Lo que pasó este martes en el Puerto de Rosario no fue un arribo más. El AAL Hamburg, uno de los buques de carga pesada más avanzados del mundo, amarró en los muelles de Terminal Puerto Rosario (TPR) para iniciar una operación que nadie esperaba ver tan pronto en costas santafesinas: la descarga de barcazas fluviales que, hasta hace poco, se hacía exclusivamente del otro lado del río.
El buque viene transitando desde Belém, en el norte de Brasil, cargado con barcazas fabricadas en los astilleros Rio Maguarí —con plantas en Belém y Manaus— que tienen destino final en la flota de LHG Logística para el transporte de granos a lo largo de la hidrovía Paraguay-Paraná. No es un detalle menor: esa hidrovía es la columna vertebral del comercio granario del interior argentino y de varios países de la región.
La maniobra fue definida como una prueba piloto por los propietarios de la carga, que decidieron mover la operatoria a Rosario luego de meses de trabajar en exclusiva en Nueva Palmira, Uruguay. Desde noviembre pasado, el AAL Hamburg había realizado 20 recaladas en el puerto oriental, desembarcando entre 13 y 16 barcazas por viaje. Ahora, al menos por esta escala, la terminal rosarina se pone a prueba.
¿Qué significa esto para el otro lado del río? Mucho, y nada bueno. Según reportó el medio uruguayo El Eco, la decisión encendió las alarmas en Nueva Palmira. El impacto económico no es menor: todavía restan entregar unas 400 barcazas, y cada arribo del buque activaba directamente a cuadrillas de 50 trabajadores portuarios, además de agencias marítimas, proveedores de servicios y funcionarios públicos. Perder esa operatoria —aunque sea parcialmente— es un golpe real para la economía portuaria uruguaya.
El AAL Hamburg es una mole de 179,9 metros de eslora y 30,04 metros de manga, con una capacidad de 32.000 toneladas de porte bruto. Es el segundo de una serie de ocho buques de última generación —la llamada B-Class— construidos por el astillero chino CSSC Huangpu-Wenchong y entregado apenas en julio de 2024. Para la descarga de las barcazas, el buque despliega tres grúas de 350 toneladas de capacidad cada una en su banda de babor, capaces de realizar un izaje combinado de hasta 700 toneladas. También cuenta con el sistema AAL Eco-Deck, una cubierta retráctil que expande el espacio de estiba a más de 5.200 metros cuadrados.
Y hay un dato que suma valor estratégico al buque: su motorización está preparada para combustible dual, lo que lo posiciona dentro de la transición ecológica que la industria naviera global viene exigiendo con cada vez más urgencia.
Para Rosario, la pregunta que queda flotando es obvia: ¿esto es el comienzo de algo más grande, o apenas una escala de prueba que puede no repetirse? La terminal TPR tiene capacidad para operar este tipo de maniobras, y la prueba piloto es exactamente eso: una evaluación. Si los tiempos, los costos y la eficiencia convencen a LHG Logística, el Puerto de Rosario podría quedarse con una porción importante de una operatoria que mueve cientos de barcazas y decenas de millones de dólares en logística fluvial.
Por ahora, el gigante ya está en el Paraná. Y Uruguay lo está mirando con atención.

Comentarios (13)
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Esto es una noticia enorme para Rosario y nadie le está dando la importancia que merece. Un buque de ese porte eligiendo nuestra terminal sobre Uruguay es un mensaje clarísimo al mundo logístico.
Una prueba piloto no es nada todavía. Que no se entusiasmen tanto. Si no mejoran la infraestructura del puerto, en dos viajes vuelven a Palmira.
Che, algo hay que empezar. Si no probamos nunca, nunca vamos a saber si podemos competir. La crítica fácil no construye nada.
Y mientras tanto los caminos que llevan al puerto están hechos mierda. Que vengan los barcos más grandes del mundo si quieren, pero el acceso terrestre es un desastre.
Trabajo en logística y esto tiene un valor estratégico enorme. La hidrovía mueve el 80% de nuestra soja. Que Rosario empiece a capturar operaciones de este nivel es fundamental para la región.
Los uruguayos nos miraron siempre de arriba con el tema portuario. Ahora que les sacamos algo de trabajo a ver cómo les cae.
No me parece bien alegrarse del perjuicio de los trabajadores uruguayos. Ellos también son laburantes que necesitan el trabajo. El problema es estructural, no de competencia entre países.
Graciela, en logística internacional así funciona. No es personal, es negocio. Cada puerto compite por las cargas.
Un buque entregado en julio de 2024 y ya operando en el Paraná. La industria naval china avanza a una velocidad impresionante. Nosotros tardamos 10 años en aprobar una licitación.
Qué lindo sería que esto genere trabajo genuino en Rosario y no solo para las empresas de siempre. Ojalá haya derrame real.
El sistema de grúas de 350 toneladas cada una con izaje combinado de 700 toneladas es tecnología de primer nivel mundial. Que eso opere en Rosario habla bien de la capacidad técnica de TPR.
Yo vivo cerca del puerto y cada vez que entra un barco grande se siente en el barrio. Ruido, movimiento, camiones. No digo que esté mal, pero alguien debería pensar también en los vecinos.
400 barcazas mas para entregar. Si Rosario se queda con eso es un golazo economico. Que no lo caguen como siempre.