Lo que pasó este lunes a la tarde en la zona oeste de Rosario no es una novedad que sorprenda, y eso es exactamente el problema. Un joven de 24 años murió y otro de 26 terminó internado con una bala en el pecho, en un ataque que ocurrió en plena luz del día a metros de uno de los complejos penitenciarios más importantes de la ciudad.
El hecho se registró cerca de las 17 horas en la intersección de 27 de Febrero al 7800, casi Colombres, en el límite oeste de Rosario. Personal policial que patrullaba el sector fue alertado por vecinos de que había un hombre tendido en el interior de un pasillo. Cuando llegaron, encontraron a un joven con heridas de bala. No era el único.
El herido de 26 años fue trasladado de urgencia por una ambulancia del SIES al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde los médicos confirmaron una herida de arma de fuego en el pecho. Quedó internado bajo observación. Al mismo tiempo, los efectivos recibieron otra noticia: un segundo joven, de 24 años, había ingresado por sus propios medios o asistido al Policlínico San Martín con múltiples impactos de bala provenientes del mismo sector. Poco después, los médicos certificaron su muerte.
Dos víctimas, el mismo origen, el mismo momento. La escena habla sola.
Lo que sí aportó algo concreto fue el sistema de videovigilancia: las cámaras registraron a tres hombres alejándose del lugar tras el ataque. Dos habrían tomado hacia el oeste y el tercero hacia el este. Por ahora, ninguno fue identificado ni detenido.
¿Cuánto pesa el dato de que todo esto ocurrió a escasos metros del Complejo Penitenciario de la zona oeste? No es un detalle menor. La cercanía con establecimientos penitenciarios en Rosario ha sido históricamente un factor de tensión territorial, donde las disputas entre facciones no se detienen en los muros. La investigación deberá responder si hay alguna conexión o si fue una coincidencia geográfica.
La Comisaría 32ª intervino por jurisdicción y luego cedió el caso a la Policía de Investigaciones y la Fiscalía de turno, que ahora tienen a cargo el expediente. Los primeros pasos serán clave: identificar a las víctimas en profundidad, rastrear los movimientos de los tres sospechosos captados en cámara y establecer si el ataque fue dirigido o aleatorio.
Rosario acumula episodios como este con una regularidad que debería alarmar a cualquier gobierno. Un lunes a las cinco de la tarde, en un barrio de la ciudad, dos jóvenes reciben disparos. Uno no llega a la noche. El otro pelea por su vida en el HECA. Y tres hombres se dispersan por las calles como si nada. La pregunta que queda flotando no es nueva, pero sigue sin respuesta: ¿hasta cuándo?

Comentarios (13)
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Dos pibes baleados a las 5 de la tarde, a metros de una cárcel, y los tres que lo hicieron se fueron caminando tranquilos. Esto ya no es inseguridad, es impunidad total.
Y sí, zona oeste siempre fue brava. Pero últimamente está peor que nunca. Mis viejos viven a diez cuadras de ahí y no salen más después de las 6.
Hay que ver quiénes eran las víctimas antes de llorar. No digo que se lo merecían, pero tampoco que eran inocentes. En esa zona uno no cae baleado de casualidad.
Rodrigo, ¿en serio? Un pibe de 24 años muerto y lo primero que pensás es si 'se lo merecía'? Qué nivel de deshumanización. Nadie merece morir así.
Silvia, no dije que se lo merecía, dije que hay que ver el contexto. No es lo mismo un pibe que estaba en la esquina equivocada que uno metido en el negocio. La diferencia importa para entender qué está pasando.
Lo del Complejo Penitenciario al lado no es casualidad. Esas zonas siempre terminan siendo territorio de disputa. El Estado pone la cárcel y después abandona el barrio.
Yo paso por ahí con el auto cuando voy a ver a mi hermana. A partir de ahora me busco otra ruta. Qué miedo, en serio.
Las cámaras los filmaron y nadie los agarró. Para qué sirve el sistema de videovigilancia si los tipos se van caminando igual? Millones invertidos en tecnología y cero resultados.
Che, el HECA ya no da más. Los médicos hacen lo que pueden pero la cantidad de baleados que entra por semana es una locura. Eso también es una emergencia.
Tres tipos se van en distintas direcciones y ninguno fue detenido. Eso me dice todo sobre la presencia policial real en esa zona. Una cosa es patrullar y otra es controlar.
yo vivo en el barrio y es una pesadilla. los vecinos no podemos ni salir. y cuando llamás al 911 tardan una hora. una hora.