La cadena girasolera argentina atraviesa uno de sus mejores momentos en años. Entre enero y julio de 2026, el complejo exportó por u$s 2.419,4 millones, lo que representa un incremento del 100,1% respecto al mismo período del año anterior. En términos concretos: los ingresos por exportaciones se duplicaron en apenas siete meses.
El dato no es menor en un contexto donde el agro sigue siendo uno de los principales generadores de divisas para la economía argentina. El girasol, históricamente relegado frente a la soja en la agenda sectorial, recupera protagonismo con fuerza y se consolida como una alternativa rentable para los productores de la región pampeana, incluida la zona de influencia de Rosario, principal hub logístico y de exportación del país.
El crecimiento no se limita a las exportaciones. La intención de siembra para la campaña 2026/27 también muestra una tendencia alcista, lo que anticipa que el fenómeno podría sostenerse o incluso profundizarse en los próximos meses. A esto se suma un marcado crecimiento de la molienda, indicador que refleja mayor actividad industrial en la transformación del grano en aceite y harina, productos con mayor valor agregado y mejor precio en los mercados internacionales.
¿Por qué crece el girasol? La respuesta tiene varias aristas. Por un lado, los precios internacionales del aceite de girasol se mantuvieron elevados en los últimos años, en parte por el impacto de la guerra en Ucrania, uno de los principales productores mundiales del cultivo. Esa disrupción en la oferta global abrió una ventana de oportunidad para la Argentina que, al parecer, los productores y exportadores supieron aprovechar.
Por otro lado, la mejora en las condiciones macroeconómicas locales —con un tipo de cambio más competitivo y una reducción de las retenciones que afectaban la rentabilidad del sector— también contribuyó a que el girasol volviera a ser atractivo frente a otros cultivos. La desregulación y la baja de la presión impositiva sobre las exportaciones agroindustriales, políticas impulsadas desde el gobierno nacional, aparecen como factores que potenciaron este desempeño.
El complejo girasolero incluye la exportación de aceite crudo, aceite refinado, harina proteica y el grano en bruto. El mayor valor agregado en los productos procesados es justamente lo que explica el salto tan pronunciado en los ingresos: no es solo que se exporta más volumen, sino que se exporta mejor.
Para Rosario y la región, este dinamismo tiene impacto directo. Las terminales portuarias del Gran Rosario —que procesan y exportan la mayor parte de la producción oleaginosa del país— son las principales beneficiarias de este flujo de divisas. Mayor actividad en la molienda implica más trabajo en las plantas industriales, más movimiento en los puertos y mayor recaudación de derechos de exportación que, aunque cuestionados por su efecto distorsivo, siguen siendo una fuente de ingresos fiscales relevante.
El desafío hacia adelante es sostener esta expansión. La mayor intención de siembra para 2026/27 es una señal alentadora, pero el sector advierte que la estabilidad de las reglas de juego —en materia cambiaria, impositiva y regulatoria— es condición necesaria para que los productores mantengan el incentivo de apostar al cultivo. En un país con historial de cambios abruptos de política económica, la previsibilidad vale tanto como el precio internacional.

Comentarios (13)
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Buenas noticias para el campo. Cuando se bajan impuestos y se dan reglas claras, el sector responde. Ojalá se mantenga esta política.
Y mientras tanto los productores chicos siguen sin poder acceder a crédito barato. El que gana con esto son los grandes exportadores de siempre.
El crédito barato con inflación del 200% tampoco te salvaba, amigo. Al menos ahora hay rentabilidad real para reinvertir.
Trabajo en una aceitera del Gran Rosario y puedo confirmar que el movimiento este año fue muy superior al anterior. Más turnos, más producción. Eso se traduce en trabajo concreto para la gente.
100% de aumento en exportaciones y los sueldos de los trabajadores rurales siguen siendo una miseria. Alguien me explica cómo funciona el derrame.
El derrame no existe, lo que existe es que si el sector no es rentable directamente no hay trabajo. Prefiero que haya empresa aunque la torta no se reparta perfecta.
Gracias Ucrania por la guerra... suena horrible pero la verdad es que eso nos abrió una oportunidad enorme y la estamos aprovechando.
Lo que me preocupa es que esto depende de un conflicto externo. El día que termine la guerra en Ucrania y vuelvan a producir, ¿qué pasa con nuestros precios?
Buena pregunta Silvia. La clave está en el valor agregado: si exportamos aceite refinado en vez de grano, somos más competitivos independientemente del precio de Ucrania. Ahí tiene que apuntar la política sectorial.
Duplican las exportaciones y el puerto de Rosario sigue igual de congestionado y con la misma infraestructura de hace 20 años. Alguien va a invertir en eso o seguimos tirando la pelota?
Noticia buena, pero me gustaría saber cuánto de eso queda en el país y cuánto se va afuera con las multinacionales de la exportación.
mi viejo tiene campo en la zona de venado tuerto y este año sembró más girasol que nunca. dice que la ecuación cierra mucho mejor que la soja. algo está cambiando
Ojalá que la mayor intención de siembra se concrete. El campo necesita previsibilidad y parece que por fin hay algo de eso. No festejo antes de tiempo pero es una señal alentadora.