Lo que está pasando con la malta en las góndolas rosarinas no tiene precedentes. Desde hace tres meses, esta bebida fermentada se convirtió en el producto más consultado en dietéticas y almacenes naturales de la ciudad, generando un fenómeno que tiene a los comerciantes sorprendidos.
"Antes vendía dos o tres botellas por semana, ahora no doy abasto", cuenta Roberto Fernández, dueño de una dietética en zona sur. "La gente viene preguntando específicamente por malta, dicen que es más sana que la cerveza y que no engorda tanto." El boom no es casualidad: las búsquedas de malta en Google Argentina se dispararon más del 300% en el último trimestre.
Pero, ¿qué hay detrás de esta explosión? Los rosarinos están eligiendo la malta como alternativa a las bebidas alcohólicas tradicionales, seducidos por su bajo contenido alcohólico (entre 0,5% y 2%) y su supuesto valor nutricional. Sin embargo, los especialistas en nutrición advierten que no todo lo que brilla es oro.
La licenciada María Elena Rossi, nutricionista del Hospital Provincial, es clara: "La malta sigue siendo una bebida procesada con azúcares añadidos. Que tenga menos alcohol no la convierte automáticamente en saludable". Sus palabras chocan con el marketing que presenta a la malta como una bebida funcional rica en vitaminas del complejo B.
En los bares del centro rosarino, la malta ya ocupa un lugar destacado en las cartas. "Los jóvenes la piden mucho, especialmente las mujeres", observa Carlos Mendez, bartender de un local de Córdoba y Rioja. "Dicen que les gusta el sabor y que no las deja pesadas como la cerveza."
¿Estamos ante una moda pasajera o un cambio real en los hábitos de supermercados-crece-el-uso-de-tarjetas-y-ahora-tambien-las-cuotas-porque-al-tope.html" class="auto-link">consumo? Los números sugieren que la malta llegó para quedarse. Las importaciones desde países como Alemania y República Checa crecieron un 180% en lo que va del año, mientras que las marcas nacionales aceleran su producción para no perder el tren.
Lo cierto es que Rosario, una vez más, se posiciona como termómetro de las tendencias nacionales. La malta ya no es solo una bebida: es el símbolo de una generación que busca alternativas más conscientes sin renunciar al placer social de compartir un trago.
Comentarios (3)
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Yo la probé y está buena, pero no entiendo tanto revuelo. Al final es otra bebida más del mercado.
Excelente nota. Yo trabajo en una dietética y confirmo todo lo que dice. La gente está loca con la malta.
Otra moda más. En dos años nadie se va a acordar de la malta. Como pasó con el kombucha.