Lo que pasó este martes en los mercados internacionales no se veía hace meses. El petróleo se desplomó 16% después de que Estados Unidos e Irán acordaran una tregua temporal, y las bolsas asiáticas explotaron al alza como si fuera Año Nuevo.
Según informó Rosario3, el barril de crudo intermedio de Texas (WTI) se hundió hasta los 94,79 dólares, perdiendo 18,16 dólares en una sola jornada. Una caída brutal que refleja el alivio de los inversores tras semanas de tensión máxima en el estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump anunció la postergación por dos semanas del ultimátum a Irán, condicionado a la reapertura total del estratégico paso marítimo. Teherán no se hizo rogar y confirmó que garantizará el "paso seguro" durante ese período. Una jugada diplomática que los mercados celebraron como si hubieran ganado la lotería.
¿Pero qué significa esto para nosotros? Argentina, como importador neto de energía, podría beneficiarse si esta baja del petróleo se sostiene. Los combustibles, que venían castigando el bolsillo de los argentinos, podrían encontrar un respiro. Aunque conociendo nuestra realidad, habrá que ver si ese alivio llega realmente a las estaciones de servicio.
Las bolsas asiáticas no perdieron tiempo en festejar. En Hong Kong, el Hang Seng trepó 2,51%, mientras que en China continental Shanghai subió 1,03% y Shenzhen también ganó 2,51%. Pero el show se lo llevó Tokio, donde el Nikkei se disparó más de 4% en la apertura.
El optimismo tiene fundamento: China, el gran consumidor mundial de energía, respiró aliviado al ver que sus rutas de suministro por Ormuz no corren peligro inmediato. Las empresas industriales y tecnológicas lideraron las ganancias, apostando a que la estabilidad energética se mantenga.
Pero no todo es color de rosa. Algunas navieras operaron en baja, sugiriendo que el mercado ya está ajustando expectativas tras semanas de volatilidad en el transporte marítimo. Es que cuando las cosas se calman, algunos sectores que se habían inflado por la crisis empiezan a normalizar sus cotizaciones.
La tregua también abre la puerta a negociaciones diplomáticas en Islamabad, con el objetivo de alcanzar un acuerdo definitivo. Dos semanas no son mucho tiempo, pero en geopolítica a veces alcanza para cambiar el rumbo de las cosas.
Durante las últimas semanas, el conflicto había encarecido los costos logísticos y energéticos a nivel global, afectando cadenas de suministro y obligando a intervenciones estatales en varios países. Argentina no fue la excepción, con el gobierno monitoreando de cerca la evolución de los precios internacionales.
La pregunta del millón es si esta tregua será el inicio de una desescalada definitiva o apenas un paréntesis antes de que las tensiones vuelvan a explotar. Los mercados apostaron a lo primero, pero la historia nos enseña que en Medio Oriente las cosas pueden cambiar de un día para el otro.

Comentarios (12)
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Por fin una buena noticia para el bolsillo. A ver si bajan los combustibles acá también, aunque lo dudo mucho conociendo como funcionan las cosas en Argentina.
Dos semanas no es nada. En cuanto se termine la tregua vuelve todo para arriba. Los mercados son muy optimistas.
@LaFlaca33 Puede ser, pero algo es algo. Por lo menos las bolsas asiáticas la están viendo bien. Hay que ser un poco más optimista.
@El Tano Optimista las pelotas. Acá la nafta sigue a 800 pesos el litro y no baja ni aunque regalen el petróleo.
Excelente análisis. El tema es que Argentina siempre llega tarde a estos beneficios. Cuando baja afuera, acá sigue igual.
Trump siempre con sus ultimátums. Por suerte esta vez funcionó la diplomacia. Ojalá se mantenga la calma en la región.
16% de caída en un día es brutal. Los que apostaron en contra del petróleo se deben estar frotando las manos.
Interesante lo de las navieras que bajaron. Tiene lógica, se habían inflado por la crisis y ahora se normalizan.
Ojalá esto sea el principio del fin de las tensiones. El mundo necesita paz, no más conflictos que encarezcan todo.
El Nikkei 4% arriba es una locura. Los japoneses la vieron clarita con esto de la estabilidad energética.
Dos semanas pasan volando. Espero que en Islamabad logren algo más duradero, porque esto es pan para hoy y hambre para mañana.