La realidad laboral santafesina se volvió una pesadilla. 143 mil trabajadores de la provincia buscan desesperadamente un segundo empleo para poder llegar a fin de mes. Ya no es una cuestión de progreso: es pura supervivencia.
El dato surge de un informe presentado por el diputado socialista Joaquín Blanco en el marco del Día del Trabajador, elaborado junto a la consultora PxQ. Los números son demoledores y confirman lo que muchas familias viven en carne propia: tener trabajo ya no garantiza nada.
En el Gran Rosario, la situación es particularmente crítica. Son 126 mil personas las que buscan activamente una segunda ocupación, lo que representa un salto del 14,6% al 17,5% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. En Santa Fe capital, otros 17 mil trabajadores están en la misma situación desesperante.
"Hoy en Argentina tener trabajo ya no garantiza la estabilidad económica de una familia", explicó Blanco, quien preside la Comisión de Asuntos Laborales de la Legislatura provincial. "La precarización se instala y muchos trabajadores que se desempeñan en plataformas de servicios llegan a emplearse hasta 70 horas semanales para cubrir la canasta básica".
¿Cómo llegamos a este punto? El informe revela que en centros urbanos como Rosario, el ingreso disponible familiar se desplomó un 4,4% en el último trimestre del año. Con alquileres por las nubes y transporte cada vez más caro, las familias no tienen margen de maniobra.
Pero hay más. El subempleo —esos trabajos de jornada reducida que no alcanzan para nada— pegó un salto brutal: pasó del 8,4% al 12,9% en apenas un año. Los trabajadores estiran sus jornadas al máximo para compensar salarios que no sirven ni para lo básico.
En el Gran Rosario, el subempleo trepó del 32,8% al 39,1% entre el tercer trimestre de 2024 y 2025. En el Gran Santa Fe, el panorama es aún peor: saltó del 31,8% al 42,5%. Casi la mitad de los trabajadores están en condiciones precarias.
"Para el 15% de la población económicamente activa de Rosario, Santa Fe y sus áreas metropolitanas, tener un salario ya no es garantía de estabilidad", advirtió el diputado. "Ese es el símbolo más claro de la precarización laboral. El mercado laboral regional está al límite".
La pregunta que surge es inevitable: ¿hasta cuándo vamos a permitir que trabajar 70 horas semanales sea la nueva normalidad? Porque detrás de cada estadística hay una familia que no llega, un padre que sale a las 6 de la mañana y vuelve a las 11 de la noche, una madre que hace malabares entre dos empleos.
El deterioro no es solo económico: es social, familiar, humano. Cuando tener trabajo se convierte en una forma de supervivencia extrema, algo se rompió definitivamente en el sistema.
Con información de: La Capital, El Ciudadano.

Comentarios (12)
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Esto es lo que pasa cuando los políticos viven en una burbuja. 143 mil personas buscando segundo laburo y ellos siguen con sus sueldazos.
Mi marido trabaja en una app de delivery 12 horas por día y yo limpio casas. Aún así no llegamos. Es desesperante.
Y después se quejan de que no hay tiempo para la familia. Obvio, si tenés que laburar 70 horas para comer.
Al menos Blanco está visibilizando el problema. Otros ni se gastan en mostrar números reales.
¿Y las soluciones dónde están? Muy lindo el informe pero necesitamos políticas concretas, no más estadísticas.
El problema es estructural. Mientras no cambien las políticas económicas nacionales, esto va a empeorar.
143 mil laburantes buscando segundo empleo y los empresarios llorando que no hay gente que quiera trabajar. Paguen bien y van a ver.
Trabajo en salud pública y confirmo: muchos compañeros tienen segundo trabajo. Es insostenible esta situación.
Yo trabajo en una empresa y los fines de semana vendo comida casera. No es por gusto, es por necesidad.
70 horas semanales es esclavitud moderna. ¿Dónde están los sindicatos que no dicen nada?
Mi hermano maneja Uber de día y delivery de noche. Duerme 4 horas. Esto no puede seguir así.
En mi barrio todos tienen dos trabajos. Los que pueden, claro. Otros directamente no consiguen ni uno.