La Justicia Federal de Rosario dio un paso contundente en una causa que mezcla narcotráfico, lavado de dinero y el mundo del espectáculo: el Juzgado Federal N°3 ordenó la intervención judicial por 90 días de VTX Rosario SA, la firma que opera el Teatro Vorterix en la ciudad, en el marco de una investigación por presuntas maniobras de lavado de activos de origen ilícito.
La medida cautelar fue solicitada por la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y ordenada por el juez federal Carlos Vera Barros. Su objetivo es resguardar los bienes de la empresa mientras avanza la investigación penal, evitando que los activos investigados sean redireccionados o se pierdan.
En el centro de la causa está Brian Walter Bilbao, señalado como ex accionista de la firma y actualmente detenido desde noviembre de 2025, cuando fue arrestado transportando 956 kilos de cocaína en una camioneta. Según la imputación de Procelac y de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) NEA, Bilbao sería integrante de una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de estupefacientes mediante avionetas provenientes de países limítrofes.
Lo que hace especialmente llamativo el caso es la trama de testaferros que, según la fiscalía, habría permitido a Bilbao controlar la empresa sin aparecer formalmente en ningún registro. La imputación sostiene que Bilbao habría administrado VTX Rosario SA al menos desde el 29 de octubre de 2018, luego de adquirir parte de las acciones a través de una mujer y su hija, quienes habrían actuado como prestanombres. Ninguno de los imputados que presuntamente administraba de hecho la sociedad figura en el Boletín Oficial de la Provincia de Santa Fe como integrante formal de la firma.
Antes de su detención, Bilbao había permanecido prófugo durante más de dos años en el marco de la investigación por lavado de activos. Fue recién a partir de su captura que Procelac profundizó la pesquisa y llegó a solicitar la intervención de la empresa.
La investigación también reveló vínculos concretos entre Bilbao y la operatoria del teatro. Escuchas telefónicas incorporadas a la causa registraron menciones a su participación en cuestiones vinculadas con el Teatro Vorterix. Además, se estableció que el empresario habría puesto a disposición de VTX Rosario SA un vehículo propio para trasladar artistas desde diciembre de 2020. Uno de los imputados se desempeñaba como socio gerente en los teatros Vorterix de Rosario y Mar del Plata y mantenía una relación estrecha con Bilbao, compartiendo cenas y eventos del mundo artístico.
En la causa intervienen el fiscal federal Diego Velasco de Procelac, el titular de la delegación Rosario de esa procuraduría, el fiscal Juan Argibay Molina, y el fiscal Matías Scilabra de Procunar NEA, con la participación del fiscal coadyuvante Santiago Alberdi.
Al disponer la intervención, el juez Vera Barros designó un síndico administrador con carácter de oficial de justicia y facultades de veeduría. Entre sus funciones estará realizar un inventario detallado de los activos de la sociedad, informar mensualmente sobre ingresos, egresos y destino de los fondos, y depositar el producido de la empresa en una cuenta a plazo fijo a nombre de la causa. También deberá alertar sobre cualquier hecho que pueda perjudicar los bienes o influir negativamente en la investigación.
El caso pone en evidencia una modalidad de lavado que las fuerzas de seguridad y la justicia vienen detectando con mayor frecuencia en Rosario: la utilización de empresas del sector cultural y del entretenimiento como vehículos para blanquear dinero proveniente del narcotráfico. Una práctica que, cuando sale a la luz, sacude no solo el expediente judicial sino también la confianza del público en espacios que forman parte de la vida cotidiana de la ciudad.

Comentarios (15)
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Impresionante. Fui a ver shows ahí varias veces y jamás imaginé que detrás podía haber plata del narco. Me da escalofríos pensar que uno paga la entrada y termina siendo parte de esa cadena sin saberlo.
956 kilos de cocaína y el tipo encima tenía un teatro. Así funciona Rosario: el narco lava plata en la cultura mientras la gente va a ver recitales sin saber nada. Vergüenza total.
Hay que esperar que la justicia haga su trabajo antes de condenar a todos los que trabajaban ahí. Los empleados del teatro, los técnicos, los boleteros... ellos no tienen nada que ver y pueden quedarse sin laburo.
Exacto lo que decís Marcos, pero tampoco podemos mirar para otro lado. Si la plata del narco financia espacios culturales, esos espacios son parte del problema aunque los laburantes no lo sepan.
No dije que haya que mirar para otro lado, dije que hay que separar la responsabilidad. El que lavó plata que pague, pero que no cierren el teatro y dejen a 50 familias sin ingresos.
Dos años prófugo y nadie lo encontraba... hasta que apareció con casi una tonelada de cocaína arriba. Qué nivel de investigación el nuestro, che.
En realidad lo que muestra esto es que Procelac venía trabajando la causa de lavado hace años, independientemente de la causa de narco. No es que no hacían nada: el tipo estaba prófugo pero la investigación seguía.
Bien por la justicia federal. Que sigan tirando del hilo porque esto seguro tiene más ramificaciones.
Lo que me llama la atención es la red de testaferros: una mujer y su hija como prestanombres. Siempre los mismos mecanismos y siempre hay gente dispuesta a prestar el nombre por unos pesos.
Y mientras tanto en el teatro seguían tocando bandas, la gente iba a divertirse... todo normal en la superficie. Así funciona el lavado, eso es lo más aterrador.
Me pregunto si la marca Vorterix a nivel nacional sabía algo o si realmente la franquicia rosarina era manejada de forma completamente independiente. Eso no queda claro en la nota.
Vorterix es una empresa con sede en Buenos Aires, la de Rosario es una sociedad aparte (VTX Rosario SA). Así que en principio son entidades distintas. Igual habrá que ver qué dice la investigación.
Buen dato El Tano, aunque eso no los exime de haber chequeado con quién hacían negocios. Cuando te asociás con alguien tenés que saber quién es.
Lo que más me impacta es que el tipo ponía el auto para llevar artistas. O sea, estaba metido en la operación cotidiana del teatro. No era un inversor fantasma, estaba ahí adentro.
956 kilos. KILOS. Y tenía un teatro. Rosario es una película.