Lo que dijo Indiana La Rocca afuera del Centro de Justicia Penal de Rosario este martes resume cinco años de dolor, de espera y de una pregunta que todavía no tiene respuesta lógica: "Si ya habían robado, ¿cuál era la necesidad de matar?" No es una pregunta retórica. Es la pregunta de una mujer que quedó viuda con una nena de dos años porque alguien decidió apretar el gatillo cuando ya tenía lo que quería.
Este martes arrancó el juicio oral contra Cristian López, de 25 años, acusado de dos homicidios que sacudieron a Rosario con pocos meses de diferencia: el del arquitecto Joaquín Pérez, baleado durante un robo callejero en el barrio Arroyito en octubre de 2021, y el del comisionista Ariel Simoncini, de 54 años, asesinado en una emboscada montada bajo la excusa de una falsa compra de motocicleta. Dos víctimas, un mismo imputado, un mismo patrón: matar cuando no hacía falta.
Indiana llegó al tribunal junto a familiares de las víctimas con una mezcla de esperanza y de peso. "Estamos esperanzados, la evidencia está", dijo. Y también reconoció lo que se viene: "Serán días largos, quince días donde vamos a remover recuerdos, escuchar cosas que uno trata de ir tapando porque debemos sobrevivir". No hay forma de prepararse del todo para eso.
Lo que describió sobre la noche en que mataron a Joaquín es estremecedor en su simpleza: "No podés ir a guardar el auto a la cochera de tu casa y que te maten. Aparte, ya se lo habían robado. No era necesario matarlo". Arroyito, un barrio de clase media trabajadora al norte del centro rosarino, fue el escenario de un crimen que no tenía ninguna lógica más allá de la violencia gratuita.
Del otro lado del mismo dolor estaba Paula, viuda de Ariel Simoncini. Ella puso el foco en algo que muchas veces se pierde en el ruido mediático: el rol clave de los testigos de identidad reservada. "El testimonio de los testigos de identidad reservada fue muy valioso", señaló. Sin esos testimonios, probablemente este juicio no existiría. Y eso dice mucho sobre el estado de la seguridad en la ciudad: para que haya justicia, los testigos tienen que esconderse.
Paula también marcó la desproporción que define estos crímenes. En el caso de Joaquín, dos personas contra una. En el de Ariel, cuatro contra uno. Y aun así, la conclusión fue la misma: el disparo. "Podían haberlo golpeado incluso, pero nunca matarlo", dijo. No es que esté justificando el golpe. Es que está tratando de entender una lógica que no tiene explicación racional.
Su reflexión sobre la conciencia de los acusados fue quizás la más cargada de sentido: "No es que robaron dinero, la plata se recupera". Una vida, no.
Indiana cerró con algo que habla de una fortaleza que no debería ser necesaria: "Les seguimos mostrando que a pesar del dolor y los traumas, la vida es hermosa. Debemos seguir adelante, por ellos, por nosotras". Esa nena que tenía dos años cuando mataron a su papá hoy tiene casi siete. Creció sin él. Eso también es parte del expediente, aunque no figure en ningún folio.
El debate se extenderá por aproximadamente quince días. Las familias esperan que el tribunal les dé, en palabras de Indiana, "un poco de lo que merecemos". No es venganza lo que piden. Es que alguien responda por lo que hizo. Que el absurdo de matar para robar tenga, al menos, una consecuencia.

Comentarios (14)
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Cinco años esperando justicia. Cinco años. Y encima tienen que revivir todo en un juicio de quince días. Este país te rompe el alma.
Lo de Indiana es una fortaleza que no le deseo a nadie. Criar sola a una nena explicándole por qué no está el papá... no hay palabras.
Cuatro contra uno en el caso Simoncini. Cuatro. Y aun así lo mataron. Esto no es delincuencia, es crueldad pura. Que caiga todo el peso de la ley.
La pregunta de Indiana lo dice todo: si ya habían robado, para qué matar? No tiene respuesta lógica porque no la hay. Son asesinos, punto.
Hay que reconocer el trabajo de la fiscalía acá. Cinco años de investigación, testigos de identidad reservada, evidencia sólida. No siempre pasa esto en Rosario.
Sí, pero cinco años para llegar a juicio es demasiado. Que haya evidencia está bien, pero la demora también es una forma de injusticia.
Entiendo el punto, pero los casos complejos con múltiples imputados y testigos reservados llevan tiempo. No es lo mismo que un caso simple. El problema es el sistema en general, no esta investigación puntual.
Yo vivo en Arroyito y el caso de Joaquín nos marcó a todos. El barrio cambió después de eso. La gente tiene miedo de guardar el auto, de salir de noche. Eso también es lo que dejaron estos tipos.
Y mientras tanto los políticos hablan de seguridad en campaña y después no pasa nada. Cuántos Joaquines más necesitamos?
No politicemos esto por favor. Hoy es el día de las familias, de Indiana, de Paula. Merecen que pensemos en ellas y no en la grieta.
Con todo respeto, la seguridad ES política. No se puede separar. Las familias mismas lo dicen: estaban desprotegidas y siguen estando.
Lo que dijo Paula sobre la conciencia me llegó profundo. 'La plata se recupera'. Una vida, no. Ojalá eso les pese toda la vida a los que apretaron el gatillo.
espero que los condenen y no salgan en dos años por buena conducta como pasa siempre aca
Fuerza a las dos familias. Que el tribunal esté a la altura. Rosario necesita señales claras de que esto tiene consecuencias reales.