Lo que parecía un secuestro desesperante terminó siendo una estafa armada desde adentro. Un hombre fue detenido en Paraná luego de que las autoridades descubrieran que había fingido su propio secuestro para arrancarle a su esposa un rescate de dos millones de pesos.
Todo comenzó en Rosario, cuando la mujer se presentó ante la policía para denunciar que su marido había sido secuestrado. El relato era angustiante: alguien la había contactado exigiendo el dinero a cambio de la liberación del hombre. Lo que ella no sabía —o al menos eso creyó durante un tiempo— es que detrás de la extorsión estaba el propio protagonista del supuesto rapto.
La investigación no tardó en mostrar inconsistencias. Los investigadores rosarinos comenzaron a tirar del hilo y lo que encontraron del otro lado fue al propio 'secuestrado', perfectamente libre y operando desde Entre Ríos. La detención se concretó en la capital provincial entrerriana, donde el hombre fue localizado sin mayores complicaciones.
Este tipo de maniobras, conocidas como autosecuestros, no son una novedad en la región. En los últimos años, las fuerzas de seguridad de Santa Fe registraron varios casos similares, muchos de ellos vinculados a deudas, problemas económicos o conflictos familiares que el autor intenta resolver de la manera más retorcida posible: poniendo en vilo emocional a un ser querido para sacarle plata.
¿Cuánto daño hace una maniobra así? No solo el económico. La mujer vivió horas —o quizás días— creyendo que su marido estaba en manos de delincuentes, con todo el terror que eso implica. Ese nivel de crueldad hacia alguien con quien se comparte la vida dice bastante sobre el estado de ese vínculo, y también sobre la desesperación o la frialdad del autor.
El caso quedó en manos de la Justicia de Rosario, que fue la que inició las actuaciones a partir de la denuncia original. La coordinación con las autoridades entrerrianas permitió la detención en tiempo récord, lo que evitó que el hombre pudiera seguir operando o intentar cobrar el rescate por otros medios.
Por ahora, los cargos que enfrenta el detenido incluirían extorsión, aunque la carátula definitiva dependerá de lo que determine el fiscal a cargo de la investigación. La esposa, por su parte, deberá atravesar el proceso judicial con la carga adicional de haber sido engañada por quien se supone era su pareja.
En Rosario, una ciudad que convive a diario con la violencia real, que alguien use el miedo al secuestro como herramienta de estafa familiar es un recordatorio de que la crueldad no siempre viene de afuera. A veces está sentada en la misma mesa.

Comentarios (13)
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No puedo creer el nivel de maldad. Hacerle eso a tu propia esposa, dejarla creyendo que te habían secuestrado... eso no tiene nombre. Espero que la Justicia no lo largue a las 48 horas como siempre.
Y encima hay que ver si no lo sueltan con una probation o algo así. En este país todo termina en nada.
Dos millones de pesos hoy no son ni diez lucas verdes. Para tanto lío armó una estafa de nada. Igual es un hdp.
Ojo, no sabemos qué situación tenía este tipo. Puede haber deudas, amenazas de terceros, presiones. No digo que esté bien, para nada, pero a veces la gente llega a extremos por desesperación.
Marcelo, ¿desesperación? Armó un operativo para extorsionar a su mujer. Eso no es desesperación, es cálculo frío. No lo justifiques.
Silvia, no lo estoy justificando, estoy diciendo que hay contexto que no conocemos. Igual coincido en que está mal, no te pongas en mi contra.
Lo que me llama la atención es la rapidez con que lo agarraron. Capaz que la mujer misma sospechó algo raro desde el principio y colaboró con la investigación.
Eso mismo pensé yo. Porque si la mujer hubiese pagado sin dudar, quizás nunca se sabía. Algo no le cerró y fue a la policía. Bien por ella.
La coordinación entre Santa Fe y Entre Ríos funcionó bien en este caso. Ojalá funcionara igual para los casos de narcos que cruzan provincias.
Pobre mujer. Imaginate el trauma que le queda. Primero creer que tu marido está secuestrado, y después enterarte de que fue él mismo. Eso te rompe la cabeza.
Hay cada cosa... y después te preguntan por qué la gente desconfía de todo el mundo.
Como abogado te digo: esto es extorsión clara, artículo 168 del Código Penal. Si se prueba todo lo que dice la nota, no hay forma de que salga sin condena efectiva. Mínimo tres años.
Roberto, ojalá tengas razón pero en Argentina nunca se sabe jajaja