Tres décadas de historia se desvanecieron de un día para el otro en el barrio San Vicente de Córdoba. Gomas Gaspar, la empresa que durante años fue sinónimo de trabajo y progreso para decenas de familias, bajó las persianas para siempre y dejó a 40 operarios en la calle sin un peso en el bolsillo.
La historia tiene todos los condimentos del manual del empresario ventajero: primero no pagaron el aguinaldo de diciembre, después mandaron a todos de vacaciones forzosas por 30 días y aprovecharon para vaciar la planta. Cuando los trabajadores volvieron, los esperaba el telegrama de despido. Así de simple, así de cruel.
Arturo Pitkard, delegado del Sindicato Obrero del Caucho, no se anda con vueltas: "Nos cagaron de arriba abajo. Hay compañeros con más de 20 años de antigüedad que no vieron ni un peso de indemnización". La bronca se palpa en cada palabra, y con razón.
¿Pero esto es solo mala suerte o hay algo más grande? La realidad es que Gomas Gaspar es apenas la punta del iceberg de una crisis que está demoliendo la industria nacional. El sector calzado se desplomó un 16% en 2024 y apenas se recuperó un miserable 2% el año pasado. Mientras tanto, las importaciones de productos terminados y componentes de caucho entran como si nada, compitiendo con precios que ninguna pyme argentina puede igualar.
Los números del INDEC no mienten: la industria manufacturera cayó 8,7% interanual en febrero. Y empresas como Gomas Gaspar, que fueron el orgullo de la producción cordobesa, terminan siendo víctimas de una política económica que parece diseñada para que solo sobrevivan los más grandes.
Ahora, los 40 trabajadores se movilizan frente a la fábrica cerrada, esperando que alguien les dé una mano. Porque una cosa es perder el trabajo y otra muy distinta es que te estafen con años de aportes y el dinero que te corresponde por derecho.
¿Cuántas Gomas Gaspar más van a tener que cerrar para que alguien se dé cuenta de que estamos liquidando décadas de desarrollo industrial? La pregunta queda flotando en el aire cordobés, mientras 40 familias se preguntan cómo van a llegar a fin de mes.

Comentarios (10)
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Mi hermano trabajaba ahí desde el 2003. 23 años al pedo, lo rajaron sin un mango. Esto es una vergüenza nacional.
@Roberto Fernandez Tu hermano puede hacer juicio laboral. Conozco abogados que se especializan en estos casos, no todo está perdido.
@Lucia Mendez Gracias por el dato. Ya le pasé el contacto, ojalá pueda recuperar algo de lo que le deben.
Otra empresa que se funde por culpa de las importaciones. Mientras tanto los políticos se llenan los bolsillos y el pueblo se caga de hambre.
Y después se preguntan por qué la gente se va del país. Acá no hay futuro para nadie que quiera trabajar honestamente.
Como empresario del sector les digo: esto recién empieza. Si no cambian las reglas de juego, van a cerrar muchas más fábricas este año.
@Carlos Industria Exacto. Los números del INDEC son claros: -8,7% interanual. Esto es una debacle industrial sin precedentes.
Acá en Rosario también están cerrando fábricas. Es una política sistemática para destruir la industria nacional.
Yo vivo cerca de la fábrica. Ver a los trabajadores en la puerta pidiendo que les paguen lo que les deben me parte el alma.
¿Hay alguna forma de ayudar a estos compañeros? Una colecta, algo? No podemos quedarnos de brazos cruzados.