Lo que pasó entre octubre y noviembre de 2023 en la localidad de Piñero tiene nombre, apellido y ahora una pena pedida: 13 años de prisión efectiva para Juan José Ortiz, un hombre de 57 años acusado de hacer grooming y abusar sexualmente de una adolescente de 14 años.
El juicio oral y público arrancó este lunes en el Centro de Justicia Penal de Rosario, ante el tribunal unipersonal a cargo del juez Mariano Aliau. El fiscal Aurelio Cicerchia fue directo desde el primer momento: pidió la pena máxima que habilita la acusación y dejó en claro que no hay margen para la duda sobre la gravedad de lo ocurrido.
Según la reconstrucción de los hechos presentada por la fiscalía, el 18 de octubre de 2023 Ortiz llevó a la menor hasta su domicilio en Piñero, aparentemente mediante engaño. Una vez allí, le vendó los ojos y la abusó sexualmente. Después, la amenazó para que no hablara. No fue un episodio aislado: al mes siguiente, en noviembre de 2023, el imputado fue más lejos y le exigió a la chica que le enviara imágenes íntimas, bajo la amenaza de hacerle daño a ella y a su familia si no lo hacía.
¿Cuánto tiempo puede pasar antes de que una adolescente de 14 años encuentre la fuerza para denunciar algo así? La respuesta, en este caso, fue suficiente para llegar a un juicio oral con acusación firme. La calificación legal elegida por Cicerchia es grooming y amenazas en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, en calidad de autor y en grado consumado. Una combinación de delitos que, si el juez Aliau acompaña el pedido fiscal, podría significar más de una década de cárcel para Ortiz.
El grooming —la práctica de manipular y engañar a menores a través de medios digitales o personales para obtener favores sexuales— está tipificado en el Código Penal argentino desde 2013, con la sanción de la Ley 26.904. Sin embargo, los casos siguen siendo alarmantemente frecuentes, y la brecha de edad entre víctima e imputado en este expediente —43 años de diferencia— habla por sí sola del nivel de vulnerabilidad que enfrentó la menor.
El debate continuará en los próximos días. La sociedad rosarina, que viene de años convulsionados en materia de seguridad, tiene puesta la mirada también en este tipo de causas: las que no salen en los titulares de los tiroteos pero que destruyen vidas con la misma eficacia. La chica tenía 14 años. Ortiz, 57. El juez Aliau tendrá la última palabra.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
13 años me parecen pocos para lo que le hizo a esa nena. Vendarte los ojos, abusarte y después amenazarte para que no hables... eso es un monstruo. Espero que el juez le dé la máxima.
57 años el tipo. Una vergüenza. Y encima después le pedía fotos íntimas amenazándola con hacerle daño a la familia. Hay que tirar la llave.
Hay que ver qué dice la defensa antes de opinar. El sistema judicial existe para eso, para que se prueben los hechos. Si es culpable, que pague. Pero el juicio todavía no terminó.
Marcos, ¿vendarte los ojos a una nena de 14 años en tu casa necesita mucha más prueba? Entiendo lo que decís del proceso, pero hay cosas que hablan solas.
Claudia, no digo que no sea grave. Digo que el juicio tiene que seguir su curso. Si lo condenan con pruebas, perfecto. Pero no podemos ser jueces nosotros desde los comentarios.
Lo que más me impacta es que después del abuso le siguió exigiendo fotos íntimas amenazándola. O sea, el daño no fue solo ese día. Fue semanas de terror para esa chica.
Piñero queda a 25 km de Rosario. La llevó lejos adrede, todo premeditado. Esto no fue un impulso, fue planificado.
Ojalá que la víctima esté contenida y acompañada. Pasar por un juicio oral reviviendo todo eso debe ser durísimo. Que tenga apoyo psicológico y legal.
13 años y sale a los 70. Igual que nada. Habría que revisar las penas para este tipo de delitos en serio.
El Tano tiene razón. Las penas en Argentina para abusadores son una broma. En otros países este tipo no vería la luz del sol nunca más.
Trabajo en educación y les juro que los chicos no saben identificar el grooming. Hay que hablar de esto en las escuelas, no esperar a que pase.
Valeria dice algo importante. El grooming empieza mucho antes del abuso físico, con mensajes, con confianza falsa. Hay que enseñarles a los pibes a reconocer esas señales.