El dolor que nadie quería confirmar llegó este miércoles con toda su brutalidad. Lucas Gámez, el niño argentino de ocho años que estaba desaparecido desde el 24 de junio tras el doble terremoto que sacudió a Venezuela, fue encontrado sin vida entre los escombros de un edificio derrumbado en La Guaira. La Cancillería argentina confirmó la noticia a los medios nacionales, poniendo fin a dos semanas de búsqueda desesperada que conmovió a todo el país.
Lucas había nacido en Argentina, aunque sus padres, Marcos Gámez y Blancalida Martínez Coronado, son venezolanos. El día de la tragedia era feriado en Venezuela y el pequeño había viajado desde Caracas hasta La Guaira para ir al mar con sus tíos. Según reconstruyó su familia, Lucas estuvo en la playa, se compró un helado y luego regresó al departamento de su tío, ubicado en el segundo piso de uno de los tantos edificios que el sismo redujo a escombros.
El relato del padre reconstruye los últimos momentos conocidos del niño con una precisión que parte el alma. "El ascensor par estaba dañado y Lucas, junto a su tío, tomó el ascensor impar con otra persona que iba al piso 7. Esa persona se salvó, por eso es que tenemos ciertas teorías de dónde podría estar", contó Marcos Gámez en diálogo con TN. Y agregó: "Esta persona dice que Lucas tomó el ascensor con él, se bajó con su tío en el piso 3 y esta persona, cuando llega al piso 7 e ingresa a su departamento, es cuando ocurre el colapso". Ese testimonio fue el hilo del que se aferró la familia durante catorce días.
Los operativos de búsqueda fueron extenuantes. Rescatistas argentinos trabajaron junto a personal venezolano y a la propia familia en turnos rotativos de cuatro horas, durante todo el día, removiendo los restos del edificio colapsado. Finalmente, las autoridades decidieron incorporar industria-se-volvio-a-hundir-en-mayo-y-acumula-una-baja-de-31-en-cinco-meses.html" class="auto-link">maquinaria pesada para retirar los bloques más grandes de escombros, y fue en ese momento cuando se pudo dar con los restos del menor.
La madre, Blancalida, mantuvo informada a la comunidad a través de sus redes sociales, actualizando minuto a minuto el avance de los rastrillajes. Su valentía para sostener esa comunicación pública mientras esperaba lo peor fue seguida por miles de personas en Argentina y Venezuela. El pasado lunes, en medio de los operativos, la familia llevó una torta con velas al lugar: ese día Lucas hubiera cumplido nueve años.
La zona de La Guaira, ubicada a unos 30 kilómetros al norte de Caracas sobre la costa del mar Caribe, fue el epicentro de la devastación. Los dos sismos, de magnitudes 7,3 y 7,5, ocurrieron con pocos minutos de diferencia el 24 de junio y ya dejaron un saldo de más de 3.600 muertos y 16.000 heridos, además de una destrucción estructural de proporciones históricas en toda la región costera. Es una de las catástrofes naturales más graves que sufrió Venezuela en décadas.
La historia de Lucas Gámez se convirtió en el rostro humano de esa tragedia para los argentinos. Un pibe que había nacido acá, que tenía toda la vida por delante, que ese día simplemente quería ver el mar. Y que no volvió. Una pérdida que nos recuerda, una vez más, que detrás de cada número de víctimas hay una familia entera que se rompe.
Con información de: La Nacion, El Ciudadano, Rosario3, La Capital.

Comentarios (15)
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Me enteré esta mañana y no pude parar de llorar. Un nene de ocho años que fue a ver el mar y no volvió más. Que en paz descanses, Lucas. Fuerza infinita para la familia.
Dos semanas buscándolo con la esperanza de encontrarlo con vida. La madre actualizando las redes todos los días. No me imagino ese dolor. Ningún padre debería pasar por esto.
Hay que reconocer el trabajo de los rescatistas argentinos que fueron hasta allá a ayudar. Eso es solidaridad de verdad, más allá de banderas políticas.
¿Y el gobierno argentino qué hizo concretamente para ayudar a esta familia? ¿Cancillería mandó gente, apoyo consular, algo? Porque me parece que nos enteramos del final pero no de qué hizo el Estado por ellos.
La Cancillería confirmó la noticia, Tere, eso está en la nota. Pero tenés razón en preguntar qué más hizo. Ojalá la familia haya tenido todo el apoyo consular necesario en un momento tan duro.
Confirmar la noticia no es ayudar, Facundo. Espero que hayan hecho mucho más que eso. Con este gobierno uno nunca sabe si el Estado está o brilla por su ausencia.
Lo del cumpleaños me destrozó. La familia llevando una torta con velas a los escombros esperando encontrarlo con vida. No hay palabras.
Venezuela lleva décadas en crisis y encima ahora esto. Más de 3600 muertos es una catástrofe enorme. Lucas es el símbolo de todo ese sufrimiento.
Nació acá, era argentino. El Estado tiene la obligación de acompañar a esta familia en todo lo que necesiten para repatriar los restos y lo que siga. Espero que no los abandonen ahora.
que tristeza enorme. descansa en paz lucasito
El terremoto del 24 de junio fue de 7.5. Para que la gente entienda la magnitud: eso es devastador. No es que se cayeron algunos edificios viejos, es que zonas enteras quedaron arrasadas. Es un milagro que no haya más víctimas todavía.
Seguí a la mamá en Instagram durante toda la búsqueda. Cada posteo era una mezcla de esperanza y desesperación. Hoy no pudo ni escribir nada. No hace falta.
Ojalá esto sirva para que Argentina tenga protocolos más claros de asistencia consular en catástrofes. Hay muchos argentinos viviendo en Venezuela y en zonas sísmicas del mundo. El Estado tiene que estar preparado.
Abrazo enorme a Marcos y Blancalida. Nadie debería enterrar a un hijo. Fuerza familia.