Silencio. Eso fue lo que eligió Maranela Palmero, conocida como "la gringa Ludmila", cuando este jueves tuvo que sentarse frente al fiscal Raúl Garzón y dar explicaciones sobre lo que ocurrió en la madrugada del 24 de mayo en la vivienda donde vivía con el principal acusado del femicidio de Agostina Vega.
Palmero es la cuarta persona detenida en el marco de esta causa que sacudió a Córdoba y que tiene como víctima a una adolescente de 14 años. Su situación procesal no cambió: sigue imputada por encubrimiento agravado, y su abogado, Alberto Jaime Felsztyna, confirmó que la decisión de no declarar fue deliberada.
"Negó los hechos, se abstuvo de declarar. Se mantiene la misma imputación que es encubrimiento agravado", dijo el letrado en declaraciones a ElDoce. Una frase corta que, sin embargo, dice mucho sobre la estrategia defensiva que está tomando forma en este expediente.
Palmero era la pareja de Claudio Barrelier, el principal imputado, y convivía con él en la vivienda donde ocurrió el crimen. Ese dato no es menor: estaba ahí, en ese espacio, esa noche. Y según la investigación, algo vio, algo escuchó o algo supo. De hecho, el fiscal Garzón indagó a la acusada sobre un mensaje que habría enviado a Barrelier la noche del femicidio, vinculado a un presunto grito. Su abogado prefirió no dar precisiones hasta acceder al expediente completo, pero la existencia de ese mensaje ya es un dato que la investigación no va a soltar fácil.
Felsztyna adelantó que solicitará la libertad de su defendida a medida que avance la causa. Una movida esperable en este tipo de procesos, pero que difícilmente prospere mientras el fiscal siga acumulando pruebas y el expediente se encamine hacia el juicio oral.
El cuadro completo de los imputados es el siguiente: Barrelier enfrenta la acusación más grave, abuso sexual con acceso carnal en concurso real con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causae y violencia de género, lo que encuadra el hecho como femicidio. Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani están acusados de encubrimiento doblemente calificado, tanto por la gravedad del delito como por el contexto de violencia de género. Los tres ya tienen prisión preventiva dictada. Ambos también negaron los hechos durante sus declaraciones.
La Fiscalía entiende que hay elementos suficientes para sostener todas las imputaciones. Ahora, Garzón trabaja en la recolección de pruebas y en la preparación del requerimiento de elevación a juicio, el paso previo al debate oral. El camino es largo, pero la causa avanza.
Lo que no puede perderse de vista es lo que está en el centro de todo esto: Agostina tenía 14 años. Una vida entera por delante. Y cuatro personas detenidas que, de una manera u otra, están vinculadas a lo que le pasó esa madrugada. Que la Justicia llegue hasta el fondo es lo mínimo que se le debe.

Comentarios (13)
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Vivía en la misma casa y dice que no sabe nada. Por favor. El silencio también habla, y en este caso grita.
Todos se niegan a declarar, todos niegan los hechos. Y mientras tanto Agostina sigue sin justicia. Qué asco.
Desde el punto de vista legal, abstenerse de declarar es un derecho constitucional. No se puede interpretar como prueba de culpabilidad. Otra cosa es lo que diga la investigación.
Sí, es un derecho, pero cuando hay un mensaje tuyo esa misma noche hablando de un grito... el derecho a callar se vuelve muy sospechoso.
No dije que no sea sospechoso. Dije que legalmente no es prueba. Para eso está el fiscal, que parece que está haciendo bien su trabajo.
14 años tenía la nena. 14 años. Y cuatro adultos que saben algo y se hacen los desentendidos. No tengo palabras.
El mensaje que mandó esa noche es clave. Si el fiscal lo tiene, la estrategia del silencio le puede salir muy cara.
Espero que la Justicia no se duerma con este caso como pasó con tantos otros. Que lleguen al juicio oral rápido y que no haya chicanas procesales que lo dilaten años.
encubridores son tan culpables como el que lo hizo, si sabes algo y no decis sos complice punto
Coincido con Braian. Moralmente no hay diferencia. Legalmente sí, pero moralmente son todos lo mismo.
Lo que me llama la atención es que el abogado ya habla de pedir la libertad. Con todo lo que hay encima, ¿en serio creen que van a conseguirla?
Es la estrategia de siempre: pedir la libertad para ver si cuela algo. No va a prosperar mientras el fiscal siga sumando pruebas.
Que no se olvide el nombre de Agostina Vega. Que no quede en el olvido como tantas otras víctimas. Justicia.