No hay forma de escaparle. Cada vez que Inter Miami juega, Argentina entera frena. Y Rosario, la ciudad que lo vio nacer y crecer hasta los 13 años, no es la excepción. El partido entre Inter Miami y Chicago Fire se convirtió en uno de los temas más buscados en Google Argentina en las últimas horas, con más de 20.000 búsquedas que reflejan la obsesión nacional por seguir cada paso de Lionel Messi en la Major League Soccer.
El conjunto de Florida, donde milita el capitán de la Selección Argentina junto a otros nombres de peso del fútbol mundial, enfrenta a Chicago Fire en un duelo que la MLS sabe aprovechar para su crecimiento global. Desde que Messi desembarcó en Miami, la liga norteamericana dejó de ser un dato menor para los argentinos: se transformó en seguimiento semanal, en madrugadas frente a la pantalla, en debates en los bares del centro rosarino.
En Rosario, la conexión es especialmente visceral. La cuna de Messi —el barrio de Las Heras, la cancha de Grandoli, el club Newell's Old Boys— hace que cada partido del rosarino más famoso del planeta tenga aquí una resonancia particular. No es solo fútbol: es identidad. Es orgullo de ciudad. Cada gol de Leo en la MLS se festeja en Rosario como propio, porque en algún punto lo es.
El partido ante Chicago Fire genera expectativa no solo por la posible actuación de Messi, sino también por el momento que atraviesa el equipo en la temporada de la MLS. Inter Miami ha demostrado ser un equipo competitivo, con un proyecto serio que excede la figura de su estrella máxima. Chicago Fire, por su parte, es uno de los clubes históricos de la liga estadounidense, con una hinchada fiel y un juego que no le regala nada a nadie.
A nivel nacional, el interés por la MLS creció exponencialmente desde la llegada de Messi. Plataformas de streaming, canales de cable y redes sociales compiten por cubrir cada detalle. En Santa Fe y Rosario, las peñas mesianas —que explotaron tras el Mundial de Qatar 2022— siguen activas y convocan a los partidos del rosarino como si fuera una final.
Para los rosarinos, seguir a Messi en Miami es casi un acto de pertenencia cultural. Mientras Buenos Aires debate la macro, el dólar o la política nacional, acá en el Gran Rosario hay una certeza que trasciende todo: cuando juega Leo, el mundo para. Y Chicago Fire o quien sea tendrá que vérselas con eso.
Comentarios (4)
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Cada vez que juega el Leo me quedo hasta las 3 de la mañana mirando. No importa que sea la MLS, es Messi y punto. Orgullo rosarino para siempre.
Yo no entiendo mucho de la MLS pero cuando juega Messi prendo la tele sí o sí. En casa somos todos de Newell's y lo seguimos desde chico.
Che, ¿y cuándo van a hablar de los problemas reales de Rosario? Con todo el respeto que me merece Leo, hay cosas más urgentes que un partido en Miami.
El partido lo vi con mi viejo que es hincha de Newell's de toda la vida. Ver a Messi jugar aunque sea en Estados Unidos es un regalo. Chicago Fire no sabe lo que le viene.