Lo que pasó en el pasillo de 27 de Febrero al 7800 no se olvida fácil. Un hombre cayó acribillado a balazos en plena tarde, en una zona que convive a diario con la sombra del Complejo Penitenciario de Rosario. La paradoja es brutal: a metros de donde se encierra a quienes cometen delitos, la violencia volvió a cobrar una vida.
Fuentes oficiales confirmaron la identidad de la víctima este martes, aunque por razones de la investigación en curso los datos completos no fueron difundidos de manera pública de inmediato. El hecho ocurrió en la tarde del lunes 17 de agosto, en un pasillo interno del barrio, ese tipo de geografía urbana donde la calle se angosta y los testigos se hacen escasos.
Por el momento, no hay personas detenidas. La Policía de Santa Fe trabaja en el relevamiento de la escena y en la recolección de testimonios, aunque en estos barrios el silencio suele ser la primera respuesta. No por complicidad necesariamente, sino por miedo. Un miedo que en el oeste rosarino ya tiene años de historia y que ninguna gestión ha logrado desarmar del todo.
¿Cuántas veces más va a aparecer un cuerpo en un pasillo de esta ciudad antes de que alguien tome una decisión de fondo? La pregunta no es retórica: es la que se hacen los vecinos de la zona cada vez que escuchan disparos y cierran las ventanas.
El sector de 27 de Febrero y la zona penitenciaria es uno de los corredores más complejos del mapa de violencia rosarino. La cercanía con el Complejo Penitenciario —donde están alojados presos de alta peligrosidad— no es un dato menor: investigaciones anteriores han mostrado que muchas órdenes de ajuste de cuentas se siguen coordinando desde adentro de los penales, a través de celulares que entran de manera ilegal.
La Fiscalía competente tomó intervención en las primeras horas y ordenó las pericias de rigor. Los investigadores buscan establecer si la víctima tenía antecedentes, vínculos con alguna organización criminal o si se trató de un crimen vinculado a disputas territoriales, que en esta parte de Rosario son moneda corriente.
Rosario lleva meses intentando sostener una baja en los índices de homicidios respecto a los picos históricos de años anteriores. Pero cada cuerpo que aparece en un pasillo es un recordatorio de que la estructura que genera esa violencia sigue en pie. Identificar a la víctima es el primer paso. Encontrar a los responsables, el que casi nunca llega.

Comentarios (12)
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A metros del penal y no hay un solo detenido. Qué hacen los que están adentro custodiando si afuera pasa esto? Pregunta sincera.
Vivo a cuatro cuadras de ahí. Los tiros los escuchamos todos pero nadie sale a mirar porque sabemos cómo termina el que mira. Eso es lo que no entienden los que viven en Fisherton.
Mi hijo va a la escuela por esa zona. Todos los días rezo para que llegue bien. No es manera de vivir esto.
Y bueno, zona de penal, zona de quilombo. Siempre fue así y siempre va a ser así. No es novedad para nadie.
No puede ser que lo naturalicemos así como dice el comentario anterior. Que 'siempre fue así' no significa que tenga que seguir siendo así. Esa resignación es parte del problema.
No lo naturalizo, soy realista. Cuántos gobiernos prometieron cambiar eso y acá seguimos? Pullaro, Bonfatti, Lifschitz... todos dijeron lo mismo. Yo ya no creo en ninguno.
Lo que dice la nota sobre los celulares en el penal es clave. Eso es lo que hay que atacar primero. Si cortás la comunicación, cortás la cadena de mando.
Totalmente de acuerdo, pero eso se sabe hace 10 años y los celulares siguen entrando. Alguien los deja entrar. Eso también hay que investigarlo.
IDENTIFICARON al muerto. Bien. Ahora identifiquen a los asesinos, que eso es lo que nunca pasa en esta ciudad.
Qué tristeza. Una familia que hoy está de luto y nosotros ya mañana vamos a estar hablando de otra cosa. Así funciona esto.
Che, alguien sabe quién era? En el barrio dicen que era conocido pero nadie da nombres.
La nota dice que no difundieron los datos por la investigación. Tiene sentido, a veces publicar el nombre complica el trabajo de la fiscalía.