puede ser descargado, reenviado, publicado en otros espacios. Aunque el emisor lo borre, el daño ya está hecho. Y en el caso de menores, las consecuencias pueden ser devastadoras.
El ciberbullying, por su parte, encuentra en las redes un ecosistema ideal: el anonimato baja los costos de agredir, y la viralización amplifica el impacto sobre la víctima de una manera que el bullying presencial nunca pudo igualar. Una humillación que antes quedaba en el patio de la escuela hoy puede llegar a miles de personas en minutos.
¿Cuánto de esto está pasando ahora mismo en los celulares de los chicos de Rosario, mientras sus familias creen que están jugando o chateando con amigos?
Gabriel Zurdo, CEO de BTR Consulting, fue directo al punto: «La clave en temas de ciberseguridad tiene que ver con la necesidad de educar y concientizar a las personas y, en este caso, preparar a los niños y adolescentes, no solo para evitar riesgos en el presente sino a futuro». La solución, insistió, no pasa por prohibir o restringir el acceso a la tecnología, algo que en la práctica resulta inviable cuando los chicos viven conectados desde que tienen uso de razón.
El desafío real es otro: enseñarles a reconocer situaciones de riesgo. Y para eso, el primer paso es que los adultos dejen de mirar para otro lado.
Las recomendaciones concretas que difundieron los especialistas incluyen usar perfiles privados, no aceptar contactos desconocidos, proteger las cuentas con contraseñas seguras y evitar compartir datos sensibles como la dirección, el nombre de la escuela o la ubicación en tiempo real. Pero sobre todo, subrayan algo que no tiene que ver con la tecnología sino con el vínculo: generar un clima de confianza en el hogar para que los chicos puedan pedir ayuda cuando algo en internet les genere incomodidad, sin miedo a que les saquen el teléfono o los reten.
Porque si el único resultado de contar un problema es el castigo, el silencio va a seguir ganando. Y en el mundo digital, el silencio puede costar muy caro.

Comentarios (13)
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Mamá de dos adolescentes y esto me genera mucha angustia. El problema es que si les sacás el teléfono te odian, y si no lo hacés no sabés qué están mirando. No es fácil el equilibrio.
El 40% es un número brutal. Y encima solo 1 de cada 10 lo cuenta. Eso dice mucho de cómo estamos fallando como adultos en generar confianza con los pibes.
Yo trabajo en una escuela primaria de Rosario y te juro que los chicos de 10 años ya tienen Instagram. Los papás les crean la cuenta ellos mismos. Después se preguntan qué pasó.
Coincido con Tere. La responsabilidad empieza en casa, no en la escuela ni en el Estado. Si vos le das el celular a un nene de 9 años sin ningún control, no te hagas el sorprendido después.
Fácil decirlo, Marcos. Pero cuando el nene llora porque 'todos sus compañeros tienen', ¿qué hacés? No es tan blanco y negro.
Yo fui víctima de grooming a los 14 y no se lo conté a nadie por años. El miedo a que te crean o te culpen es real. Estas notas son necesarias.
Gracias por compartirlo. Ojalá más chicos puedan leer esto y entender que no están solos y que no es su culpa.
Y mientras tanto en las escuelas de Rosario no hay ni un taller de educación digital. Hablan de grooming en los medios pero en el aula nadie lo explica. Prioridades.
El tema del sexting entre adolescentes es gravísimo y casi no se habla. Una vez que mandás una foto no hay vuelta atrás. Eso hay que martillarlo desde chicos.
Nota importante pero me pregunto si la van a leer los que tienen que leerla. Los pibes no leen portales de noticias, esto tiene que llegar a TikTok e Instagram si querés que funcione.
Muy buena nota. Lo de BTR Consulting es serio, llevan años trabajando estos temas. Ojalá el Ministerio de Educación de Santa Fe tome nota y arme programas concretos en las escuelas.
Yo tengo 17 y te digo que la mayoría de mis compañeros sabe perfectamente los riesgos. El problema no es la ignorancia, es que igual lo hacen porque 'a mí no me va a pasar'. Eso es lo que hay que cambiar.