La policía rosarina confirmó este jueves la muerte de un joven que había sido acribillado a balazos a mediados de agosto en 27 de Febrero al 7900.
Con ese fallecimiento, quedó confirmado un doble crimen en inmediaciones del Complejo Penitenciario Rosario, porque ese mismo día también murió otro muchacho como consecuencia de los disparos.
La información policial no da cuenta de identidades, edades, imputados ni testigos en el breve parte difundido.
El dato que pesa es el lugar: 27 de Febrero al 7900, cerca del penal, vuelve a quedar en el centro de los disparos que dejaron dos víctimas.
Que un joven haya muerto semanas después de recibir balazos muestra la gravedad de los disparos y la lentitud con la que a veces se resuelven estos casos.
La pregunta que queda en el aire es si la investigación permitirá identificar a los responsables y si la seguridad en esa zona cambiará después de este doble crimen.
Hasta ahora, la policía rosarina solo reportó el fallecimiento del segundo joven y la confirmación del doble crimen cerca del Complejo Penitenciario Rosario.
La ciudad espera que la justicia avance con celeridad y que no quede en el olvido una muerte que se conoció recién en octubre, tras un hecho de agosto.
El parte policial, escueto, deja una sensación de vacío: no hay nombres, no hay versiones, no hay sospechosos.
Esa brevedad obliga a no correrse de lo concreto: un joven murió, otro ya había muerto, y el lugar es el mismo.
Que el segundo fallecimiento se conozca semanas después de los balazos muestra que el tiempo no borra la gravedad de los disparos.
La cercanía con el Complejo Penitenciario Rosario no convierte automáticamente al penal en responsable, pero sí ubica el hecho en un punto sensible de la ciudad.
La pregunta incómoda es si la zona tiene un patrón de violencia o si este doble crimen es un hecho aislado.
Hasta que la investigación avance, la única certeza es el doble crimen y la muerte de dos jóvenes.
La bronca de la gente se entiende: un joven no debería morir por los balazos, y menos en una zona que ya quedó marcada.
Que la justicia no se quede en el parte policial es lo mínimo que se puede exigir a la ciudad después de un doble crimen.
Rosario necesita respuestas, no solo confirmaciones tardías, y este caso vuelve a poner la inseguridad en el centro de la conversación.

Comentarios (9)
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Que un joven se muera semanas después de una balacera deja una bronca enorme. Ojalá la investigación no quede en el parte policial.
No es para quejarse sin datos. Primero hay que esperar el informe policial y ver si hay imputados.
Tener que esperar no significa callarse. La gente del barrio ya sabe lo que pasó y tiene miedo.
La zona del penal quedó marcada por este doble crimen. Se necesita más presencia policial y controles reales.
Siempre se habla de seguridad cuando hay una muerte. ¿Y antes? ¿Dónde estaban?
Me parece inhumano que un chico termine muerto por una balacera. Que haya justicia y no se repita.
Espero que no se repita. Ojalá la policía encuentre a los responsables pronto.