Lo que empezó en Wheelwright terminó con ocho allanamientos en Rosario y Acebal.
La causa está en manos de la Sede Fiscal Descentralizada de Venado Tuerto, con intervención de la DUOIE Rosario y orden del Juzgado Federal de Garantías.
El punto de partida fue un procedimiento de junio, cuando en una casa de Wheelwright aparecieron 293 ampollas de medicamentos.
De ese total, 243 eran de fentanilo y 50 de morfina. Estaban en poder de un médico y un enfermero, luego imputados.
La fiscalía no se quedó ahí. A partir de la trazabilidad y otras medidas, empezó a buscar un posible circuito de desvío de fármacos.
Este jueves, los equipos entraron a domicilios particulares y a establecimientos médicos, entre ellos sanatorios y una farmacia.
Secuestraron ampollas de distintos fármacos, teléfonos celulares, una computadora y documentación vinculada al movimiento de medicamentos.
No fue un operativo menor: fueron ocho procedimientos, algunos en casas y otros con presentaciones para recolectar información.
La clave está en la trazabilidad: cómo se movieron las ampollas, quién las registró y si hubo sustracción o desvío.
La fiscalía busca reconstruir el circuito de procedencia, la sustracción o desvío y la eventual comercialización de los medicamentos.
También quiere determinar la posible intervención y responsabilidad de otras personas vinculadas con los hechos investigados.
Las personas vinculadas fueron identificadas y notificadas de la existencia de la causa.
Los celulares, la computadora y la documentación fueron considerados de interés para la investigación.
La pregunta que queda en el aire es simple: ¿hasta dónde llega la red? ¿Quién movía las ampollas, quién las registraba y quién podía haberlas comercializado?
Por ahora, no hay que confundir allanamientos con culpabilidad. La investigación sigue en trámite y los elementos serán analizados para definir responsabilidades.
Si se confirma el desvío, el golpe no es menor: Rosario y Acebal aparecen en el mapa de una maniobra que empezó en Wheelwright y que todavía tiene personas por definir.
El operativo contó con la intervención de la DUOIE Rosario de la Policía Federal Argentina, un dato que marca la escala del procedimiento.
La orden judicial salió del Juzgado Federal de Garantías de Venado Tuerto, que avaló los procedimientos en Rosario y Acebal.
El secuestro inicial de 293 ampollas ya era una cifra que obligaba a investigar. Ahora, con nuevos elementos, la causa se abre a un circuito más amplio.
Si la hipótesis se sostiene, el caso deja de ser un secuestro puntual y pasa a ser una red con responsables por definir.
La investigación continúa en trámite. Por ahora, lo concreto son ocho allanamientos, secuestros y una causa que todavía tiene capítulos por escribir.

Comentarios (10)
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Ocho allanamientos en Rosario y Acebal por fentanilo y morfina: si es un circuito, hay que seguir hasta el final.
Me preocupa que salgan de Wheelwright y lleguen a farmacias o sanatorios de Rosario. ¿Quién controla?
Tiene razón, el control en farmacias es clave. Pero también hay que ver la trazabilidad de los sanatorios.
Acá lo difícil es que la trazabilidad no se quede en el papel. Si hay registros, hay que cruzarlos con los movimientos.
Con 243 ampollas de fentanilo no se juega. Si hay desvío, que imputen rápido a todos los que aparezcan.
Igual, si aparecen más personas, que no quede en un expediente más. Rosario no puede ser punto de paso.
No hay que confundir allanamientos con culpabilidad. Que la fiscalía de Venado Tuerto avance con pruebas.
Con todo respeto, la sospecha ya está en la causa. No es culpabilidad, pero hay que investigar a fondo.
Me da bronca que la droga entre por medicamentos. Hay que cuidar a los pacientes que dependen de eso.
Totalmente. Los medicamentos no pueden ser botín de nadie. Ojalá se esclarezca rápido.