Lo que pasó adentro de la cárcel de Piñero en octubre de 2023 no fue una pelea espontánea. Fue una emboscada. Alguien planeó la muerte de Gustavo "Bocha" Figueroa, y seis presos la ejecutaron a cuchillazos. Ahora, casi tres años después, esos seis reclusos se sientan ante un tribunal con el pedido de prisión perpetua encima de la mesa.
El juicio arrancó este lunes en Rosario y pone en el centro de la escena una de las realidades más oscuras del sistema penitenciario santafesino: la violencia intramuros que se cobra vidas con una regularidad que ya no sorprende a nadie, pero que debería. Figueroa tenía antecedentes de vinculación con Los Monos, la banda narco que marcó a fuego la historia criminal de Rosario en la última década. Ese dato no es menor a la hora de entender el contexto de lo que ocurrió.
Según la acusación, el crimen no fue un estallido de violencia improvisado sino una emboscada coordinada: varios internos actuaron en conjunto para rodear y acuchillar a Figueroa dentro del penal. El resultado fue su muerte. La fiscalía considera que la planificación y la pluralidad de autores justifican el pedido de la pena máxima para los seis imputados.
¿Cuántas muertes más tienen que ocurrir dentro de las cárceles santafesinas para que el Estado tome en serio el problema de la violencia penitenciaria? La pregunta no es nueva, pero cada causa como esta la vuelve urgente. Piñero —la Unidad Penitenciaria N°11, ubicada en la localidad homónima al sur de Rosario— es uno de los penales con mayor densidad de población carcelaria vinculada al crimen organizado de la región. Eso la convierte en un territorio donde las disputas de poder de la calle se trasladan, sin escalas, al patio y a los pabellones.
El caso Figueroa no es el primero ni, lamentablemente, será el último. La historia reciente del sistema carcelario rosarino está salpicada de episodios similares: ajustes de cuentas, disputas territoriales y venganzas que se dirimen con facas improvisadas en espacios donde el Estado debería garantizar, al menos, la integridad física de quienes están bajo su custodia. Eso también es parte del juicio que empieza: el Estado juzga a seis presos, pero en algún punto también se juzga a sí mismo.
El proceso judicial que acaba de comenzar promete ser extenso. Los seis imputados deberán responder por el homicidio agravado, y la defensa tendrá que trabajar duro para evitar la perpetua. Mientras tanto, la familia de "Bocha" Figueroa espera que la Justicia, esta vez, llegue hasta el fondo.

Comentarios (13)
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Perpetua para los seis, y que no salgan nunca. Si ya estaban presos y igual mataron, no hay rehabilitación posible para esa gente.
El problema de fondo es el Estado. ¿Cómo entran cuchillos a un penal? ¿Quién los deja pasar? Eso también tendría que estar en el juicio.
y si era de los monos tampoco era un angelito el muerto, che
Eso no justifica que lo maten adentro de una cárcel. El Estado tiene la obligación de proteger a todos los internos, sin importar sus antecedentes. No somos una sociedad que aplica justicia por mano propia.
no dije que estaba bien, dije que no era un angelito. leé bien antes de contestar
Tres años para que empiece el juicio. Tres años. Y encima hay que esperar la sentencia. La justicia en este país es una broma.
Hay que entender que los tiempos procesales existen por algo: garantías constitucionales, recolección de pruebas, derecho a defensa. No es que el sistema es lento por desidia solamente.
Sí, muy lindo en teoría. Mientras tanto las familias de las víctimas esperan años sin respuesta. Las garantías son para todos menos para los que sufren el crimen.
Piñero es tierra de nadie hace años. Todos lo saben, nadie hace nada. Esto no es una novedad, es la consecuencia de años de abandono del sistema penitenciario santafesino.
¿Y el Servicio Penitenciario no tiene ninguna responsabilidad acá? Seis tipos se juntan para matar a otro y nadie vio nada, nadie escuchó nada. Algo muy raro hay.
Exacto. O había complicidad o hay una negligencia gravísima. De las dos formas el Estado falló.
Espero que la familia de Figueroa encuentre algo de paz con la sentencia. Sea quien haya sido él, tenía familia que lo quería.
perpetua bien dada. que pudran ahí adentro