La Cascada del Saladillo, en el límite entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez, volvió a ser el punto de tensión entre la fuerza del agua y la infraestructura que sostiene la circulación diaria.
Según el Gobierno de Santa Fe, los trabajos para detener el retroceso alcanzaron el 85% de ejecución y ya se completaron las dos pantallas subterráneas que buscan contener la erosión.
El dato no es menor: el salto está a 150 metros del puente Molino Blanco y la obra se construyó con la urgencia de evitar que otro retroceso comprometa el puente de avenida Circunvalación y estructuras usadas por miles de vehículos.
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, fue directo: “El salto está a 150 metros del puente Molino Blanco. Se trabajó a contrarreloj por el riesgo que implicaba otro retroceso de la cascada”.
La Provincia retomó la intervención durante la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro, después de proyectos que no llegaron a completarse y de la paralización de trabajos bajo responsabilidad del Gobierno nacional.
El detalle técnico explica la magnitud: se terminaron 19 módulos de la pantalla principal aguas abajo y 53 bloques de anclaje aguas arriba, con estructuras de hierro y hormigón de 33 metros de profundidad y 104 metros de extensión.
También finalizaron las tareas de coronamiento y vinculación de las estructuras en las márgenes de Rosario y Villa Gobernador Gálvez, dos ciudades que dependen de esas conexiones para moverse.
Ahora, el frente de trabajo está en el cauce del arroyo, donde se colocan vigas y se construye una loza de hormigón para unir las pantallas subterráneas y reforzar la estabilidad del conjunto.
El secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, precisó: “Estamos en la etapa final de la obra. Ya terminamos el 25% de la losa de protección en el cauce del arroyo. Próximamente volvemos a desviar el arroyo para continuar el avance hacia el lado de Rosario”.
La obra no solo busca frenar el retroceso: también incluyó el reacondicionamiento del puente Molino Blanco y el refuerzo de la protección de sus estribos, con una inversión provincial que supera los 37.000 millones de pesos.
El Gobierno santafesino advirtió que preservar ambos puentes es fundamental para la circulación entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Si esas conexiones quedaran afectadas, los recorridos alternativos podrían sumar hasta ocho kilómetros y más de veinte minutos de viaje.
Enrico también vinculó el avance con la preparación ante lluvias intensas: “Hoy, con las pantallas finalizadas y los trabajos en el cauce en marcha, llegamos mejor preparados a las lluvias pronosticadas”.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿cuánto falta para que la losa termine de amarrar el sistema y el arroyo deje de ser una amenaza para los puentes?
Comentarios (10)
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Que al menos se avance. En Rosario y VGG se nota el alivio cuando no hay cortes por el arroyo.
¿Y cuándo se termina la losa? Si falta el 15%, con lluvias intensas puede ser delicado.
Justo, pero siempre se habla de 85%, 90%, 95%. Ojalá no quede en el camino.
No todo es para abajo. Al menos ahora la Provincia retomó y hay pantallas terminadas.
Ocho kilómetros de desvío serían una locura para el transporte público. Ojalá se termine pronto.
Bien que se haya reacondicionado el puente Molino Blanco. Eso también es clave para la circulación.
¿Alguien sabe si van a desviar el arroyo pronto? Por eso se frenan los trabajos.
Según la nota, próximamente. Pero “próximamente” en obra pública a veces es una eternidad.
La inversión supera los 37.000 millones. Si se termina bien, Rosario y VGG respiran.