Lo que pasó el 30 de marzo en la Escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal todavía pesa sobre la comunidad.
Seis meses después, el menor Gino C., de 15 años, sigue alojado en un centro de asistencia especial para menores de Santa Fe, y ahora se evalúa un eventual “egreso progresivo y controlado”.
La abogada Mariana Oroño, que representa al adolescente, explicó que él continúa con asistencia psicológica, psiquiátrica y de trabajadoras sociales. También aclaró que el joven no retomó los estudios, como se había especulado meses atrás con una posible clase por Zoom.
Por su edad en el momento del ataque, Gino C. fue declarado inimputable, porque la nueva ley penal juvenil no estaba vigente el 30 de marzo. Aun así, sigue bajo libertad vigilada y cursa un período de adaptación, alojado con otros dos adolescentes.
El seguimiento es estricto: dos psiquiatras lo evalúan todas las semanas y un psicólogo mantiene un control permanente. La defensa advirtió que hay miras de un egreso muy controlado, pero todavía no hay acuerdo en ese sentido.
En el entorno familiar se dijo que Gino C. no regresará a San Cristóbal, aunque por el fondo legal podría hacerlo porque no será juzgado por el delito. La causa, según la abogada, sigue abierta.
El ataque ocurrió minutos antes de las 7.30, cuando el adolescente ingresó con una escopeta de doble caño escondida en un estuche de guitarra y la armó en el baño. Disparó sobre la comunidad educativa que se alistaba para el izamiento de la bandera.
Una perdigonada le dio en la cabeza a Ian Cabrera, de 13 años, y el chico falleció en el acto. Los disparos también alcanzaron a otros estudiantes que corrían para escapar, hasta que un asistente escolar logró neutralizar al agresor.
Días después, la Justicia detuvo a Nicolás C., de 16 años, acusado de ser partícipe secundario. Semanas más tarde, la Cámara de Apelaciones de Rafaela ordenó su liberación por falta de pruebas contundentes.
Según la información, no se acreditó que el joven viajara para eludir a la Justicia ni que hubiera protegido al atacante. El día del ataque, fue con su hermana menor a la escuela.
El efecto del tiroteo no se apagó. El 3 de septiembre, una explosión de rueda de un camión en la Ruta Provincial 2 provocó pánico cerca del patio de la escuela.
En medio de la desesperación, algunos alumnos de 5° año se arrojaron desde el primer piso hacia un parasol. Ocho estudiantes, de entre 13 y 17 años, fueron trasladados al hospital local.
La mitad recibió el alta rápidamente por cuadros de pánico sin lesiones graves, mientras que el resto quedó en observación. La comunidad sigue esperando respuestas, pero también un cierre que todavía no llega.

Comentarios (10)
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Seis meses y todavía no hay cierre. Que evalúen un egreso controlado me preocupa, pero si no hay acuerdo, que no se apure.
Bancar que no se apure no significa dejar a la familia de Ian en la misma angustia. Seis meses es mucho.
Lo que más me dolió fue la explosión de la rueda en la ruta. La escuela ya estaba marcada y eso volvió a disparar el pánico.
No me parece justo que un chico de 15 años quede fuera del sistema penal. La ley tiene que cambiar, no la víctima.
No es justo, pero la ley es la ley. Acá el problema es que la nueva ley penal juvenil no estaba vigente. Ahora hay que ver el seguimiento.
Con todo respeto, 'la ley es la ley' no alcanza. Si un menor mata, la sociedad tiene que exigir más control y no solo psiquiatras.
Que no retome los estudios por Zoom me parece bien. No se puede normalizar nada después de lo que pasó.
Lo de Nicolás C. muestra que no todo se resuelve con detener a alguien. Las pruebas importan, aunque duela.
Ocho chicos al hospital por una rueda explotada. Eso habla del trauma que quedó. Que la causa siga abierta, pero también que haya respuestas.
Que la defensa diga que no hay acuerdo me da un alivio. Ojalá el seguimiento sea de verdad.