Como lo hizo desde el primer día de su mandato, el presidente Javier Milei participó este viernes del acto de conmemoración por el 32° aniversario del atentado a la AMIA, el peor ataque terrorista de la historia argentina y uno de los más graves de América Latina.
El 18 de julio de 1994, una bomba destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina en la calle Pasteur al 600, en el barrio porteño de Once. El saldo fue devastador: 85 muertos y más de 300 heridos. Treinta y dos años después, la causa judicial sigue sin condenas firmes, una herida abierta que ningún gobierno logró cerrar.
La presencia de Milei en el acto no es un gesto menor. El mandatario tiene un vínculo profundo y explícito con la comunidad judía argentina y con el Estado de Israel, al que visitó en múltiples ocasiones y con el que Argentina mantiene una relación privilegiada desde su asunción. Milei fue el primer presidente argentino en convertirse formalmente al judaísmo, un proceso espiritual que él mismo ha descripto públicamente.
La ceremonia anual, organizada por la AMIA y DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), convoca cada año a representantes del Estado, la dirigencia política, la comunidad judía y organismos de derechos humanos. Es uno de los pocos actos de memoria que logra una adhesión transversal, aunque la impunidad que rodea al caso sigue siendo el eje del reclamo central.
La investigación judicial señala a Irán como responsable del atentado, ejecutado por la organización terrorista Hezbollah. La causa tuvo décadas de avances y retrocesos, estuvo marcada por el escándalo del Memorándum con Irán firmado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2013 —un acuerdo que buscaba crear una comisión binacional para investigar el ataque y que fue ampliamente cuestionado como un intento de encubrimiento— y por la muerte en circunstancias nunca esclarecidas del fiscal Alberto Nisman, quien había acusado a la entonces presidenta de traición a la patria por ese acuerdo.
Para el gobierno de Milei, la postura es clara y sin ambigüedades: Irán es responsable y no hay margen para ningún tipo de negociación diplomática que relativice esa responsabilidad. En ese sentido, la presencia del Presidente en el acto refuerza un posicionamiento geopolítico que distingue a esta administración de la anterior.
La AMIA sigue siendo símbolo de una deuda del Estado argentino con sus propias víctimas. Treinta y dos años de impunidad son, también, treinta y dos años de un sistema judicial que no estuvo a la altura. Eso, en cualquier análisis serio, no puede omitirse.

Comentarios (12)
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Que el Presidente esté presente cada año en este acto no es un detalle menor. Es un gesto de coherencia que otros mandatarios no siempre tuvieron. 32 años y todavía ningún condenado. Una vergüenza nacional.
85 muertos y cero condenas. Eso resume perfectamente cómo funciona la justicia argentina. No importa quién gobierne, la impunidad es la constante.
Milei va al acto de la AMIA pero no aparece cuando hay problemas reales acá en Argentina. Puro show mediático.
Hernán, ¿ir a recordar a 85 víctimas de un atentado terrorista te parece 'show mediático'? Qué nivel de análisis...
Gisella, no dije que el acto no importa. Dije que Milei lo usa políticamente. Hay una diferencia. Pero claro, para los libertarios todo lo que hace el Jefe es perfecto.
El mismo kirchnerismo que firmó el memorándum con Irán para encubrir a los asesinos ahora va a hablar de memoria y justicia. El descaro no tiene límites.
cuervo_central tiene razón, el memorándum fue una traición directa a las víctimas. Y después se llenan la boca hablando de derechos humanos. Selectivos ellos.
Cada 18 de julio es lo mismo: acto, discursos, lágrimas y después nada. 32 años esperando justicia. Ya no sé si algún día va a llegar.
Como miembro de la comunidad judía valoro profundamente la presencia del Presidente. Pero lo que realmente necesitamos no son actos, sino avances concretos en la causa judicial. Eso es lo que honra a los 85.
Nisman murió por intentar hacer justicia y todavía hay gente que defiende a quienes lo persiguieron. No me olvido y no los voto.
Qué bueno que al menos el Presidente tenga la coherencia de ir todos los años. Otros se acordaban solo cuando les convenía electoralmente.
El vínculo de Milei con Israel y la comunidad judía es genuino, eso se nota. Pero la deuda sigue siendo judicial, no protocolar. Necesitamos que Argentina presione internacionalmente para que los responsables iraníes sean juzgados.