El Senado de la Nación sesionó este jueves en un clima político caldeado, mientras desde las entrañas del Gobierno de Javier Milei se filtraban señales de tensión interna que no pasaron desapercibidas en ninguna capital provincial. En Santa Fe, donde la gestión de Maximiliano Pullaro lleva más de un año navegando la relación con una Casa Rosada que alterna entre el acuerdo y el ninguneo, la jornada se siguió con atención.
La sesión en la Cámara Alta se desarrolló en un contexto de creciente fricción dentro del propio oficialismo nacional, con declaraciones cruzadas entre funcionarios que revelan que el experimento libertario no es tan monolítico como sus voceros pretenden mostrar. Para quienes cubrimos política desde los pasillos del Palacio de los Leones y la Legislatura santafesina, esto no es novedad: los gobiernos que llegan con la promesa de romper todo suelen fracturarse antes de lo esperado.
Lo que sí importa concretamente a Rosario y a toda la provincia es qué sale de esas tensiones en términos de recursos. La deuda histórica de la Nación con Santa Fe en materia de coparticipación federal sigue sin resolverse. Los números que maneja la provincia hablan de miles de millones de pesos que nunca llegaron, una sangría que arranca mucho antes de Milei pero que su administración no ha mostrado voluntad real de corregir.
La obra pública frenada es otro capítulo abierto. Desde que la gestión libertaria decidió cortar el grifo de la inversión en infraestructura como parte de su ajuste fiscal, decenas de obras en territorio santafesino quedaron paralizadas o en cámara lenta. Rutas, hospitales, escuelas: el impacto es concreto y lo sufren los vecinos, no los economistas que aplauden el equilibrio fiscal desde Buenos Aires.
En ese marco, las tensiones internas que trascendieron este jueves desde el Gobierno nacional tienen una lectura política clara para Santa Fe: cuando el poder central está distraído en sus propias peleas, la provincia queda más sola para resolver sus problemas. Y Pullaro lo sabe. El gobernador ha construido su gestión sobre la base de la autonomía provincial, buscando acuerdos puntuales con Nación sin atarse a ninguna de las facciones que pugnan dentro del mileismo.
La sesión del Senado, por su parte, es el escenario donde esas tensiones se expresan institucionalmente. Los bloques opositores y los aliados circunstanciales del oficialismo nacional juegan un ajedrez permanente en el que Santa Fe tiene sus propias piezas: los senadores provinciales que responden a la conducción de Pullaro han demostrado en el último año que no son escribas de ningún poder central, ni del kirchnerismo que los antecedió ni del libertarismo que hoy ocupa la Casa Rosada.
La política argentina tiene una constante que veinte años de cobertura me enseñaron a reconocer: cuando hay ruido en la cúpula nacional, las provincias que tienen gestión propia y conducción clara son las que mejor capean el temporal. Santa Fe tiene hoy esa conducción. El desafío es sostenerla mientras Buenos Aires sigue mirándose el ombligo.

Comentarios (12)
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Pullaro hace bien en no atarse ni al kirchnerismo ni a Milei. Santa Fe tiene que defender sus intereses sola porque de Buenos Aires no viene nada hace décadas.
Che, Pullaro tranquilo porque le conviene. Si patea el tablero pierde los fondos que sí le mandan. Es política, no ingenuidad.
Totalmente de acuerdo con Roberto. La autonomía provincial es lo único que nos protege de los vaivenes de la política nacional. Ojalá Pullaro la sostenga.
¿Y cuándo Pullaro va a reclamar en serio la plata de la coparticipación? Porque hasta ahora lo veo muy tranquilo para lo que nos deben.
Las obras paradas son un escándalo. Hay una ruta acá cerca de Cañada de Gómez que lleva meses sin que nadie aparezca. Eso es lo que le importa a la gente, no las peleas de los funcionarios en Buenos Aires.
Milei tiene tensiones internas y mientras tanto Santa Fe sigue esperando que le paguen lo que le corresponde. Un clásico argentino.
¿Tensiones internas? Che, a mí me importa tres pepinos quién pelea con quién adentro del gobierno. Lo que quiero es que arreglen las rutas y paguen lo que deben. Basta de circo.
El análisis del artículo está bien pero me parece que le dan demasiado crédito a Pullaro. La gestión en seguridad todavía tiene muchas deudas en Rosario.
Pullaro tiene deudas sí, pero comparado con lo que fue la gestión anterior en seguridad, hay una diferencia notable. Al menos se nota que hay conducción.
Marce, 'hay conducción' no alcanza cuando seguimos viendo balaceras en los barrios. El listón no puede ser tan bajo.
Lo que describe la nota sobre el Senado es la Argentina de siempre: el interior mirando cómo el centro del poder se pelea entre sí mientras los recursos no llegan. Nada nuevo bajo el sol.
Buen artículo. Por fin alguien que escribe desde acá y no desde Palermo explicándonos cómo vivimos.