Lo que escribió Gabriel Vega no es un comunicado de prensa. Es el grito de un padre que ve cómo el caso de su hija asesinada se empieza a convertir en un circo mediático, y que decidió poner las cosas en su lugar.
Hace más de un mes que Agostina Vega, una adolescente, fue asesinada en la provincia de Córdoba. Desde entonces, la causa tuvo una exposición pública enorme, con declaraciones cruzadas, versiones en disputa y un clima que, según el propio padre, comenzó a desviar el foco de lo que realmente importa: encontrar la verdad y hacer justicia-suspendio-el-remate-de-los-activos-de-sancor-denunciado-por-falta-de.html" class="auto-link">justicia.
En la carta, Gabriel fue directo desde el arranque: "Desde que ocurrió el femicidio de mi hija, la causa ha tenido una enorme exposición pública. En ese contexto también se formularon distintas afirmaciones sobre mi persona. No considero que este sea el ámbito para responderlas. Mi responsabilidad, como padre, es colaborar con la Justicia y contribuir a que la investigación llegue a la verdad, con el respeto que la memoria de Agostina merece".
El hombre también aclaró que se puso a disposición de la investigación desde el primer momento, incluso sin tener vinculación directa con los imputados: "Entendí que mi hija merecía una investigación seria, objetiva, completa y respetuosa de la verdad". Una frase que, leída entre líneas, suena como una respuesta a quienes lo señalaron o cuestionaron su rol en el proceso judicial.
Uno de los puntos más fuertes de la carta tiene que ver con la exposición pública que tomó el caso en los últimos días. Gabriel Vega expresó su sorpresa ante el hecho de que, luego de que el Ministerio Público Fiscal pidiera evitar la revictimización y preservar la memoria de Agostina, algunos actores del proceso hayan optado por salir a los medios. Sus abogados, dijo, respetaron ese criterio y siguieron trabajando donde corresponde: en el expediente.
La parte más dura del texto no admite interpretaciones: "Quiero decir algo con absoluta claridad: esto no es un juego. No se trata de una competencia por quién habla más fuerte ni de quién ocupa más espacio en los medios. Se trata del femicidio de mi hija". Pocas veces una frase tan corta pesa tanto.
El padre también defendió a su equipo legal con firmeza, asegurando que jamás hablaron mal de Agostina ni atentaron contra su memoria: "Protegieron la investigación cuando el silencio era indispensable. Acompañaron su búsqueda. Estuvieron presentes en el momento más doloroso de su despedida". Y cerró esa parte con algo que debería ser una obviedad pero que en este caso parece necesario recordar: "Ninguna víctima puede ser definida por versiones, prejuicios o descalificaciones. Toda víctima merece respeto. Y Agostina también".
Hay un dato que Gabriel Vega sí eligió hacer público, y que forma parte de la causa judicial: Agostina se encontraba bajo el cuidado de su madre cuando ocurrieron los hechos, y la persona actualmente imputada por el femicidio pertenecía a ese entorno. Una circunstancia que, según el padre, ya fue esclarecida por la Justicia.
El cierre de la carta es una apelación a la institucionalidad: "Solo pido que se permita trabajar a la Justicia con independencia, sin presiones y sin condenas anticipadas. Confío en las instituciones y confío en que la verdad terminará imponiéndose". Y anunció que están reuniendo evidencia sobre conductas que, a criterio de su equipo, podrían ser incompatibles con el propósito de preservar la investigación.
¿Cuánto más va a costar que entendamos que detrás de cada causa judicial hay una persona, una familia, un dolor que no cierra con ningún zócalo de televisión? Agostina Vega tenía sueños, tenía una familia que la amó. Eso es lo que su padre pide que no se olvide. Lo demás, que lo resuelva la Justicia.

Comentarios (13)
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Me partió el corazón leer esta carta. Un padre pidiendo que dejen trabajar a la justicia mientras tiene que salir a defenderse públicamente. ¿En qué momento nos convertimos en esto?
El circo mediático con los casos de femicidio es una vergüenza. Los medios y los abogados que salen a hablar a las cámaras no ayudan a la víctima, se ayudan a ellos mismos.
Hay algo que no me cierra en esta carta. Si el fiscal pidió silencio, ¿por qué el padre sale a hacer una carta abierta? No digo que esté mal, pero es contradictorio.
Porque tiene derecho a defenderse de las acusaciones que le estaban haciendo, Martín. No es lo mismo salir a hablar del expediente que salir a aclarar que no sos un monstruo.
Puede ser, pero él mismo dice que no es el ámbito para responder acusaciones... y después las responde. Solo digo que hay contradicciones.
Lo que más me impacta es cuando dice que Agostina estaba bajo el cuidado de la madre cuando ocurrió todo. Eso es un dato muy fuerte que la prensa no está destacando lo suficiente.
Cada vez que hay un femicidio mediático termina siendo un show. Los únicos que pierden son la familia y la memoria de la víctima. Qué tristeza.
Ojalá la justicia de Córdoba esté a la altura. Porque si no, esta carta va a quedar como un grito en el vacío.
"Ninguna víctima puede ser definida por versiones, prejuicios o descalificaciones." Eso lo deberían leer todos los que salen a opinar sin saber nada del expediente.
Muy de acuerdo con Luciana. Pero también hay que decir que la exposición pública a veces es lo único que evita que las causas se archiven. Es un dilema real.
Soy mamá y no puedo ni imaginar lo que está viviendo este hombre. Que Dios le dé fuerzas y que la justicia haga lo que tiene que hacer.
¿Y los medios cuándo van a entender que no son jueces? Cada vez que agarran un caso así lo destruyen.