Lo que ocurrió en barrio Godoy no se parece a una entradera común: fue un ataque salvaje contra una mujer de 56 años que dormía en su casa de Pasaje Lía Bauman al 7900.
Según el parte policial, el episodio se produjo cerca de las 2.30 de la madrugada del lunes. La víctima escuchó ruidos, vio la luz de la cocina encendida y se encontró con dos hombres en la vivienda, vestidos con ropa oscura.
Uno de los intrusos estaba en la habitación y el otro en la cocina comedor. Le exigieron dinero de inmediato y, cuando la mujer dijo que no tenía ahorros y solo contaba con 30 mil pesos, la agresión se volvió más violenta.
La víctima fue golpeada, amenazada y abusada sexualmente. Durante el ataque, los delincuentes le ataron las manos y le colocaron un cable en el cuello, ataduras de las que logró liberarse tiempo después.
Antes de escapar, los agresores le advirtieron que, si llamaba a la Policía, volverían para matarla. La mujer salió a la calle pidiendo auxilio y fueron los vecinos de la cuadra quienes le dieron la primera contención.
Se llevaron 30 mil pesos, un teléfono celular y las llaves del domicilio. Hasta ahora no hay datos precisos sobre los responsables porque el sector no cuenta con cámaras de seguridad.
La vivienda queda en la zona oeste de Rosario, en una calle paralela a Rivarola y cercana a un descampado. Según vecinos, la mujer vive sola hace mucho tiempo y la casa ya habría sido blanco de intentos de robo con anterioridad.
Una vecina dijo que la vio horas después del hecho, dolorida, cruzando por la cuadra. Aseguró que no sabía si la mujer estaba internada.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de quienes viven solos en sectores con poca presencia policial y sin videovigilancia. No es solo un robo: es una agresión que deja trauma, miedo y bronca en toda la cuadra.
¿Cuánto más tiene que pasar para que una mujer pueda dormir tranquila en su propia casa? La respuesta no puede ser solo investigar después, sino también prevenir antes en los barrios más expuestos.
La violencia contra mujeres mayores no es un dato menor: es una forma de terror que se instala en el hogar. En este caso, la amenaza de muerte y el ataque sexual agravan la gravedad del hecho.
El magro botín no mide el daño: la víctima quedó en estado de shock y con el profundo temor de volver a ser alcanzada.
Que la investigación avance rápido es una exigencia mínima. No alcanza con un parte policial: hace falta seguridad en la cuadra, contención para la víctima y respuestas concretas para el barrio.
La ausencia de cámaras en la cuadra complica la identificación de los agresores, pero no puede convertirse en una excusa para la impunidad. La investigación debe apoyarse en testimonios, pericias y seguimiento policial para dar con los responsables.
El barrio necesita sentir que la ciudad lo acompaña. No con promesas, sino con presencia real y respuestas concretas. De lo contrario, el miedo se instala en cada puerta.
Con informacion de: El Ciudadano, Conclusion, Rosario3 y La Capital.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
Esto no puede seguir pasando en Godoy. Una mujer de 56 años atacada en su casa y sin cámaras en la cuadra. La bronca es enorme.
No es solo Godoy, es toda la ciudad. Pero en los barrios populares siempre pagan los mismos.
Con respeto, no generalices. Hay zonas con más inseguridad, pero no todos los barrios son iguales.
Me da miedo. Mi madre vive sola y en una zona parecida. Necesitamos que la policía haga algo más que esperar.
Que la víctima tenga contención y que la investigación avance rápido. No quiero que quede en un parte policial más.
Ojalá la mujer se recupere. Lo de las amenazas de muerte es gravísimo.
Gravísimo y además la dejaron sola en una cuadra sin cámaras. Eso también se tiene que investigar.
Espero que la justicia dé con los responsables. La violencia contra mujeres mayores no se puede tolerar.
¿Alguien sabe si la policía ya tomó declaraciones? Me parece importante que se sepa cómo avanza la causa.