Los números no mienten, aunque duelan. En mayo de 2026, Argentina registró 12.785.600 empleos formales, una cifra que contrasta con los 12.861.000 de mayo de 2025. La diferencia es brutal: 110.000 puestos de trabajo que dejaron de existir en apenas doce meses. Y el dato de junio, según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), no trae alivio: el empleo privado registrado volvió a caer, con una intensidad incluso mayor que el mes anterior.
"Con este dato se acumulan ocho meses consecutivos sin crecimiento del empleo", advierte el informe oficial. Ocho meses. Más de medio año en el que la economía formal no generó ni un solo puesto neto. Para quienes viven del sueldo en blanco, esa frase no es una estadística: es la historia de alguien que perdió el trabajo, de una familia que ajustó el presupuesto, de un comercio que cerró.
El desglose es elocuente. De los 12.751.000 puestos formales que quedaron en pie, 9.933.000 son asalariados registrados —entre sector privado, público y trabajo doméstico— y 2.818.000 son independientes, monotributistas y autónomos. Pero el corazón del problema está en el empleo asalariado: cayó 149.000 puestos en términos interanuales.
El sector privado cargó con el mayor peso de la destrucción: 137.500 empleos asalariados privados menos respecto de mayo del año pasado. El Estado también redujo su planta en 18.000 empleos, en línea con la política de achicamiento del gasto público que lleva adelante el gobierno nacional desde 2024. El único rubro que creció fue el trabajo en casas particulares, con 7.000 nuevos puestos, lo que habla más de la informalización del mercado que de una recuperación genuina.
¿Qué sectores se derrumbaron? La pesca encabeza la lista con una caída del 5,2%, seguida por la intermediación financiera y la industria manufacturera, ambas con un -4,6%. La minería cayó un 3,9% y el comercio y reparaciones un 3,2%. Son sectores que en Rosario y el Gran Santa Fe tienen peso específico: la industria metalmecánica, los frigoríficos, el comercio del centro. Cada punto porcentual de caída tiene cara y apellido.
El propio informe de la Secretaría de Trabajo traza una línea de tiempo que no deja lugar a la duda: desde septiembre de 2023, el empleo asalariado formal privado muestra una tendencia descendente. Hubo un piso en el primer trimestre de 2024, una leve recuperación hacia fin de ese año, y luego una nueva caída que arrancó en junio de 2025 y no se detiene. "Las caídas observadas en los últimos dos meses representan una continuidad del proceso de destrucción del empleo asalariado privado", concluye el documento oficial. Ellos mismos lo llaman destrucción.
En el lado de los independientes, el monotributo creció en 38.000 inscriptos, pasando de 2.780.000 a 2.818.000. Pero hay que leer ese dato con cuidado: parte de ese crecimiento refleja trabajadores que perdieron su empleo en relación de dependencia y se volcaron al cuentapropismo para sobrevivir. No es emprendedurismo; en muchos casos, es adaptación forzada.
El panorama laboral argentino en 2026 es el de una economía que crece en algunos indicadores macroeconómicos pero no logra traducir ese crecimiento en puestos de trabajo formales. La pregunta que nadie en el gobierno quiere responder es cuánto tiempo más puede sostenerse esa contradicción antes de que el malestar social encuentre otra forma de expresarse.

Comentarios (13)
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Trabajo en una metalúrgica en el sur de Rosario. En dos años pasamos de 80 operarios a 51. Estos números que publica el gobierno son reales, los vivo todos los días. Y lo peor es que nadie habla de esto en serio.
Y sin embargo los que votaron a este gobierno siguen defendiéndolo. Che, 110 mil laburantes menos no es un ajuste, es una catástrofe.
Antes de llorar, fíjense que la tendencia descendente arranca en septiembre de 2023, o sea con el gobierno anterior. No todo es culpa de Milei, aunque tampoco lo está resolviendo.
Rodrigo, sí, pero la caída más fuerte fue en el primer trimestre de 2024, justo cuando arrancó la gestión actual con el ajuste brutal. No me vengas con eso.
Yo perdí mi trabajo en un banco en marzo. Me ofrecieron el retiro voluntario y lo tuve que aceptar porque si no me echaban igual. Ahora estoy con monotributo haciendo lo que puedo. Eso que dicen de que el monotributo creció... sí, creció porque no nos queda otra.
Silvia, exactamente eso. El monotributo no es un logro, es el plan B de los que se quedaron sin plan A. Que no nos vendan eso como recuperación.
Economista acá. El dato más preocupante no es el número total sino la persistencia: ocho meses consecutivos sin crecer. Eso indica un problema estructural, no una corrección transitoria. El mercado laboral formal está en contracción sostenida.
y el dolar bajo, la inflacion bajo, pero el laburo no aparece. algo no cierra
Mi marido lleva seis meses buscando trabajo en el sector financiero. Con 20 años de experiencia. Nada. Ahora entiendo por qué, ese sector cayó casi 5%. Gracias por publicar esto, al menos uno entiende qué está pasando.
Hay que ver el contexto global también. El empleo industrial cae en toda América Latina, no solo acá. Tampoco seamos apocalípticos.
Diego, el contexto global no le paga el alquiler a nadie. Acá en Rosario cerraron tres fábricas en lo que va del año en el Parque Industrial. Eso es concreto.
Lo del trabajo doméstico que creció 7000 puestos me parece lo más triste de todo. La gente que no consigue trabajo formal termina limpiando casas. No está mal el trabajo, pero habla de adónde vamos.
Yo trabajo en casas de familia y me molesta un poco ese comentario. Es trabajo digno igual. Pero entiendo lo que querés decir, el problema es que no hay opciones.