El Gobierno nacional dio un paso concreto hacia la expansión de la frontera energética argentina: mediante el decreto 590, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, instruyó a la Secretaría de Energía a convocar un Concurso Público Internacional para adjudicar un permiso de exploración de hidrocarburos en el área CAN_200, ubicada en el Mar Argentino frente a las costas de Mar del Plata.
El área en cuestión forma parte de la Cuenca Argentina Norte y abarca una superficie aproximada de 5.000 kilómetros cuadrados bajo jurisdicción nacional. No es un territorio menor: estamos hablando de una porción del lecho marino con potencial hidrocarburífero que hasta ahora permanecía sin explorar sistemáticamente, y que podría representar reservas significativas de petróleo y gas.
El disparador de la medida fue una manifestación de interés presentada el 14 de febrero de 2025 por la empresa británica Challenger Energy Group PLC, que solicitó formalmente un permiso para explorar esa zona. En su presentación, la compañía aportó información técnica sobre el proyecto, sus características geográficas y los antecedentes profesionales del equipo involucrado. El Gobierno, en lugar de adjudicar directamente, optó por abrir el proceso a la competencia internacional, lo cual garantiza transparencia y maximiza las condiciones para el Estado.
La Secretaría de Energía quedó a cargo de elaborar y aprobar el pliego de bases y condiciones conforme a la Ley 17.319 de Hidrocarburos, y también fue facultada para otorgar tanto el permiso de exploración como, en caso de corresponder, la futura concesión de explotación al adjudicatario. Esa concesión implicará el pago de regalías sobre la producción, cuya fórmula de cálculo deberá incorporarse al pliego licitatorio.
En los fundamentos del decreto, el Ejecutivo fue claro sobre la lógica detrás de la decisión: la exploración offshore es una herramienta estratégica para determinar el potencial hidrocarburífero de la Plataforma Continental y la política energética apunta a incrementar la producción y maximizar la renta derivada de esos recursos. Dicho en criollo: el subsuelo marino argentino tiene que trabajar, y para eso hacen falta inversiones privadas con capacidad técnica y financiera real.
El antecedente más cercano es el Concurso Público Internacional Costa Afuera N° 1, convocado en 2018, que el propio decreto cita como modelo exitoso: permitió ampliar la exploración offshore, generó empleo y despertó el interés de compañías internacionales en la plataforma continental argentina. Aquel proceso atrajo a gigantes como Shell, Total y Equinor, y sentó las bases del actual boom offshore que hoy tiene a la Cuenca Malvinas Oeste como uno de los focos de atención global.
Vale recordar que en marzo de 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma Continental adoptó por unanimidad las recomendaciones sobre la presentación argentina, reconociendo internacionalmente —en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar— los límites de la plataforma marítima del país. Ese reconocimiento incorporó más de 1.782.500 kilómetros cuadrados de Plataforma Continental bajo soberanía argentina, un activo geopolítico y económico de enorme magnitud que los gobiernos anteriores tardaron décadas en aprovechar.
El decreto también contempla la posibilidad de que tanto el permiso de exploración como una eventual concesión incluyan cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales, con sede en Estados parte de la Convención de Nueva York de 1958 sobre reconocimiento de sentencias arbitrales extranjeras. Una señal clara al mercado internacional: Argentina quiere inversores y les ofrece seguridad jurídica para atraerlos.
En un contexto donde el país necesita divisas, equilibrio fiscal y desarrollo productivo, apostar al offshore no es una apuesta ideológica sino una decisión de sentido común. El subsuelo marino argentino lleva décadas esperando que alguien tenga la decisión política de abrirlo al mundo. Ese momento, al parecer, llegó.

Comentarios (14)
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Por fin un gobierno que entiende que la riqueza está en el subsuelo y no en el Estado. Décadas de kirchnerismo mirando para otro lado mientras el Mar Argentino dormía. Ahora a trabajar.
Me preocupa la parte de los tribunales arbitrales internacionales. ¿No aprendimos nada del CIADI y los juicios millonarios que perdió Argentina? Eso tiene que discutirse más.
Che, una empresa BRITÁNICA pidiendo explorar el mar argentino... justo frente a Malvinas. No me parece casualidad.
El área CAN_200 está frente a Mar del Plata, no frente a Malvinas. Son cuencas distintas. Antes de opinar, leé la nota.
Igual es una empresa del Reino Unido. No me parece un dato menor dado el conflicto de soberanía. Pero bueno, si vos decís...
Lo que me parece bien es que no le adjudicaron directamente a la empresa que pidió el permiso, sino que abrieron la licitación. Eso es transparencia. Ojalá se mantenga así.
5000 km² de mar para explotar y mientras tanto en Rosario no hay plata para arreglar una calle. Algo no cierra.
Son cosas distintas, amigo. Los recursos del offshore van a regalías nacionales y divisas. No es que si no se explota el mar, se arreglan las calles de Rosario. Esa lógica es la que nos tuvo 20 años en el mismo lugar.
Sí, claro, y las regalías de Vaca Muerta tampoco llegaron a ningún lado. Siempre hay una excusa.
Trabajo en el sector energético. La Cuenca Argentina Norte tiene potencial real pero requiere inversión enorme en sísmica 3D antes de saber si hay reservas comerciales. Este proceso puede tardar años. Igual es la dirección correcta.
¿Y el impacto ambiental? ¿Nadie pregunta eso? El Mar Argentino tiene una biodiversidad increíble. No todo se reduce a pesos y dólares.
La exploración sísmica tiene protocolos ambientales estrictos bajo la Ley 17.319 y normativa internacional. No es lo mismo explorar que explotar. Primero hay que saber qué hay.
Milei haciendo lo que ninguno se animó. Esto es lo que necesita el país, inversión extranjera real, no planes sociales.
Ojalá que las regalías que se generen algún día lleguen a las provincias de verdad y no se pierdan en la burocracia nacional. Siempre prometemos y nunca llegamos.