Lo que pasó en San Lorenzo el jueves a la mañana no fue un robo de oportunidad. Fue una operación quirúrgica. Alguien sabía exactamente qué camión, en qué esquina, a qué hora, y con cuánta plata.
Un grupo de delincuentes perpetró un asalto a mano armada contra dos empleados del Frigorífico Larrauri, una empresa repartidora de productos refrigerados, y se llevaron la friolera de 60 millones de pesos en efectivo. El botín correspondía al pago de una entrega de mercadería realizada minutos antes en la carnicería Avicam, ubicada sobre la calle Fray Peña al 2700.
La secuencia fue veloz y contundente. El camión isotérmico refrigerado finalizó la descarga, recibió el pago en efectivo dentro de una caja y emprendió el regreso. Duró apenas unos segundos. A 50 metros del comercio, al doblar la esquina, dos hombres que esperaban a bordo de una motocicleta roja cortaron el paso al vehículo. Uno bajó, apuntó con un arma de fuego a los repartidores y exigió la caja con el dinero. Sin resistencia posible, los trabajadores entregaron el paquete. El asaltante volvió a subir a la moto y ambos escaparon a toda velocidad, a contramano, perdiéndose entre las calles del barrio.
Los dos empleados —el chofer y su acompañante— resultaron ilesos. Ese es el único dato que permite respirar en medio de un hecho que, por todo lo demás, enciende alarmas.
¿Cómo sabían exactamente cuándo y dónde iba a estar ese camión con esa cantidad de dinero encima? Esa es la pregunta que se hacen los investigadores. Las fuentes oficiales confirmaron que se analiza con fuerza la hipótesis de un trabajo de inteligencia previa sobre el recorrido de la flota. Alguien mapeó los movimientos del camión, identificó el momento del cobro y coordinó el golpe con una precisión que no se improvisa.
Este tipo de asaltos —conocidos en el ambiente policial como salideras o robos con inteligencia previa— vienen en aumento en la región metropolitana de Rosario y sus ciudades satélite. San Lorenzo, ubicada a unos 30 kilómetros al norte de Rosario sobre la ruta nacional 11, es una ciudad industrial de alrededor de 50.000 habitantes que históricamente registraba índices delictivos menores a los de la capital provincial. Pero la expansión del crimen organizado en el Gran Rosario viene corriendo esa frontera hace años.
El dato más perturbador no es el monto robado, que es enorme. Es la metodología. Un grupo que opera con este nivel de coordinación —inteligencia previa, división de roles, vía de escape planificada— no está improvisando. Está trabajando. Y eso obliga a preguntarse si este fue un golpe aislado o si hay una banda con mayor estructura detrás.
La investigación quedó en manos de las autoridades competentes de San Lorenzo, que buscan imágenes de cámaras de seguridad de la zona y trabajan sobre posibles informantes internos que pudieran haber filtrado el recorrido y los tiempos de cobro del frigorífico. Hasta el momento no hay detenidos.
Mientras tanto, los dos trabajadores que vivieron el momento del asalto están a salvo. Pero la sensación de que alguien los estuvo mirando durante días, calculando cada movimiento, es difícil de sacudir.

Comentarios (15)
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Esto no es un robo común, es una operación. Alguien de adentro pasó el dato, seguro. Nadie sabe esos horarios y montos por casualidad.
Qué miedo para esos dos laburantes. Imaginate terminar el reparto y que te encañonen a 50 metros. Gracias a Dios salieron bien.
Y acá el intendente inaugurando plazas mientras la ciudad se va al carajo. Bravo.
No mezcles todo. Esto es un tema de seguridad provincial, no municipal. La policía depende de la provincia de Santa Fe, no del intendente.
Che Marcelo, el intendente puede pedir más patrullaje, más cámaras, más presencia. No es tan difícil de entender. O sí?
Las empresas tienen que cambiar las rutinas de cobro. Pagar siempre en el mismo horario y en efectivo es un riesgo enorme. Hay transferencias, hay otras formas.
60 palos en efectivo en un camión repartidor... eso también es una irresponsabilidad de la empresa. No hay protocolo de seguridad?
Estoy de acuerdo con El Tano. Las empresas tienen que proteger a sus empleados. Mandar a dos personas solas con esa plata encima es exponerlos.
Fácil decirlo desde afuera. Muchos comercios todavía pagan en efectivo y no siempre podés mandar custodia en cada reparto. El problema es la inseguridad, no la empresa.
San Lorenzo, Rosario, Funes, Pérez... ya no hay ciudad del Gran Rosario que se salve. Esto se expandió a todo el cordón.
Lo de la moto roja es un detalle importante. Alguien en el barrio la vio. Espero que la gente colabore con la investigación.
jajaja a contramano escaparon, re prolijos los chorros. En serio, esto es nivel película.
No tiene gracia Braian. Dos laburantes se cagaron de miedo y una empresa perdió 60 millones. No es una película.
Lo que más me preocupa es lo que dice la nota: esto no se improvisa. Hay una banda organizada dando vueltas por la zona y nadie los frena.
Ojalá encuentren al informante interno. Porque si no lo hay, significa que esta banda tiene capacidad de vigilancia sostenida, y eso es todavía más grave.