El golpe al sector industrial santafesino que se anticipaba desde mayo se confirmó esta semana: Adient Automotive Argentina SRL oficializó el cierre de su planta en Pueblo Esther y el despido de 70 trabajadores. La empresa, que fabricaba de manera exclusiva los asientos del Chevrolet Tracker para la planta de General Motors en Alvear, decidió que le resulta más conveniente importar esas autopartes desde Brasil que producirlas a apenas tres kilómetros de su único cliente.
La instalación, ubicada sobre la ruta provincial 16 a metros del arroyo Frías, deja de operar como unidad manufacturera para convertirse en una importadora directa de butacas terminadas. La paradoja es elocuente: una multinacional con 200 fábricas en 29 países y presencia en los principales mercados automotrices del mundo cierra una planta que estaba literalmente al lado de su comprador. La ecuación productiva argentina, sencillamente, ya no le cierra.
Surgida en 2016 como unidad independiente de Johnson Controls, Adient es uno de los mayores fabricantes de asientos del mundo: produce butacas para cerca de 25 millones de vehículos por año a escala global. En su mejor momento, la planta de Pueblo Esther llegó a emplear 230 operarios y abastecía no solo a GM en Alvear sino también al modelo HRV de Honda en la localidad bonaerense de Campana. Desde 2019, según informó el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), la estructura venía sufriendo recortes graduales hasta llegar al cierre definitivo.
Los factores que explican la decisión son conocidos en el sector: retracción del mercado interno, flexibilización para el ingreso de bienes extranjeros y un tipo de cambio que encarece la producción local frente a la importación. En ese contexto, mantener una línea de manufactura en Argentina resulta menos rentable que traer el producto terminado desde una planta brasileña que ya opera a plena capacidad. Es el tipo de consecuencia que genera la combinación de costos laborales en dólares elevados con una demanda interna que no termina de recuperarse.
Lo que vuelve más llamativo el cierre es su simultaneidad con una señal positiva en la misma cadena productiva. General Motors, el único cliente de Adient en Argentina, anunció a comienzos de agosto el fin de un período de suspensiones que había afectado su actividad durante el último año. Desde el 19 de agosto, la fábrica de Alvear volvió a trabajar las cuatro semanas del mes, dejando atrás el esquema que contemplaba una semana mensual sin actividad con pago del 75% del salario bruto.
El nuevo acuerdo entre GM y Smata establece una jornada de seis horas diarias en un único turno, aunque los trabajadores cobran el equivalente a siete horas. La terminal prevé sostener el volumen de producción proyectado para 2026 compensando la reducción horaria con mayor continuidad mensual. Es decir: GM reactiva, pero lo hace con insumos que ya no fabricará su proveedor local.
El caso Adient ilustra una tensión estructural del modelo industrial argentino: la apertura comercial y la desregulación pueden mejorar la eficiencia agregada, pero generan disrupciones concretas en cadenas de valor que durante años operaron bajo un esquema de protección implícita. Para los 70 trabajadores de Pueblo Esther, el debate teórico sobre competitividad tiene nombre y apellido. El desafío es que la reactivación que empieza a mostrarse en terminales como GM se traduzca también en demanda de producción local, y no solo en importaciones más baratas.

Comentarios (15)
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70 familias sin trabajo para que una multinacional se ahorre unos mangos importando desde Brasil. Esto es lo que nos venden como 'apertura económica'. Vergüenza.
Y sí, cuando el Estado te infla los costos durante décadas con impuestos y regulaciones, al final la empresa se va. No es magia, es consecuencia.
Claro, la culpa es de los impuestos y no de una empresa que cierra una planta que estaba A TRES KILÓMETROS de su cliente. Genial el análisis.
Trabajo en el sector metalmecánico y esto no es novedad. Desde 2019 que Adient venía achicando. Lo que sorprende es que GM esté reactivando justo ahora y encima sin el proveedor local. Algo no cierra.
¿Y el SMATA qué hizo todo este tiempo? Siempre llegan tarde con el comunicado y los trabajadores ya en la calle.
Mi marido trabajó en esa planta hasta 2022. Ya veíamos venir esto. Una pena para los que quedaron.
Lo que me parece increíble es que GM reactiva su planta pero los asientos los va a traer de Brasil. O sea, el empleo industrial argentino no se recupera ni cuando hay demanda. Algo estructural está mal.
Exacto Diego, y eso es lo que no quieren ver los que festejan la 'reactivación' de GM. Reactivación para quién?
Seamos honestos: si producir en Argentina sale el doble que importar desde Brasil, el problema no es la empresa. El problema es el costo argentino. Impuestos, cargas laborales, energía cara. Eso hay que atacar.
Bossio tiene razón. Nadie cierra una planta que le da plata. Si la cerraron es porque perder plata ahí era inevitable.
Muy fácil decir 'el costo argentino' cuando son 70 personas que mañana no saben cómo pagan el alquiler. Un poco de empatía no vendría mal.
Pueblo Esther, Alvear, toda esa zona vive de la industria automotriz. Cada cierre de estos se siente en los comercios, en las escuelas, en todo. No es solo un número.
230 empleados en el pico, 70 al cierre. Ya habían destruido dos tercios del empleo antes de esto. La noticia de hoy es solo el remate.
Me pregunto si el gobierno provincial hizo algo para retener esta planta o simplemente miraron. Alguien sabe?
Lo de GM es interesante: acuerdo de 6 horas pagadas como 7 para mantener continuidad. Eso es creatividad negociadora. Lástima que Adient no encontró una salida similar.