Lo que empezó como un ataque a dos jóvenes en un pasillo de 27 de Febrero al 7800 terminó en un doble crimen en Rosario. El dato es duro: uno murió ese mismo día, el otro sobrevivió y recién el jueves se confirmó su fallecimiento.
El 17 de agosto, Erik Zapata y Valentín Ezequiel Díaz estaban juntos a pocas cuadras del Complejo Penitenciario. Tres hombres se les acercaron y les dispararon. Los autores quedaron registrados por una cámara de videovigilancia, pero hasta ahora siguen prófugos.
El ataque ocurrió en un pasillo de 27 de Febrero al 7800, entre Colombres y Provincia de Misiones, en el asentamiento irregular de barrio Godoy.
La Capital lo ubica en 27 de Febrero al 7900. La diferencia de una cuadra no cambia el hecho: dos jóvenes fueron alcanzados por balas en un punto muy visible de la ciudad.
El ataque se produjo poco después de las 17 de ese lunes de mediados de agosto. Díaz, de 24 años, recibió varios disparos y falleció poco después en el Policlínico San Martín. No llegó a recuperarse. Su fallecimiento se produjo poco después del ataque.
Zapata, dos años mayor, sufrió un disparo en la columna. Una ambulancia del Sies lo llevó al Heca, donde quedó internado en estado crítico, intubado. Desde entonces, la investigación esperó un desenlace que llegó el jueves.
El jueves, la policía rosarina reportó el fallecimiento del joven que había sido acribillado a balazos a mediados de agosto. Con esa información, se confirmó el doble crimen en inmediaciones del Complejo Penitenciario Rosario. Ese mismo día, Díaz también había muerto por los disparos.
Fuentes policiales remitieron a testigos el relato coincidente de tres atacantes que llegaron a pie hasta el pasillo del barrio Godoy, gatillaron y escaparon a la carrera. El detalle pesa: tres hombres, a pie, dispararon y corrieron.
La PDI y los fiscales del MPA continúan con tareas de campo para determinar el móvil del ataque e identificar a los tres ejecutores. La pregunta central sigue abierta: ¿por qué dispararon contra Zapata y Díaz? ¿Qué vínculo tenían con los atacantes? ¿Por qué eligieron ese pasillo?
Los autores quedaron registrados por una cámara de videovigilancia, pero hasta el momento permanecen prófugos. Eso no alcanza. En un caso de doble crimen, la imagen no basta: hay que identificar, detener y explicar el móvil. La investigación tiene que avanzar sin dejar dudas.
El Complejo Penitenciario vuelve a estar en el mapa de la inseguridad en Rosario. Es un punto cercano al penal, en un asentamiento irregular, donde dos jóvenes fueron atacados poco después de las 17. La pregunta es cuánto más se puede tolerar este nivel de violencia.
La muerte de Zapata en el Heca cierra una etapa de la investigación y abre otra. Ahora, el móvil y la identidad de los tres ejecutores son el eje. Si la PDI y el MPA no logran avances rápidos, el caso se vuelve más difícil y la bronca de la comunidad, más fuerte.
Con información de: El Ciudadano, La Capital.

Comentarios (10)
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Me parece que la policía tiene que dar una respuesta rápida. Tres tipos a pie, con cámara, no puede quedar en el aire.
¿Y el móvil? Si no lo aclaran, no cierra el caso.
Banco a Rosarino, sin móvil no hay justicia. La PDI tiene que apretar.
Dios mío, dos chicos jóvenes. En Rosario ya no se puede salir a la calle.
La diferencia entre 7800 y 7900 no importa, lo que importa es que estén prófugos.
En Godoy se vive con miedo, esto no es un dato menor.
Ojalá la investigación avance y se haga justicia. Los chicos no tenían que estar ahí.
Espero que la PDI y el MPA den resultados pronto. El caso es grave.