Lo que se temía desde hacía tiempo se confirmó este sábado 11 de julio: Antonio Rattín, uno de los grandes del fútbol argentino, murió a los 89 años. El club Boca Juniors lo anunció cerca del mediodía a través de sus redes sociales, y la noticia sacudió al mundo del fútbol como pocas veces.
Rattín no fue solo un jugador. Fue una época entera condensada en un hombre. Mediocampista de raza, capitán de carácter, tipo que no se achicaba ante nadie. En la Bombonera lo adoraron como a pocos, y con razón: vistió la camiseta azul y oro durante más de una década, convirtiéndose en símbolo de una forma de entender el fútbol que hoy casi no existe.
Pero si hay una imagen que el mundo recuerda de Rattín, es aquella del Mundial de Inglaterra 1966. Argentina enfrentaba al local en cuartos de final, y el árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó en una decisión que todavía genera debate. Lo que vino después quedó en los libros: Rattín se negó a irse, caminó lentamente hacia el costado del campo, y antes de salir se sentó en la alfombra roja reservada para la reina Isabel II. Un gesto que fue leído como desafío, como dignidad herida, como rebeldía pura. Argentina perdió ese partido 1 a 0 y quedó eliminada, pero Rattín salió más grande que el resultado.
¿Cuántos jugadores pueden decir que su expulsión se convirtió en un símbolo cultural de un país? Muy pocos. Él fue uno de esos.
En Boca, su legado es igualmente monumental. Llegó al club a principios de los años 60 y se transformó en el eje del equipo durante años. Ganó campeonatos, fue capitán, fue referente. Los hinchas xeneizes lo despiden hoy con una mezcla de dolor genuino y gratitud infinita por todo lo que les dio.
La AFA, clubes de todo el país y figuras del fútbol argentino comenzaron a volcar sus condolencias en redes sociales apenas se conoció la noticia. El fútbol argentino está de luto, y no es una frase hecha: se fue uno de los últimos representantes de una generación que jugaba con una intensidad y una convicción que marcaron a fuego la identidad del fútbol nacional.
Rattín tenía 89 años. Vivió una vida plena, intensa, a la altura de su leyenda. Pero igual duele. Porque los tipos como él no sobran, y cuando se van, se llevan algo que no vuelve.
Descansá en paz, El Caudillo.

Comentarios (15)
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Se fue un gigante. Vi fotos de ese partido con Inglaterra mil veces y cada vez que lo veo caminar lento hacia afuera del campo se me pone la piel de gallina. Eso era dignidad, no soberbia.
Y sí, era de Boca, pero esto trasciende la camiseta. Rattín era Argentina. Punto.
89 años vividos a pleno. Qué tipo. Descansá en paz, Caudillo.
Perdón pero yo soy de River y hoy no me importa nada de eso. Se fue una leyenda del fútbol argentino y eso está por encima de todo. Abrazo a los hinchas de Boca.
La imagen de sentarse en la alfombra roja de la reina... eso no lo hace cualquiera. Hoy se hablaría de 'falta de respeto' y de suspensiones de por vida. En ese momento fue simplemente Rattín siendo Rattín.
Mi viejo siempre me contaba de ese partido. Decía que Rattín fue más grande expulsado que muchos jugando los 90 minutos. Hoy lo llamo para darle la noticia y se le quebró la voz. Eso dice todo.
Igual hay que ser honestos: Argentina en ese mundial no era tan superior a Inglaterra como nos gusta creer. Rattín fue un ídolo pero esa expulsión también nos costó caro.
Che, con todo respeto, pero Argentina perdió ese partido y quedó eliminada. No sé si hay tanto para romantizar.
Braian, el fútbol no es solo ganar o perder. Hay momentos que definen la identidad de un país. Ese fue uno. Si no lo entendés, no pasa nada, pero no le saques valor a lo que no comprendés.
Más allá del fútbol, fue concejal, fue figura pública, fue un tipo que vivió con intensidad hasta el final. No hay muchos así.
Mi papá era fanático de Boca y de Rattín. Hoy le dedico un pensamiento a él también, que ya no está. Estas noticias te revuelven todo.
Se van los últimos de una generación que jugaba con hambre de verdad. Hoy los pibes ganan fortunas y no tienen ni la mitad del carácter que tenía este hombre.
Buen viaje, Caudillo. Ojalá allá arriba te cobren bien los penales.