Lo que ocurrió en el sudoeste de Rosario no tiene todavía explicación pública: dos vecinos denunciaron que fueron víctimas de un ataque a balazos durante el jueves.
Según fuentes oficiales, uno de los dos quedó herido en la cabeza mientras ambos estaban bebiendo en la calle. La escena, tal como la describe la denuncia, es de una crudeza que no admite adornos.
El dato que pesa es que el tirador huyó y, hasta el momento, no fue identificado. Eso deja a la investigación en una etapa inicial, con la urgencia de reconstruir lo que pasó.
La pregunta que queda flotando es simple y dura: ¿quién disparó? Y la otra, no menos incómoda: ¿por qué atacó a dos vecinos que estaban en la calle? Sin esas respuestas, cualquier intento de cerrar el caso sería una ficción.
Lo que se sabe, por ahora, es escaso. Dos vecinos, un ataque a balazos, una herida en la cabeza y un agresor que se fue. No hay, en la información disponible, un nombre para el tirador ni una versión que explique el motivo.
Una herida en la cabeza no es un dato menor. Es el tipo de lesión que, por sí sola, obliga a tomar el hecho con toda la gravedad que merece. Aquí hubo balas y un vecino quedó herido.
El hecho ocurrió en la zona sudoeste de Rosario, un sector donde la convivencia cotidiana se mide por la tranquilidad de poder estar en la calle sin que aparezca un disparo de la nada. Que dos vecinos hayan sido atacados a balazos mientras bebían muestra que la violencia no pide permiso ni espera un momento seguro para instalarse.
La denuncia de los dos vecinos es el punto de partida. Desde ahí, la investigación debe avanzar con lo que existe: el hecho, la herida, el lugar y la huida del tirador. No alcanza con el asombro ni con la indignación. Alguien tiene que encontrar al responsable, porque la calle no puede volver a ser un lugar donde dos personas beben y terminan siendo blanco de un ataque.
Hasta que no aparezca una identificación concreta, el caso queda en la zona más incómoda de la inseguridad: la de los hechos que se ven, se sienten y se cuentan, pero todavía no tienen un nombre para el culpable. En Rosario, eso no puede ser el final. Y mientras tanto, la ciudad sigue esperando una respuesta que no puede ser un silencio.

Comentarios (10)
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Esto no puede seguir pasando en el sudoeste. Dos tipos bebiendo en la calle y les caen balazos. La bronca es enorme.
Lo peor es que el tirador se fue sin ser identificado. Si no aparece ninguna pista, se va a perder como otros casos.
Justo, por eso hay que exigir que la policía baje a la zona. No alcanza con lamentarse dos días.
De acuerdo con lo que decís, pero también hay que ver si hay presencia policial real. No alcanza con la bronca.
Ojalá el herido se recupere. Una herida en la cabeza no es broma.
Amén. Y que no se cierre el caso como otros. Que se sepa quién disparó.
Espero que la investigación avance rápido y se identifique al responsable. Rosario necesita más seguridad.
El sudoeste está cansado. Cada vez que pasa algo así, se habla un rato y después no pasa nada.
No todo el sudoeste es igual, pero en esa zona hay puntos calientes donde la presencia policial es insuficiente.
Que el herido se recupere y que el tirador no quede impune. Eso es lo mínimo.