Mientras el ajuste fiscal se descarga sobre los salarios, las jubilaciones y el gasto social, hay un número que debería estar en todos los titulares y no está: las 500 empresas más grandes de Argentina pagan hoy un 28% menos de impuestos que hace doce años. No es una caída por la crisis. Es una tendencia-nacional-y-el-carino.html" class="auto-link">tendencia sostenida, documentada y, al parecer, tolerada por todos los gobiernos que pasaron.
El dato surge de un informe elaborado por los investigadores García Zanotti y Martín Schorr para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp), y es tan contundente que cuesta digerirlo: entre 2012 y 2024, la carga impositiva efectiva sobre las corporaciones más poderosas del país se desplomó casi un tercio. No hablamos de pymes que luchan por sobrevivir. Hablamos de las empresas con mayor facturación, mayor rentabilidad y mayor capacidad de lobby del país.
Pero el número que realmente duele viene después. En 2024, los subsidios y exenciones fiscales que recibieron esas mismas compañías llegaron a u$s 2.950 millones. Para dimensionarlo: eso equivale al 18% de las ganancias antes de impuestos de ese universo de empresas. Dicho de otro modo, casi una quinta parte de lo que ganaron antes de pagar impuestos se lo devolvió el Estado en forma de beneficios fiscales.
¿Cuántas escuelas, hospitales o rutas se podrían financiar con casi tres mil millones de dólares anuales? La pregunta no es retórica: es la que deberían estar haciéndose los legisladores que debaten el presupuesto nacional cada año.
El trabajo de Schorr y García Zanotti no es el primero en señalar esta tendencia. Desde hace años, economistas heterodoxos y organismos internacionales como la CEPAL advierten sobre el fenómeno de la erosión de la base imponible corporativa en América Latina. Argentina no es la excepción: es uno de los casos más nítidos de la región, donde la presión tributaria sobre las personas físicas —especialmente los asalariados— contrasta con la carga decreciente sobre el capital concentrado.
El Ipypp, dirigido históricamente por economistas críticos del modelo de concentración económica, tiene un sesgo ideológico que vale aclarar. Pero los datos que publica son verificables y surgen de fuentes oficiales: balances presentados ante la Comisión Nacional de Valores, declaraciones juradas impositivas y estadísticas de la AFIP. No son números inventados. Son los propios registros del sistema.
Lo que el informe pone sobre la mesa es una pregunta incómoda para cualquier gobierno, sea del signo que sea: si el Estado necesita recursos y las grandes empresas tributan cada vez menos, ¿quién paga la diferencia? La respuesta, en Argentina, la conocemos de memoria: el trabajador en relación de dependencia, el monotributista, el consumidor que paga IVA en cada compra del supermercado.
La discusión sobre la presión fiscal en Argentina suele centrarse en si los impuestos son altos o bajos. Rara vez se pregunta quién los paga de verdad. Este informe obliga a hacerse esa pregunta. Y la respuesta, con doce años de datos encima, no deja mucho margen para la duda.

Comentarios (13)
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Y mientras tanto le dicen al jubilado que no hay plata. Hay plata, lo que no hay es voluntad política de cobrarle a los que más tienen. Doce años de datos lo prueban.
El Ipypp es kirchnerista, hay que leer estos informes con pinzas. No digo que los datos sean falsos, pero el encuadre siempre es el mismo: las empresas son malas, el Estado es bueno.
Valeria, los datos son de AFIP y CNV, no los inventó el Ipypp. Podés no gustarle el instituto pero los números son los números.
Cuervo, los datos son reales pero la interpretación es ideológica. Una exención fiscal puede ser una política de desarrollo, no necesariamente un regalo. Depende de qué exención y a quién.
Casi 3 mil millones de dólares en exenciones. Tres mil millones. Y después me dicen que no hay para arreglar las escuelas públicas de Rosario. Que alguien me explique.
Lo que me llama la atención es que esto pasó con todos los gobiernos, kirchnerismo incluido. Entonces no es solo culpa de Milei ni de Macri. Es un problema estructural que nadie quiere tocar.
Tere tiene razón. Doce años, cuatro presidentes, y la tendencia es la misma. Eso dice todo.
Economista acá. El problema no es solo la evasión, es el diseño del sistema tributario. Las exenciones muchas veces las vota el Congreso con aplausos de todos los bloques. Después nadie se hace cargo.
y el monotributista pagando todo puntual cada mes jajaja somos los boludos del sistema
Comparto la nota pero me gustaría saber qué empresas específicamente. Sin nombres, esto queda en abstracción. ¿Cuáles son las que más se benefician con las exenciones?
Silvia, eso es lo que nunca van a publicar porque ahí están los que financian las campañas de todos los partidos. Eso es lo que hay.
Reducir impuestos a las empresas puede incentivar la inversión y el empleo. No todo es blanco o negro. El problema es cuando las exenciones no tienen contraprestación ni control.
Marcelo, en doce años con esas exenciones millonarias, ¿cuánto empleo genuino se generó? Porque los números de desempleo no acompañan esa teoría.