Los productores ganaderos del norte de Santa Fe comenzaron a trasladar hacienda desde las islas del Paraná hacia tierras más altas, a la espera del pico de la crecida que podría tapar los terrenos insulares.
La tarea se concentra en los departamentos de General Obligado y San Javier, donde se espera que la creciente llegue primero. En esas zonas, los productores ya movilizan rodeos para evitar que el agua tape los campos.
En General Obligado, los productores estiman que en las islas y en las zonas aledañas, como la costa y las áreas inundables, hay entre 120.000 y 200.000 cabezas en producción. En San Javier, más al sur, el número alcanzaría 30.000 animales.
En Reconquista, cabecera de General Obligado, la altura del Paraná viene en ascenso. Según el Instituto Nacional del Agua, el río alcanzó 4,50 metros, un nivel medio, aunque ya se acerca a la alerta y a la evacuación.
El vicepresidente de la Sociedad Rural de Reconquista, Augusto Gastaldo, consideró que la situación es bastante compleja. Aclaró que no es la primera vez que los productores movilizan hacienda, pero que el panorama se complica por la rapidez del agua.
Gastaldo señaló que los ganaderos tienen corto período para sacar los animales. Esa rapidez, según el dirigente, complica el panorama porque no es la primera vez que deben movilizar hacienda.
Además de la velocidad de la crecida, hay dos limitaciones para mover los animales: la disponibilidad de un solo barco para carga y descarga y el acceso a campos de alquiler para alojar los rodeos.
Gastaldo explicó que los lotes que suelen usarse para ingresar animales están en los bajos submeridionales. Aun así, todavía están complicados por las inundaciones de hace algunos meses y hay un riesgo latente de que vuelva a haber agua por el Niño.
Ese riesgo deja al productor indeciso: movilizar la hacienda hacia esos campos y, dentro de tres o cuatro semanas, tener que volver a cargar para sacarlos genera incertidumbre sobre qué hacer.
Según Gastaldo, todavía no salieron muchos animales de las islas más lejanas de la costa. En las islas más cercanas, los animales se trasladan por arreo a nado, mientras que las más alejadas dependen del barco.
El dirigente rural advirtió que las próximas jornadas van a ser las más fuertes, porque la embarcación va a sacar 2.000 cabezas. Añadió que, por fortuna, el puerto está a la altura de las circunstancias.
Desde la rural local esperan que el pico de la crecida llegue en 10 días, superando los 6,30 metros y el límite de evacuación. También observan cómo reacciona la cuenca ante semejante cantidad de agua.
Otro factor de expectativa es la lluvia en Brasil. Se esperan precipitaciones de hasta 200 milímetros en algunas zonas, lo cual puede repercutir en la creciente.
Gastaldo alertó a la población, sobre todo a quienes circulan por la ruta nacional 11 y la provincial 1, por la presencia de animales en las banquinas en medio de los traslados.
Para Walter Beckley, presidente de la Sociedad Rural de Romang, la creciente es rara porque es la primera vez que los productores contaron con un aviso con tanta antelación.
Beckley señaló que el aviso anticipado dejó a los productores alertas, aunque nadie esperaba un pico de crecida tan alto como el que se está viendo.
El dirigente rural también remarcó que las imágenes que llegan de Brasil y de las Cataratas asustan, porque la altura del río en Iguazú llegó a 33 metros.
Con información de: Clarin, 17 de octubre de 2026.

Comentarios (10)
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Al menos avisaron a tiempo, eso ya es mucho. Ojalá el barco alcance para sacar todo antes del pico.
Me preocupa la ruta 11, siempre hay gente que no frena. Que pongan más señales.
Con un solo barco no se salva a 200.000 cabezas. El Estado debería tener un plan, no dejar que el productor resuelva solo.
No es solo el Estado, el productor también tiene que anticiparse. Si el agua viene rápido, no alcanza con un barco.
Si el Estado tuviera un barco más y campos seguros, no estarían todos indecisos. Habla de logística, no de casta.
Lo de los bajos submeridionales es clave. Si vuelve a llover por el Niño, se complica todo.
Exacto, por eso no conviene mandar todo para allá. Mejor esperar y ver cómo reacciona la cuenca.
33 metros en Iguazú asusta. Ojalá no llueva tanto en Brasil.
El puerto a la altura de las circunstancias, eso hay que reconocerlo. Pero 2.000 cabezas por jornada no es poco.
2.000 cabezas por jornada suena bien, pero si hay 200.000, no dan los números.