Lo que vivió esa mujer en la primera cuadra de la calle Catamarca, en Gálvez, entre el viernes 21 de marzo de 2025 y el martes siguiente, no tiene nombre fácil. Cinco días encerrada con llave, las ventanas bloqueadas con muebles, embarazada, y con un hombre que la golpeaba con los puños y con un palo. Cinco días hasta que él salió a trabajar y ella encontró la única salida posible: escapar.
Este jueves, la Justicia santafesina le puso nombre y número a esa historia: seis años de prisión para Jonatan Kevin Bracamonte, de 25 años, condenado por privación ilegítima de la libertad calificada y lesiones leves dolosas calificadas en contexto de violencia de género. La sentencia fue dictada por el juez Sergio Carraro en los tribunales de la ciudad de Santa Fe, en el marco de un juicio abreviado en el que el propio Bracamonte reconoció su responsabilidad.
El fiscal Julio Lema, del Ministerio Público de la Acusación, fue preciso en la audiencia: "el condenado mantuvo encerrada a su pareja en una vivienda entre el viernes 21 de marzo del año pasado y el martes siguiente, cuando ella logró escapar en un momento en el que él se había ido a trabajar". Esa ventana de tiempo, esa distracción del agresor, fue lo único que tuvo la víctima para salir con vida de esa trampa.
El cuadro que describió Lema es estremecedor en su detalle: Bracamonte cerró con llave todas las puertas de la vivienda y bloqueó las aberturas restantes con muebles para que no hubiera salida posible. Y durante esos cinco días, la atacó en reiteradas oportunidades. "A sabiendas de que ella estaba embarazada, la atacó con los puños y con un palo en diferentes partes de su cuerpo", precisó el fiscal. No hubo error ni arrebato: hubo premeditación y ensañamiento.
El fiscal también fue contundente en el encuadre del caso: "los hechos ilícitos se enmarcaron en un claro contexto de violencia de género", y remarcó que Bracamonte "impuso su superioridad física sobre la víctima, con quien mantenía una relación asimétrica de poder". Esa asimetría —física, emocional, de control— es exactamente el mecanismo que sostiene este tipo de violencia y que hace tan difícil escapar de ella, incluso cuando la puerta no está cerrada con llave.
Un dato que no es menor: la pena de seis años no surge solo de este caso. El fiscal aclaró que "la pena impuesta resultó de la unificación con una condena anterior que Bracamonte aún no había terminado de cumplir". Es decir, este hombre ya tenía antecedentes penales y seguía libre, seguía en pareja, seguía ejerciendo violencia. El sistema lo había procesado antes y él volvió a delinquir. Vale la pena preguntarse cuántas veces más tiene que pasar esto antes de que se revisen los criterios de libertad en casos de violencia de género.
Bracamonte aceptó la atribución delictiva junto a su abogada defensora, acordó la pena única y consintió el procedimiento abreviado. La víctima, por su parte, fue informada de la resolución y expresó su acuerdo con lo dispuesto. Que haya podido cerrar aunque sea esta parte de la historia es, en medio de todo, algo.
Gálvez, ciudad cabecera del departamento San Jerónimo, a unos 100 kilómetros al norte de Rosario, no suele aparecer en las páginas de policiales por casos de esta magnitud. Pero la violencia de género no tiene geografía. Ocurre en las grandes ciudades y ocurre en los pueblos, detrás de puertas cerradas con llave y ventanas tapadas con muebles, mientras el resto del barrio sigue su rutina sin saber nada.
Con información de: La Capital, El Ciudadano.

Comentarios (13)
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Seis años me parecen pocos para todo lo que le hizo. Cinco días golpeando a una embarazada con un palo. Cinco días. Que alguien me explique cómo eso vale seis años.
Lo que más me impacta es que ya tenía condena anterior y seguía libre. El sistema lo soltó y volvió a hacer lo mismo. Hasta cuándo vamos a seguir mirando para otro lado con esto.
Juicio abreviado = el tipo negoció la pena. Pudo haber ido a juicio oral y arriesgar más. Estos son los beneficios del sistema que tanto defienden algunos.
El juicio abreviado tiene sentido cuando el acusado reconoce los hechos y la víctima acuerda. En este caso la mujer estuvo de acuerdo con la resolución. No siempre es un beneficio para el agresor, a veces es lo que la víctima necesita para cerrar.
Puede ser, no lo había pensado desde ese lado. Igual seis años me siguen pareciendo una cagada de condena para lo que hizo.
Yo soy de Gálvez y esto lo conoce todo el pueblo. Esa chica tuvo una valentía enorme para escapar y después sostener la denuncia. No es fácil, muchas no llegan a eso.
Bien que lo condenaron, pero el dato de la condena anterior es lo que más preocupa. Si ya tenía antecedentes, ¿por qué estaba en libertad conviviendo con una mujer embarazada? Eso hay que investigarlo también.
Gracias a Dios que ella pudo escapar. Hay mujeres que no lo logran. Ojalá esté bien ella y el bebé.
La nota dice que la víctima estuvo de acuerdo con la condena. Eso importa. No siempre un número más alto de años significa más justicia para quien sufrió.
Entiendo lo que decís, pero igual me cuesta aceptarlo. Atacar a una embarazada con un palo debería tener consecuencias mucho más severas. Es mi opinión.
El fiscal habló de relación asimétrica de poder. Eso es exactamente lo que pasa en estos casos. No es una pelea de pareja, es dominación. Hay que llamarlo por su nombre.
Gálvez, Rosario, Buenos Aires... esto pasa en todos lados. Dejen de tratarlo como una noticia de pueblo chico. Es un problema de toda la sociedad.
Qué fuerte lo que vivió esa mujer. Cinco días sin poder salir, golpeada, embarazada. Y encima tuvo que esperar que él se vaya a trabajar para escapar. Heroína.