La Argentina vuelve a recibir a un Papa después de 39 años. León XIV, sucesor de Francisco, llega esta tarde a Buenos Aires para continuar el viaje apostólico que comenzó en Uruguay y terminará en Perú. La cita no es solo religiosa: es un hecho político, social y cultural que vuelve a poner al país en el centro del mapa.
La última vez que la máxima autoridad de la Iglesia católica estuvo en el país fue en 1987, cuando Juan Pablo II recorrió diez ciudades, entre ellas Rosario. Esa memoria todavía pesa: la visita papal de 1987 quedó instalada en la historia reciente del país y Rosario aparece como uno de los puntos que marcaron ese recorrido.
El arribo de León XIV a Buenos Aires cierra una etapa de espera y abre una secuencia de días que van a concentrar miradas y expectativa. El viaje apostólico ya había comenzado en Uruguay y se extenderá hasta Perú, con la Argentina como parada central de una gira que vuelve a poner a la Iglesia en el escenario público.
Para Rosario, la visita de Juan Pablo II en 1987 no es un dato menor. La ciudad fue una de las diez ciudades que recorrió el Papa. Esa memoria se cruza con la llegada de León XIV y obliga a mirar el presente con el pasado encima. ¿Qué queda de aquella visita? ¿Cómo se recuerda hoy a un pontífice que tocó suelo rosarino? Las preguntas vuelven cuando la Iglesia vuelve a estar en la agenda nacional.
La llegada de León XIV también tiene un peso simbólico fuerte: el país vuelve a recibir a la máxima autoridad de la Iglesia católica después de 39 años. No es una visita cualquiera. Es un momento que combina fe, política, sociedad y memoria, y que vuelve a colocar a la Argentina en una escena pública que no se vivía desde la gira de Juan Pablo II.
El recorrido de Juan Pablo II en 1987 incluyó diez ciudades, y Rosario quedó entre ellas. Esa huella explica por qué la llegada de León XIV no se lee solo como un acto religioso, sino como un regreso que atraviesa la memoria colectiva. La pregunta que queda en el aire es simple: ¿cómo se vive hoy, en la Argentina, el retorno de un Papa después de casi cuatro décadas?
La visita de León XIV llega en un momento en que la Argentina vuelve a ser parada obligada de un viaje apostólico que empezó en Uruguay y terminará en Perú. Rosario, por su parte, mira ese presente con la memoria de Juan Pablo II en 1987. No es un dato menor: el país vuelve a recibir a un Papa después de 39 años, y la ciudad rosarina queda asociada a una historia que todavía se cuenta.

Comentarios (8)
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Qué emoción que vuelva un Papa a la Argentina después de 39 años. Rosario todavía recuerda a Juan Pablo II.
Ojalá la visita no sea solo un acto religioso, sino que también se hable de los problemas de la gente.
Mientras el Papa llega a Buenos Aires, acá en Rosario seguimos esperando soluciones. Que no sea solo fotos.
No hay que mezclar la visita papal con la política. Cada uno su lugar.
Lo que me queda es la comparación con 1987. Rosario fue una de las diez ciudades de Juan Pablo II y eso no se olvida.
Me parece bien que se mencione Rosario, aunque el Papa llegue a Buenos Aires. La memoria también cuenta.
Que no se convierta en un show. Que venga, que hable y que se vaya.