Este martes, Estados Unidos vota en unas elecciones de medio mandato que pueden confirmar o torcer el rumbo del resto de la administración de Donald Trump. La vara está puesta en el control del Congreso, y desde Argentina el oficialismo no se banca el escenario adverso.
Lo que está en juego no es solo una foto electoral: es la capacidad del presidente para sostener su agenda en el resto de la gestión. Casi todas las encuestas auguran derrotas en ambas cámaras, y ese dato le complica el relato al oficialismo argentino, que apuesta fuerte al respaldo de Washington.
Desde la administración libertaria mantienen el apoyo y tienden puentes. El gesto se vio en el viaje a Washington del subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos de la Presidencia, Ignacio María De la Riva.
Esos funcionarios fueron a reunirse con empresarios, referentes institucionales y autoridades vinculadas con el proceso electoral norteamericano. Es un gesto distinto al de las elecciones en Brasil, en las que no hubo representantes libertarios. La diferencia habla de la prioridad que el Gobierno le da a Washington en este momento.
La jornada electoral arrancó a las 5 de la mañana en Vermont, fronterizo con Canadá, según EFE. Son 250 millones de electores habilitados, repartidos en 50 estados y el Distrito de Columbia. Los centros electorales abren escalonadamente, en un país con seis husos horarios, hasta el cierre por la tarde en Hawái a las 19 hora local.
Un último colegio en Adak, en las islas Aleutianas de Alaska, cerrará a las 20. Más de 57 millones de personas ya votaron por adelantado, entre sufragio presencial anticipado o por correo, según el laboratorio Electoral de la Universidad de Florida. El número de personas con derecho a voto aumentó en 8,4 millones, hasta cerca de 250 millones, un 3 % más que en las legislativas de 2022, según Pew Research.
Del total de estadounidenses con derecho a voto, 39 millones de hispanos están llamados a las urnas, el segundo grupo más numeroso por delante de los votantes afroamericanos. Estas elecciones renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, 33 de 100 asientos, además de dos puestos en la Cámara alta por Florida y Ohio.
En 36 estados, los estadounidenses elegirán gobernador además de alcaldes en ciudades como Washington DC, Los Ángeles, Oakland, Louisville y Raleigh, dentro de una jornada que incluye votaciones locales y estatales. Se espera que los grandes medios den proyecciones parciales, no oficiales, desde el inicio del cierre de los primeros colegios.
La pregunta que queda en la mesa es simple: ¿qué pasa si el Congreso se le complica a Trump? Para el Gobierno argentino, la respuesta no es menor. Un resultado adverso podría afectar la narrativa política internacional del oficialismo y elevar el costo de futuras asistencias financieras para la Argentina. Ahí se juega la apuesta del presidente en la segunda mitad de la gestión.
Con información de: Rosario3 y EFE.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
El presidente no puede seguir dependiendo de Trump para sostener su relato. Si el Congreso se le complica, el Gobierno queda expuesto.
No es lo mismo Brasil que Washington. Por eso mandaron a gente a reunirse con empresarios y autoridades electorales.
Justo. 57 millones ya votaron por adelantado y todavía no hay resultados. La incertidumbre es la que le complica la foto al oficialismo.
Lo que me parece raro es que en Brasil no mandaron nadie y en Washington sí. Ahí se ve la prioridad.
Con 39 millones de hispanos en juego, el voto latino puede pesar. No es un dato menor.
Yo no le creo a las encuestas, pero si casi todas auguran derrota en ambas cámaras, el riesgo es real.
El presidente apuesta fuerte y si se cae, se cae con él. El problema es que no tiene plan B.
Al menos viajaron a Washington. Eso no es nada, pero muestra que están atentos al proceso electoral.
Que cierren en Hawái y Adak y recién después se sepa todo. La espera es larga.