En una economía contraída y con falta de liquidez, las franquicias low cost ganan terreno en Rosario. La señal apareció en una nueva edición del FranquiDay, el encuentro que reunió esta semana a empresas franquiciantes con potenciales inversores.
Francisco Bastard, fundador de Negozona, la plataforma que organiza el evento, explicó que los últimos años las marcas se inclinan por modelos low cost. “Lo que estamos viendo es que los últimos años las franquicias se están inclinando a modelos low cost, que no requieren una inversión tan alta, algo pensado en lo que está demandando el inversor”, dijo.
El cambio no es menor: los formatos que muestran mayor expansión proponen locales más chicos, requieren menos empleados y, en algunos casos, prescinden por completo de un establecimiento comercial. La adaptación responde a un mercado que exige menos gastos fijos y estructuras más livianas.
El abanico de propuestas es amplio, tanto por rubros como por montos. Según el dato del encuentro, las inversiones pueden ir desde US$ 10.000 hasta aproximadamente US$ 125.000. Esa diferencia responde al tipo de actividad, la infraestructura requerida y las características de cada marca.
En los modelos de menor inversión aparece un perfil distinto: emprendedores que buscan aprovechar sus ahorros para poner en marcha un negocio propio. En muchos casos, se trata de proyectos familiares en los que los integrantes del hogar participan directamente de la operación cotidiana, con el objetivo de reducir los gastos en personal y evitar una estructura demasiado costosa.
La particularidad es que el emprendedor no parte desde cero en términos comerciales. Al incorporarse a una franquicia, accede a una marca ya posicionada y a un modelo de negocio definido. Aunque eso no elimina los riesgos propios de cualquier inversión ni garantiza la rentabilidad.
“Las franquicias se fueron acomodando a la demanda del emprendedor”, resumió Bastard. La búsqueda de alternativas con menor desembolso inicial convive con otra transformación: cada vez más interesados no ven la franquicia únicamente como una inversión para obtener una renta, sino como una actividad que van a gestionar personalmente.
“Estamos viendo muchos emprendedores que buscan alternativas como autoempleo, es decir, invertir en una franquicia pero para operarla”, señaló el fundador de Negozona. Ese perfil modifica la relación entre las marcas y sus potenciales socios: el franquiciante ya no necesita solamente captar inversores con capacidad financiera para abrir varias sucursales, sino también encontrar personas dispuestas a involucrarse en el funcionamiento diario del negocio.
Uno de los principales desafíos para cualquier negocio en el contexto actual es sostener su estructura de gastos mientras busca generar ventas suficientes. El alquiler, los salarios, los servicios y el capital de trabajo necesario para mantener la operación pueden convertirse en una barrera de entrada, especialmente cuando la disponibilidad de financiamiento es limitada.
Por eso, entre las alternativas que ganan espacio aparecen las franquicias que prescinden de un local a la calle o funcionan con instalaciones más pequeñas. La reducción de la superficie comercial es parte de la lógica de estos modelos.

Comentarios (10)
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Me parece bien que se adapten a la realidad. Menos empleados y menos estructura es lo que puede sostener un emprendedor hoy.
Ojo, una marca posicionada no garantiza rentabilidad. Muchos se animan con ahorros y después se quedan con el local.
Exacto. Low cost suena bien, pero si no hay consumo, ni con local chico vendés.
No es lo mismo invertir para renta que operarla vos. Ahí cambia todo: el franquiciante necesita gente que se meta en el día a día.
El rango de US$ 10.000 a US$ 125.000 es amplio. Depende mucho del rubro y de la infraestructura.
Me preocupa el capital de trabajo. Con financiamiento limitado, muchos no llegan a sostener la operación.
Bastard tiene razón: la demanda del emprendedor cambió. Ya no es solo buscar renta, es trabajar en el negocio.
Que se hable de proyectos familiares también es importante. Muchos hogares necesitan ingresos y no pueden armar una estructura grande.
Siempre hay que leer el contrato. Franquicia no es sinónimo de negocio seguro.