En Rosario volvió a encenderse el debate sobre el túnel Arturo Illia, una obra que forma parte del patrimonio ferroviario y que ahora aparece en el centro de una polémica por un proyecto que la convertiría en un paseo turístico.
La iniciativa, bautizada como Paseo Turístico de las Celebridades Rosarinas, busca homenajear a personalidades destacadas de la ciudad. El problema no está en el homenaje, sino en el lugar elegido para materializarlo.
El Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario pidió al Concejo Municipal que revise la propuesta. La entidad envió una carta a la presidenta del cuerpo, María Eugenia Schmuck, y a las comisiones que intervienen en el tratamiento de la iniciativa.
El rechazo de los arquitectos no apunta a borrar nombres de la historia rosarina. Apunta a una cuestión más técnica y sensible: no alterar las características originales de una construcción que ya tiene valor patrimonial y que forma parte del patrimonio ferroviario.
¿Cuánto pesa un homenaje frente a la conservación de una obra? ¿Cuánto puede cambiar una construcción sin dejar de ser lo que fue? Son preguntas que cruzan el debate y que obligan a pensar si un paseo de celebridades puede convivir con el patrimonio ferroviario del túnel.
La aclaración del Colegio es importante: no niega la intención de homenajear a rosarinos. Lo que cuestiona es el lugar elegido y las características de la intervención. Esa distinción le da peso a la objeción, porque no se trata de una oposición ciega, sino de una advertencia sobre el impacto urbano.
En Rosario, una construcción que forma parte del patrimonio ferroviario no puede tratarse como un espacio cualquiera. El túnel Arturo Illia tiene un valor patrimonial que obliga a revisar cualquier intervención.
La advertencia del Colegio no es menor: si la obra forma parte del patrimonio ferroviario, cualquier cambio debe ser evaluado con criterio técnico y con responsabilidad urbana.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿se puede convertir un espacio patrimonial en un paseo turístico sin perder su esencia? Si la respuesta es sí, hay que demostrarlo con criterios técnicos, con transparencia y con un debate que no se resuelva solo con nombres ilustres.
Por ahora, el proyecto sigue en el Concejo Municipal y el Colegio de Arquitectura ya dejó su advertencia. El caso muestra que en Rosario no todo lo que se nombra con celebridades puede instalarse en cualquier lugar, especialmente cuando toca una obra que forma parte del patrimonio ferroviario.
Con información de: La Capital. El dato central es la carta del Colegio al Concejo Municipal.

Comentarios (10)
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No me gusta meterle mano a una obra ferroviaria para hacer un paseo de famosos.
Igual, si se hace con respeto y sin demoler, podría ser un lugar para mostrar historia.
Con respeto no alcanza: si cambia la construcción original, ya no es lo mismo.
Entiendo que homenajear a rosarinos es bueno, pero el lugar elegido me genera dudas.
Primero hay que ver si la intervención respeta las características originales del túnel.
Me gustaría saber qué cambios concretos tendría el proyecto en el túnel Arturo Illia.
Si se convierte en paseo turístico, puede traer gente y dar a conocer a rosarinos importantes.
El turismo no puede ser la excusa para tocar patrimonio, hay que priorizar la conservación.
Me parece que el Colegio tiene razón: no todo espacio sirve para cualquier homenaje.
Ojo, no todo es demoler; a veces se puede intervenir con criterios técnicos.