El papa León XIV convirtió su primera misa en Uruguay en un homenaje al mate y al puente General Artigas.
La celebración se realizó en el parque París Londres, en las afueras de Paysandú, con cielo cubierto, mucho viento y poca concurrencia, aunque se sumaron fieles argentinos, especialmente de Entre Ríos.
El pontífice se convirtió en el primer papa en reflexionar sobre los valores del mate, una infusión que ya bebían los aborígenes en tiempos de la colonia y que los jesuitas perfeccionaron.
“Seguramente el mate los ha acompañado también hoy, en el viaje de camino a esta celebración, y los acompañará al regresar”, dijo. Y señaló: “El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro”.
También describió el ritual del mate como un espacio de diálogo sin palabras, de silencio y de oración, donde cada persona puede confiar a Dios sus preocupaciones, deseos y anhelos.
Sobre el puente internacional General Artigas, que une Paysandú con la ciudad argentina de Colón, el papa destacó la importancia de ser constructor de puentes para unir, comunicar y transmitir la alegría de la fe.
El papa León XIV encontró en los palmares una imagen de la Iglesia: no crecen aislados, sino juntos, como una comunidad que bebe de un manantial común y alaba a Cristo.
La presencia argentina fue visible por las banderas que llevaban muchos fieles. Una madre de Concepción del Uruguay contó que vino con su hija para la bendición del papa y para pedir por Argentina y Uruguay.
Otra mujer, de La Paz, explicó que llegaron en dos colectivos repletos tras un viaje de cuatro horas.
Unos treinta entrerrianos de Villa Elisa y Paraná se encontraron en Colón.
Según contó Jonatan, uno de ellos, hicieron el viaje en bicicleta.
El pontífice recordó al beato Jacinto, primer obispo de Uruguay y primer uruguayo beatificado, y lo presentó como ejemplo de quien transmitió la fe “a tiempo y a destiempo”.
La escena dejó en evidencia la cercanía entre Paysandú y Colón: una hora de viaje, un puente y una tradición compartida alrededor del mate.
Para muchos fieles, la visita del papa León XIV no fue solo un acto religioso, sino una oportunidad para pedir por Argentina, por Uruguay y por los lazos que unen a ambas comunidades.
La presencia argentina se notó en las banderas, en los colectivos y en los biciclistas que cruzaron la frontera.
El mate y el puente quedaron como los símbolos más sencillos y más profundos de esa jornada.

Comentarios (11)
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Me gustó que el papa ponga el mate en el centro, es una tradición nuestra que une a la familia y a los vecinos.
Lo de los treinta que fueron en bicicleta desde Colón me pareció lo más lindo de la nota.
Con todo respeto, pero si la misa fue con poca gente y mal tiempo, no me parece que haya sido un gran evento.
No es cuestión de cantidad, es el mensaje. El mate y el puente son símbolos de unión, no de show.
El mensaje está bueno, pero el papa no va a resolver los problemas de la frontera ni de la gente que viaja cuatro horas para verlo.
Que un papa hable del mate como ritual de silencio y oración me pareció muy profundo.
Me sorprendió que haya ido poca gente, supongo que el clima no ayudó.
El viento y el cielo cubierto pueden haber desanimado a muchos, pero los que llegaron lo hicieron con fe.
El puente General Artigas es un símbolo de integración, bien lo dijo el papa.
¿Alguien sabe si hubo más argentinos de otras provincias o solo de Entre Ríos?