Lo que le pasó a Eduardo Damián López el 28 de junio en Carcarañá no se olvida fácil. Un policía rosarino que estaba cumpliendo tareas adicionales en un partido de fútbol de la Liga Cañadense terminó con una barra de hierro clavada en el cráneo, rodeado por una horda de hinchas que lo superó en número y lo dejó sin chance. Murió al día siguiente en el Hospital Heca de Rosario. Y este martes, a más de dos meses de esa noche, uno de los imputados por su muerte salió de la cárcel para cumplir prisión domiciliaria.
La decisión la tomó el juez Guillermo Lanfranco Pari, del Tribunal de San Lorenzo, que le concedió el cese de la prisión preventiva efectiva a Agustín Amarilla, señalado por la Fiscalía como el hombre que, después de que Julio César Zalazar clavara el fierro en la cabeza de López, lo empujó para profundizar la herida. El fiscal Juan Pablo Baños se opuso en la audiencia y, según trascendió, apelará la resolución.
La noticia cayó como un balde de agua fría en la familia del policía asesinado. Bianca, la pareja de López, no tardó en expresar su angustia en las redes sociales. "Hay personas que estuvieron ahí, personas que saben, personas que vieron", escribió en Facebook, con una mezcla de dolor e impotencia que resume el estado de la investigación: avanza, pero lento, y con demasiados testigos que todavía no hablan.
"Por favor, si viste, escuchaste o sabés algo sobre lo que ocurrió ese día, hablá", pidió Bianca. Y agregó algo que pesa: "Él ya no puede hablar, no puede contar su versión, ni pedir justicia él mismo, nosotros tenemos que hablar por él". Un reclamo que debería llegar a los oídos de quienes esa noche estaban en el predio y todavía guardan silencio.
¿Cómo llegó López a esa situación? Aquel sábado de junio, el suboficial estaba apostado en el estadio donde Cremería de Carcarañá y Sportivo Las Parejas disputaban la final del torneo regional. Cuando Las Parejas se consagró campeón, un grupo de entre 15 y 20 simpatizantes locales comenzó a atacar al personal policial con piedras, gomeras y elementos contundentes. La situación escaló cuando decenas de hinchas saltaron el tejido perimetral y rodearon a los uniformados, que quedaron ampliamente superados en número. En ese caos, López recibió el golpe por la espalda. Fue trasladado al Samco de Carcarañá y luego derivado al Heca, donde murió el 29 de junio.
La hipótesis fiscal es clara en cuanto a que no actuaron solos. La investigación sostiene que la agresión fue obra de un grupo, y que hay más personas involucradas más allá de Zalazar y Amarilla. Para incentivar la colaboración ciudadana, el Ministerio Público de la Acusación elevó la recompensa a 25 millones de pesos para quienes aporten datos que permitan identificar a otros participantes del ataque. Hasta ahora, sin embargo, no hubo avances públicos significativos en ese frente.
La situación procesal de los dos imputados quedó diferenciada. A comienzos de agosto, la Cámara de Apelaciones en lo Penal confirmó la prisión preventiva efectiva de Zalazar por 120 días. Amarilla, en cambio, desde este martes cumple arresto domiciliario. Una asimetría que la familia de López siente como una injusticia, y que el fiscal ya prometió combatir en la instancia de apelación.
La muerte de Damián López puso sobre la mesa una pregunta que en Rosario y en toda la provincia se hacen hace tiempo: ¿qué nivel de desprotección tienen los policías que trabajan en eventos masivos? Un hombre solo, rodeado, atacado por la espalda. La respuesta del sistema judicial, por ahora, no termina de estar a la altura de la gravedad del hecho.

Comentarios (13)
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Una vergüenza total. Matan a un policía de la manera más cobarde, con una barra de hierro por la espalda, y a los dos meses ya están en su casa. ¿Esto es justicia?
No confundamos: Zalazar sigue preso. La domiciliaria es para Amarilla, que tiene un rol distinto en la acusación. Igual me parece una cagada, pero seamos precisos.
Distinto rol o no, empujó la barra para que entrara más. ¿Eso no es suficiente para estar en cana? Pará con los tecnicismos, che.
Lo que dice Bianca me parte el alma. Pedir por favor que alguien hable, que alguien cuente lo que vio... y el silencio. Hay gente que sabe y mira para otro lado. Eso también es complicidad.
Yo entiendo que el sistema judicial tiene sus tiempos y sus reglas, pero hay momentos en que la frialdad del proceso choca de frente con el dolor de una familia. Esto es uno de esos momentos.
El fiscal dijo que apela. Hay que esperar a ver qué resuelve la Cámara. No es la última palabra.
¿Y los otros 13 o 18 tipos que estaban ahí esa noche? Dos imputados de un grupo de 20. Eso es lo que más me indigna. La mayoría sigue libre y ni siquiera identificados.
Exacto. Y con 25 millones de recompensa tampoco apareció nadie a hablar. O tienen miedo o se cubren entre ellos. Cualquiera de las dos opciones es preocupante.
Yo soy de Carcarañá y te digo que acá la gente sabe más de lo que dice. Hay un clima raro desde esa noche. Nadie quiere meterse.
Che, ¿alguien sabe si la apelación del fiscal tiene chances reales de prosperar? Porque si la Cámara ya confirmó la preventiva de Zalazar, me parece que el criterio debería ser el mismo para Amarilla.
El problema es que son dos jueces distintos con criterios distintos. Eso ya dice mucho del sistema.
Que Bianca tenga que salir a pedir en Facebook que alguien hable dice todo sobre el estado de esta investigación. Dos meses y todavía dependemos de la buena voluntad de los testigos. Algo falla.
igual el tipo va a estar en su casa con tobillera o algo asi, no es que se va de vacaciones. pero si entiendo la bronca de la familia, yo tambien estaria destrozado