Lo que pasó este domingo en la sede de la gobernación de Santa Fe no se olvida fácil. Entre lágrimas, abrazos y el silencio pesado de los que saben lo que es perder a uno de los suyos, la familia malvinera dijo adiós a Rubén Rada, excombatiente de la Guerra de Malvinas y presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de la provincia de Santa Fe.
Rada no era un nombre más en la lista de quienes pisaron las islas en 1982. Era una voz, una bandera, un tipo que después de volver de la guerra no bajó los brazos sino que los levantó más alto. Durante años encabezó la lucha por el reconocimiento de los veteranos, por sus derechos, por la memoria de los caídos. Esa tarea incansable le valió el respeto de toda una generación que vivió en carne propia lo que los manuales de historia apenas rozan.
La sede de la gobernación, ese edificio cargado de historia en el corazón de la ciudad, se convirtió este domingo en el punto de encuentro de una comunidad que trasciende las fronteras provinciales. Llegaron compañeros de armas, familiares, autoridades y ciudadanos que quisieron estar presentes en el último adiós a un hombre que dedicó buena parte de su vida a que Malvinas no sea solo una fecha en el calendario.
¿Cuántos de los que hoy lo despiden entendieron de verdad el peso que cargó Rada durante décadas? Los veteranos de Malvinas son una generación que volvió de la guerra sin que nadie los esperara con honores, sin contención, sin reconocimiento. Muchos de ellos tuvieron que construir sus propios espacios de pertenencia, y la Federación que presidía Rada fue uno de esos refugios colectivos donde el dolor compartido se transformó en lucha organizada.
La jornada fue, según quienes estuvieron presentes, una mezcla de dolor genuino y orgullo. El orgullo de haber tenido entre ellos a alguien que no se rindió. Las imágenes de veteranos abrazándose, de familias que se reencontraron en la tristeza, de banderas argentinas y de Malvinas presentes en cada rincón, pintaron un cuadro que pocas palabras pueden describir con justicia.
La muerte de Rubén Rada deja un vacío difícil de llenar en el movimiento de veteranos santafesino. Su figura representaba no solo la memoria de la guerra sino también la persistencia de una causa que, cuatro décadas después del conflicto, sigue siendo una herida abierta en la identidad nacional. Las Malvinas siguen siendo argentinas, decía él, y lo decía con la autoridad de quien las pisó.
Que su partida sirva, al menos, para que los más jóvenes entiendan que detrás de esa frase hay hombres reales, con historias reales, con cicatrices que no se ven. Hombres como Rubén Rada, que eligieron seguir peleando mucho después de que terminaron los disparos.

Comentarios (12)
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Que tristeza tan grande. Rada era de esos tipos que te hacían entender lo que significó Malvinas de verdad, no la versión de los libros. Descanse en paz, héroe.
Estuve en la gobernación esta mañana. Ver a esos veteranos abrazarse, llorando, es algo que te parte el alma. Gente que vivió cosas que nosotros ni imaginamos y que siguió peleando toda la vida. Un capo Rada.
Y ahora que se muere lo lloran todos. Cuando estaban vivos a los veteranos los tenían abandonados. Hipocresía pura.
No es justo generalizar así. La Federación que presidía Rada logró muchas cosas en los últimos años, hubo avances reales en reconocimiento y pensiones. No todo es abandono.
Avances reales? Cuántos veteranos se suicidaron esperando esos avances? Fijate las estadísticas antes de defenderlos.
Conocí a Rubén en una jornada de la Federación hace unos años. Era un tipo sencillo, sin poses, que hablaba de Malvinas con una serenidad que te helaba la sangre. Se va un grande.
Ojalá esta despedida sirva para que los más jóvenes se interesen en la historia real de Malvinas, no la versión romantizada. Esos hombres merecen ser recordados con verdad.
Mi viejo también fue a Malvinas. Nunca habló mucho de eso. Cuando veo estas noticias entiendo un poco más por qué. Abrazo a toda la familia de Rada.
Que la gobernación haya abierto sus puertas para el velatorio dice algo. Al menos eso.
Rada fue de los que no se quedaron callados cuando había que hablar. Eso tiene un valor enorme. La causa Malvinas necesita más gente así.
Descanse en paz. Ojalá el Estado provincial siga el trabajo que él empezó en lugar de usarlo solo para la foto del velatorio.