El caso que sacudió al mundo del fútbol rosarino sigue sumando capítulos. Leila Navarro, hija del asesinado referente barrabrava Julio 'Cara de Goma' Navarro, fue condenada a un año y seis meses de prisión por encubrimiento en el marco de la causa que investiga el doble crimen de Andrés 'Pillín' Bracamonte y Daniel 'Rana' Attado. La condena se selló mediante un juicio abreviado, lo que le permitió quedar en libertad.
Leila no apretó el gatillo, pero tampoco ayudó a la Justicia. Según la acusación, ocultó pertenencias de las víctimas y mintió —u omitió información clave— cuando declaró ante los fiscales que investigan el caso. Ese silencio cómplice, en un expediente de esta magnitud, tiene un precio. Y la Justicia se lo cobró, aunque con una pena que muchos en Rosario van a considerar demasiado liviana.
¿Cuánto vale el silencio en una causa por doble homicidio? Aparentemente, dieciocho meses que no se cumplen en una celda. El procedimiento abreviado —un mecanismo legal que permite acordar una pena entre la fiscalía y el imputado sin llegar a juicio oral— le evitó a Leila Navarro un debate público que hubiera sido, cuanto menos, incómodo para varios actores del ambiente barrabrava de Rosario Central.
El contexto familiar de Leila es imposible de ignorar. Su padre, Julio 'Cara de Goma' Navarro, fue un referente histórico del sector conocido como el paravalanchas de la hinchada canalla, una de las facciones internas de la barra brava del Canalla. Ese mundo de lealtades cruzadas, códigos de silencio y disputas violentas es el mismo que terminó con la vida de Pillín Bracamonte y el Rana Attado.
Andrés 'Pillín' Bracamonte fue durante años el jefe máximo de la barra brava de Rosario Central, una figura que combinaba el poder en las tribunas con vínculos que la Justicia siempre sospechó que iban mucho más allá del fútbol. Su asesinato, junto al de su ladero Attado, abrió una causa judicial que fue desenredando una trama de violencia-tras-el-triunfo-de-argentina-una-jefa-policial-herida-apunalados-y-bat.html" class="auto-link">violencia, complicidades y silencios que todavía no terminó de resolverse del todo.
La condena de Leila Navarro es una pieza más en ese rompecabezas. No es la pieza central, pero importa: muestra que la Justicia está llegando también a los bordes de la trama, a quienes no dispararon pero sí cubrieron. El problema es que un año y medio en suspenso —o cumplido con salidas transitorias, según las condiciones del acuerdo— difícilmente genere el efecto disuasorio que una causa de esta gravedad requiere.
El expediente sigue abierto. Hay procesados, hay condenas parciales, y hay preguntas que todavía no tienen respuesta pública. En Rosario, cuando se habla de barras bravas y crímenes sin resolver, el silencio siempre fue el principal cómplice. Que alguien haya sido condenado precisamente por eso es, al menos, una señal de que algo está cambiando.

Comentarios (12)
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Un año y medio en suspenso por encubrir un doble homicidio. Impresionante la Justicia argentina. Impresionante.
¿Qué disuade una pena en suspenso? Absolutamente nada. El mensaje que manda la Justicia es: cubrí un crimen, quedate en casa.
Diego, entiendo la bronca, pero el abreviado también sirve para que la fiscalía avance más rápido en los peces gordos. No es solo por ella.
Che, no mezclen a toda la hinchada con estos personajes. Hay miles de hinchas de Central que no tienen nada que ver con la barra ni con estos crímenes.
Al menos algo se resuelve. Lento, con penas flojas, pero algo. Mejor que la impunidad total que hubo durante años con estos temas.
El fútbol en Argentina es una excusa para lavar plata y ejercer poder. Las barras son el brazo armado de eso. Y los clubes miran para otro lado.
Pobre chica, creció en ese ambiente. No la justifico, pero hay que entender el contexto. No es lo mismo nacer en esa familia que elegir ese camino.
Tere, 'pobre chica' nada. Tenía edad para saber lo que hacía. Ocultó pruebas de un doble crimen. El contexto familiar no la exime.
Lo que me llama la atención es que el padre también fue asesinado. O sea, esta familia está en el centro de una trama de violencia que parece no tener fin.
igual el abreviado fue lo mejor para todos, si iba a juicio oral capaz salia con menos o se complicaba la causa mayor. la fiscalia no es tonta
¿Cuándo van a ir presos los que realmente ordenaron estos crímenes? Esa es la pregunta que nadie responde.